Meter mano a la trabajadora del hogar

09.02.2020 | 01:42

Cuando una cuidadora dice que el anciano al que está atendiendo le ha tocado las tetas, el culo, se le aproxima de manera innecesaria, le pide que le limpie el pene sin guantes, etc., suele contar también que por parte de los hijos e hijas se reacciona con incredulidad (aita no es capaz de eso) o con comprensión (ten en cuenta que está mayor). Esto, también en los casos en que no media demencia de ninguna clase. Es duro imaginar al padre en esa tesitura, pero es responsabilidad de la familia empleadora tomar medidas para cortar una situación que la trabajadora no tiene por qué soportar. En este 28 de abril, derecho a la seguridad y salud laborales también en el empleo de hogar.