LA Iglesia católica ha recibido en los últimos tres años un total de 728 testimonios y ha contabilizado 927 víctimas de abusos sexuales contra menores o personas vulnerables desde la década de los 40 del siglo pasado hasta finales de 2022. Una realidad que no debe dejarse pasar por alto. Las víctimas reclaman para sí justicia, verdad y reparación. Una máxima para todas aquellas personas de la violencia, del signo que sea, que sufrieron vulneración y que debe ser atendida sin aludir al paso del tiempo u otras consideraciones. Ser escuchadas con prontitud y diligencia es un deber para construir nuestra sociedad futura. Está en el debe.
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