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Garuba, la última perla

Tras su abrumador dominio a nivel continental en categorías inferiores, el ala-pívot de 17 años visitará el domingo el Bilbao Arena tras haberse hecho con un hueco importante en los esquemas de Pablo Laso

Garuba, la última perla

HACE algo menos de cuatro años, el 29 de noviembre de 2015, un chaval de 16 años y nueve meses que por aquel entonces apuntaba ya a fenómeno mundial, Luka Doncic, protagonizó su primer gran recital en el baloncesto de élite. Y fue en el Bilbao Arena. Aquella tarde, el esloveno, que tras dominar Europa firma ya exhibiciones históricas en la NBA, se echó a sus espaldas a todo un Real Madrid para llevarlo a una trabajada victoria sumando 15 puntos (de todos los colores y desde todas las distancias), seis rebotes y cuatro asistencias en apenas 22 minutos de presencia en cancha. El domingo, los blancos comparecerán en Miribilla con otro adolescente salido de su cantera y con cierto rodaje ya tanto en Liga Endesa como en Euroliga llamado a alcanzar cotas elevadísimas en el mundo del baloncesto. Puede que el techo de Usman Garuba (09-III-2002, Madrid) no sea tan alto como el de Doncic, pero por el momento este potente ala-pívot de 2,01 metros está confirmando todo lo bueno que apuntaba en categorías de formación, donde ha arrasado cual torbellino, y aparece ya en posiciones de honor en las previsiones del draft de la NBA de cara a 2021.

“No miro mucho el DNI de mis jugadores porque tengo uno de casi 40 años y otro de 17, solo miro lo que son capaces de producir y hacer. ¿Qué voy a decir de Usman? Me hacéis las mismas preguntas sobre él que las que me hacíais hace tres años sobre otro chaval que lo hizo bien aquí. Lo único que diré es que ha jugado de cojones”. Así habló sobre él su técnico, Pablo Laso, después de que en Euroliga firmara 12 puntos en 20 minutos de juego ante el Alba Berlín. Garuba debutó el 28 de octubre de 2018, a los 16 años y 7 meses, en la ACB firmando dos puntos y otros tantos rebotes ante el Burgos (3 jornadas después lograría siete puntos, seis rebotes y tres tapones contra el Gipuzkoa Basket), pero en el presente ejercicio se ha hecho ya con un puesto firme en la rotación de Laso. En la máxima competición continental promedia 9,3 puntos, 5 rebotes y 14,3 de valoración en 19 minutos de juego y en Liga Endesa, con seis titularidades en ocho encuentros, aporta 6 puntos y 5,9 rebotes. Solo Sergio Llull, Facundo Campazzo y Walter Tavares, con el que suele coincidir mucho en pista, juegan más que él y cuenta ya en su haber con exhibiciones como la que firmó ante el UCAM Murcia, con 13 puntos, 10 rebotes y 24 de valoración. En su haber tiene ya un par de récords de precocidad, pues es el primer jugador menor de edad en llegar al mencionado número de rebotes y el más joven en firmar un doble-doble.

Garuba aterrizó en la cantera blanca en edad infantil. Sus padres, Mustapha y Betty, huyeron en los años 90 de Benin City, una de las ciudades más peligrosas de Nigeria, y tras una breve estancia en Bélgica se instalaron en Madrid, donde nacieron Usman y sus dos hermanos menores -Sediq, el mediano, también juega en la cantera madridista-, concretamente en el Hospital 12 de octubre. La familia se afincó en Azuqueca de Henares y fue en el club de este municipio donde Garuba comenzó a jugar a baloncesto tras comprobar que era demasiado alto para progresar en su primera pasión deportiva: el fútbol. Sus condiciones físicas no pasaron desapercibidas y fue incorporado por el Real Madrid para su cantera en edad infantil. Con 12 años, midiendo ya 1,89 metros, fue pieza fundamental del triunfo de los blancos en la Minicopa, logro que repitió el curso siguiente añadiendo, además, la distinción de MVP gracias a su brutal promedio de más de 22 rebotes durante el torneo. No tenía rival pese a competir ante rivales mayores en cuanto a edad.

Y sus logros no se limitaron a las fronteras estatales. En 2016 lideró a la selección española al título en el Europeo U16, siendo elegido MVP (16,3 puntos, 12,4 rebotes y 2,9 tapones, con triple-doble en la final) pese a ser dos años más joven que la mayoría de sus rivales. Plata en el mismo evento dos años después, oro en el U18 de 2019, campeón del Adidas Next Generation Tournament en 2018 y 2019... Y siempre con presencias en los mejores quintetos, siempre dominando pese a ser más joven que el resto. Ahora ha aterrizado en el mundo profesional y su imponente físico no marcará tantas diferencias, pero su explosividad, su constante energía y velocidad, unidas a su inteligencia en la toma de decisiones, son una gran rampa de despegue para que su talento baloncestístico siga evolucionando y vaya consolidando un lanzamiento fiable desde media y larga distancia. Tiene las tres condiciones imprescindibles para llegar a lo más alto: talento, físico y minutos en pista.