Donostia. La coordinadora de Musikene, Carmen Rodríguez Suso, dará explicaciones el miércoles en el Parlamento Vasco sobre la contratación del director de estudios orquestales, Pierre Cao, designación que, de acuerdo a la documentación publicada por este periódico, se pactó antes incluso de que se anunciara la convocatoria pública para el puesto. Pero no es el único concurso que está provocando quebraderos de cabeza a la dirección del Centro Superior de Música del País Vasco.

El prestigioso director de orquesta José de Eusebio ha recurrido a la vía contencioso administrativa por su disconformidad en la puntuación de la prueba para profesor de dirección de orquesta, y las respuestas, a su juicio, poco satisfactorias del centro.

En el concurso, que ganó por una centésima de punto sobre cien Manel Valdivieso, director de la Joven Orquesta Nacional de Catalunya, De Eusebio observó prácticas extrañas desde el principio. "No nos obligaban a ir a San Sebastián, solo si queríamos, decían que no pasaba nada si no veníamos a la entrevista; convocaron la prueba con menos de quince días para la fecha límite de presentación de la solicitud y además en septiembre, cuando todo el mundo ya tiene sus planes para el próximo curso", enumera.

Tras la celebración del concurso descubrió en las actas, colgadas en la web del centro, "números manipulados, apartados que están obscenamente mal puntuados" y que los miembros del tribunal subrayan que el candidato seleccionado carecía de título superior. En la convocatoria se incluye la posibilidad de "considerar igualmente las candidaturas de profesionales no necesariamente titulados" pero en casos en los que el aspirante "ostente la necesaria cualificación profesional" y o "desarrolle su actividad en el ámbito laboral o tengan nacionalidad extranjera".

"avisados" "Esto no es física cuántica, tiene un componente subjetivo muy grande, pero deben existir unos baremos. Y yo tengo seis títulos superiores, un Grammy (como director de orquesta) y dos nominaciones, he dirigido en la Ópera de Nueva York y en el Musikverein de Viena, y presenté 70 artículos publicados frente a uno", explica, todavía sorprendido. Pero, para el también pianista y musicólogo, él no es el único afectado. "De confirmarse todas las informaciones que me han llegado por distintas fuentes se podría deducir que todos los puestos que se convocaron esa semana de concursos estaban cuando menos avisados o seleccionados. Si atendemos a esas fuentes, en más de una ocasión se podría haber contactado con los candidatos elegidos antes incluso del despido del profesor de esa plaza", señala.

En su caso, "si se confirman los datos con los que cuento -insiste-, parece ser que en un primer momento de la larguísima deliberación del jurado (más de cinco horas antes de la celebración de la primera entrevista y tres días para la publicación de los resultados) el resultado de la votación fue distinto al del resultado final del concurso. En las actas se pueden apreciar tachaduras en algunos números y rectificaciones sospechosas". "Quiero pensar que lo único que puede motivar a un jurado a cambiar supuestamente un voto debe ser algo suficientemente grave, y me puedo imaginar el qué, para forzarte a aceptar una situación de ese calibre", apunta.

A la vista de las actas, De Eusebio empezó a reclamar para que le aclararan los baremos que se han utilizado. Redactó ocho escritos sin contestación del Centro ni de la consejería de Educación del Gobierno vasco, hasta que su abogado le recomienda que presente un recurso de alzada, que sí tiene respuesta. Primero, vía telefónica. "Me llamó Rodríguez Suso a mi domicilio en tono agresivo. Ha convertido un tema administrativo en algo personal. "Usted tiene que hacer lo que yo diga", grita. "¡Y lo dice alguien al frente de una institución educativa!", relata De Eusebio. Después, le envía un texto de siete páginas que tampoco satisface las peticiones del candidato. "Pido datos, cuánto puntúa un título superior, cuánto un artículo, y su respuesta es una teoría sobre la discrecionalidad que tiene para nombrar el profesorado que ella quiera".

En ese texto, la coordinadora general considera que de aplicarse el criterio de los méritos de cada candidato desembocaría en el "supuesto nada deseable de otorgar el contrato sobre procedimientos simplemente cuantitativos". "Ello impediría a los miembros del tribunal el ejercicio de su discrecionalidad técnica, pues estarían limitados a la mera aplicación mecánica de una tabla de equivalencias entre cantidades de méritos y puntuaciones", argumenta. "Lo que no entiendo entonces es por qué la convocatoria incluía un apartado específico para la titulación académica", replica De Eusebio.

Además, Rodríguez Suso minimiza el perfil del candidato ("los tribunales pueden considerar de relativo interés un premio Grammy"), su conocimiento de las óperas de Isaac Albéniz (en lo que está considerado una autoridad mundial) o su carrera internacional como director de orquesta, en la que ha trabajado con Plácido Domingo, José Cura, Carol Vannes o Eva Marton, entre otros: "Podría ser valorado como insuficiente al no garantizar necesariamente por sí solo la idoneidad para actuar como docente de jóvenes, que lo que necesitan es una formación inicial en dirección de orquesta de carácter amplio y general". "Bien podría darse la circunstancia de que un tribunal considerara más valiosa una experiencia extensa y diversificada aunque no necesariamente mayor en cantidad, o que diera mayor peso al contenido de los proyectos docentes de los candidatos", concluye. Consciente de que se pone en duda su capacidad pedagógica, De Eusebio recuerda que esta primavera ha sido invitado como profesor a la Manhattan School of Music de New York, una de las escuelas más poderosas del mundo, y en varias ocasiones por el propio Musikene.

vía penal De Eusebio considera, a la luz de los hechos, que en el concurso se podría haber incurrido en una clara arbitrariedad, es decir, que se dictó una resolución al margen de criterios objetivos.

Tras el recurso contencioso administrativo, no descarta recurrir a la vía penal. "Creo que tuvieron mala suerte conmigo, no se esperaban que se presentara nadie de mi perfil", reflexiona. "Yo solo me presenté a un concurso para dar clases de dirección de orquesta en España, y Musikene era el sitio perfecto. Frente a conservatorios del siglo XVIII, éste era síntoma de modernidad europea. Estaba todo el mundo hablando de Musikene en Europa. Yo decía, quiero estar allí. Y fíjate en un año y medio (en referencia al tiempo de mandato de Rodríguez Suso). A ver si se recupera de todo lo que ha destruido", lamenta.