Son ya muchas las personas que consideran necesario un cambio en las normas de Metro Bilbao con respecto a la posibilidad de que los perros con un peso superior a 8 kilos puedan viajar con sus dueños. Cabe recordar que el año pasado se inició una campaña que ha recibido alrededor de 8.000 adhesiones en change.org para que los perros de mayor tamaño puedan viajar en las líneas 1 y 2 de metro. También recordar que en esas líneas cuentan con una de las normativas más restrictivas del Estado y a nivel europeo, mucho más permisivos en este sentido.
Pues recientemente la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, pidió a Metro Bilbao, como presidenta del Consorcio de Transportes de Bizkaia, la modificación de su normativa con el objetivo de que los perros mayores de 8 kilos puedan viajar en el Metro junto con sus dueñas y dueños. Además de la petición, Etxanobe considera que “la polémica sobre si pueden o no hacerlo está superado y que el debate se debe centrar ahora en establecer las condiciones en las que lo harán, por ejemplo, solo en algunos vagones o con bozal”, tal y como se publicó en los medios. La diputada general destacó que “la cuestión no es sí o no a que los perros de más de ocho kilos viajen en metro”, sino que se debe considerar ese asunto como un debate ya superado. Por tanto habría que centrarse en fijar unas condiciones para que las mascotas puedan viajar sin ocasionar molestias al resto de pasajeros y usuarios. Porque se debe asegurar la convivencia, claro que sí, pero esto también debería servir para las personas, ya que no todas respetan las normas. Como usuario del metro y teniendo perros, considero que esta petición de la diputada es un gran acierto y tengo que darle las gracias. No obstante entiendo que pueda haber personas a las que no les gustan los animales o tienen miedo, por eso ahora toca ver cómo podría hacerse de la mejor manera posible para respetar el derecho de todas las personas usuarias, así como el de los propios perros. En este caso podría ser una buena idea dejar algún vagón del metro para ello, de tal modo que los perros tendrían que viajar siempre en los mismos vagones con sus dueños y quien no quiera ir en esos vagones, tendría otros.