Levantando sueños
Después de coronarse con tres oros en el Estatal de halterofilia en categoría sub’15, el lemoarra Bruno Soto se muestra ambicioso y convencido de poder superarse en su debut en el Campeonato de Europa
El ADN competitivo estaba en su interior, pero no fue hasta hace unos años cuando el joven vizcaino se decantó por la halterofilia. “Yo jugaba a rugby, pero tuve problemas con el entrenador. En una competición de halterofilia que vine a ver al polideportivo de Artunduaga de Basauri, en la que mi madre hacía de jueza, me llamó la atención y me enganché”, destaca.
Cuatro días de entrenamiento y cerca de hora y media de sesión, programada por Iñaki Iturbe, asesor de Soto, le preparan para intentar superarse en cada campeonato. A pesar de la presión que supone un deporte de tanto sacrificio, al vizcaino le apasiona competir: “El nervio que te entra me gusta. Eso sí, cuanta más competición hay, menos descanso puedes tener. Si no entrenas nada una semana, notas que no puedes hacer lo mismo”, relata. Con todo, la superación personal es la gasolina que alimenta al de Lemoa. En el último campeonato estatal logró batir los récords que él mismo tenía ya establecidos: 105 kilos en arrancada, 122 en dos tiempos y 227 en el total olímpico. Esos números le sirvieron para conseguir las tres preseas doradas.
Sin embargo, poco antes de triunfar en Madrid el pasado 8 de noviembre, unos dolores en la pierna impidieron al deportista ejercitarse al cien por cien los días previos. No obstante, la ilusión y las ganas pudieron con cualquier tipo de molestia: “En la competición veía que no había dolor, que estaba bien y me dije a mí mismo que había que ir hacia delante, a intentar superarme. Mi padre que estaba conmigo, también me lo dijo”. El triunfar y batir récords viene de serie en la familia Soto.
Dentro de unos días, el lemoarra afrontará su reto más ilusionante y complicado hasta la fecha: el Campeonato de Europa sub’15 de Israel. “Han sacado unas listas con lo que levanta la gente y los tres primeros tienen más que yo. En principio, estoy para quedar sexto, pero quiero ir a hacer mi competición. Quiero superarme e ir a tope”, admite. El haltera vizcaino tiene ante sí unas semanas clave para prepararse y llegar en plenitud física a la cita continental. Su progenitor ve “accesible” que su hijo pueda batir el récord europeo de dos tiempos (137 kilos) en función de cómo entrene los próximos días. Por el momento, en el evento hay 16 inscritos que han tenido que superar un corte mínimo para clasificarse. Así, tres chicos y cinco chicas viajarán por parte de la Federación de España para disputar el campeonato en diferentes modalidades de pesos de sub’15 y sub’17.
El reto es mayúsculo, pero Soto buscará volver a superar su propio techo. “Me gustaría hacer cinco kilos más de lo que tengo y subir todos los récords que poseo”, cuenta. Asimismo, después de los hitos personales que lleva ya en la mochila, el haltera lemoarra se muestra ambicioso ante los retos venideros. “Me gustaría ser profesional y hacer lo máximo posible. Si puedo ir a unos Juegos Olímpicos y a un Mundial y ganarlos, me encantaría”, afirma.
GENES DE CAMPEÓN
El ADN competitivo le viene a Soto de una familia vinculada al deporte. Su padre, además de los trece entorchados estatales, participó en ocho Europeos y siete Mundiales. “Siempre digo que he sido preolímpico dos veces: en Atlanta’96 y en Sidney’00. Por razones diferentes no he podido estar en ninguno de los dos Juegos Olímpicos. Después de tener mi plaza conseguida para los dos, en Estados Unidos una faena política me dejó fuera y una lesión tuvo la culpa en Australia”, rememora. El padre del joven Bruno se muestra feliz y entusiasmado con el futuro de su hijo: “Tiene muy buenas cualidades y es muy estable y constante en el trabajo. Tiene ganas y motivación”.