Cita especial la del festival Loraldia para este jueves, día 19 de marzo, con el grupo Nøgen, que actuará en el Teatro Arriaga de Bilbao, para presentar su último Ep, Galdu baino lehen (Balaunka) y los éxitos de su carrera. Y resulta especial porque la banda euskaldun enmarca la actuación en la celebración del décimo aniversario de su carrera, en la que ofrecerán solo una decena de actuaciones en escenarios como el Arriaga, el Kursaal, el Jazzaldia en la playa o el festival Sonorama. “Si tocáramos por dinero sería distinto y, para mí, perjudicaría el resultado.”, explica Markel Idigoras (voz y ukelele).
10 años de carrera. ¿Qué ve si mira por el retrovisor?
A gente que no sabía lo que hacía al principio, pero que confiaba en su pasión, algo que no hemos perdido nunca. Echados palante todo el rato, sí. Empezamos cuando estábamos en el último año de universidad. Yo coincidí con Alex, amigo desde ikastola, y luego se fueron uniendo el resto.
¿Sienten orgullo?
Pues sí, ya que no esperábamos conseguir nada. Nos motivó esa pasión y el gusto por lo que hacíamos, pero sin ninguna meta. Es curioso, soñábamos pero sin perseguir meta alguna. Estamos contento por el trabajo realizado y el hecho de llegar a sitios y a gente que de otra forma nunca lo habríamos conseguido.
De empezar sin pretensiones a llenar pabellones. Eso sí, el grupo no da para comer. ¿Cómo se lleva eso?
La verdad es que tengo una percepción del trabajo curiosa. Si el grupo te lo tomas como un trabajo a cambio de salario, se puede prostituir y pierdes esa ilusión y pasión que te empuja. Nosotros hemos optado por centrarnos en componer, cantar y tocar motivados por el gusto. Si lo hiciéramos por dinero sería distinto y, para mí, perjudicaría el resultado.
¿Esta visión tan pura, seguro que ingenua para muchos, puede tener recorrido? Llegará el momento en el que otras cosas acaben siendo más fuertes con el paso del tiempo.
Sí, seguramente. Nuestra gran suerte es que no nos dedicamos a la música de forma profesional, ya que tenemos otros trabajos. Esa estabilidad económica nos permite cierta libertad. Es un lujo, a la vez que ingenuo, pero es el camino elegido. Cantamos en euskera mayoritariamente y, siendo realistas, no hay muchos grupos que se puedan dedicar a ello en exclusiva. Además, somos cinco personas iguales en lo que respecta al reparto económico. Es más fácil ser un artista y contratar al resto de músicos, me refiero desde el punto de vista empresarial.
¿Han aprendido algo que no hubieran querido descubrir?
Desde fuera piensas que los músicos tendrán unas condiciones buenas aunque al final no es el que más dinero se queda para vivir con cierta solvencia. Lo que hace el músico es generar mucho trabajo: técnicos de sonido y luces, diseño, videoclips… Eso genera mucho gasto también. Agota necesitar tantas cosas para llevar adelante un concierto o un grupo.
Les vi en Aste Nagusia de Bilbo 2024 y me sonaron más rockeros que en disco. De todos modos, el último Ep les muestra más acústicos y sencillos que nunca.
El disco anterior, Åben Cirkel, sí tenía un mayor poso de rock, pero con este Ep quisimos volver a cuando empezamos, recuperando las versiones que tanto nos gustaban y casi sin producción. Era tocar juntos, por vez primera, ya que solemos grabar por partes, y viviendo la experiencia de sonar como si estuviéramos ahí en ese momento de la escucha. Suena crudo, nada épico; somos cinco amigos tocando juntos en un estudio de grabación y disfrutando. Ha sido gracias a Nacho Mur, que ya nos acompañó antes y ha vuelto a producir y tocado con nosotros ahora.
¿Estas últimas cuatro canciones tienen un punto de nostalgia y de aprendizaje, de fotografía de un momento de inicio, de aprendizaje?
Es como un homenaje a esas canciones que usamos como muletas para poder tocar apenas media hora en un concierto y luego se acaban quedando en el olvido. Las hemos retomado y cambiado la letra, acercándolas a nuestro euskera. También es un pequeño tributo a los artistas que las han compuesto, a Damien Jurado, Mumford & Sons, Dylan… Es cerrar un poco el círculo.
¿Respondían a sus gustos de entonces?
Claro. Y creo que han envejecido bien aunque, en parte, hemos ampliado nuestros gustos. Si nos hace ilusión seguir grabándolas y tocándolas significa que no elegimos mal en su día.
Creo que uno de los autores originales, nada menos que Damien Jurado, ha dicho maravillas de su versión, titulada ‘Hamaika kanta’.
Sí, la publicamos en Instragram y Alex mencionó a Jurado; algo sin más. Y él lo reposteó, nos dijo que le había emocionado escucharla y que le hizo llorar. ¡Flipamos! Su original, Working Titles, nos la enseñó Alex y tiene algo especial que atrapa y te lleva. Es alguien que me encanta.
¿Este disco y la efeméride marca un final de etapa del grupo, una posible apertura a otra fase?
Hombre, nos gusta ir quemando cartuchos y que el aniversario, sin hablar de estilos y de abrir o quemar cosas, pueda marcar un antes y después. Son 10 años y queremos celebrarlos con la gente, yendo a esas plazas que nos gustan, como el Kursaal, el Arriaga, el Jazzaldia, Azpeitia… Hemos elegido lugares bonitos para auto homenajearnos. Cara a 2027 ya estamos trabajando en componer y darle una vuelta a la tortilla.
Han pasado más de dos años desde ‘Aben Cirkel’. ¿No llegan para publicar este 2026?
Estamos en ello, no lo descartamos porque componemos a la vez que estamos tocando. No sé… No nos hemos propuesto fecha alguna, solo disfrutar del proceso de hacer canciones.
¿Cómo suenan las canciones nuevas, qué se puede adelantar?
Nada, no hay nada definido. No hay tanto trabajo hecho todavía.
¿Sencillez pero, a la vez, con esa épica en la onda ya conocida a la estela de Mumford and Sons y Of Monsters and Men?
Somos gente a la que nos gusta escuchar mucha música, y somos muy temperamentales al componer. Quizás por ello, no nos salen tantas canciones de estilo autor como Jurado, pero sí nos gustan. Pero si hablas de épica… Épica siempre hay en el grupo, somos un poco así. A nosotros no nos importa que hablen de otros músicos porque sí han sido referentes. No entiendo a quienes se enfadan por ello. Si he escuchado a Sam Mendes, por ejemplo, y se parece a él lo que publicamos, pues lo reconocemos; no pasa nada. No nos escondemos (risas).
Amigos de la escenografía, ¿qué tienen preparado para esta gira tan especial?
Hay algo, sí. Acabamos el disco anterior con la escenografía de una casa y hemos empezado esta haciendo una mudanza de ella para terminar en una especie de parada de autobús. Vamos creando a tirones y nos dejamos llevar por las ideas. En este caso, alude a ese sitio, a esa parada a la que siempre quieres llegar y como que nunca lo consigues.
En Bilbao tocarán en el marco de Loraldia. Cita importante ¿no?
Pues la verdad que sí. Al ser de Donosti no lo conocíamos demasiado, pero ves el cartel y es espectacular, ya que incorpora actividades muy diversas. Nos hace mucha ilusión participar compartir cartel con Idoia, Eñaut… Es una oferta muy rica y un lujo poder estar en un festival que, además, apuesta tan claramente por el euskera.