"Si supieras lo jodida que es la luz azul artificial, no te reirías de quien las usa". Con esa frase arranca el experto en salud y psiconeuroinmunología @xavicanellas_oficial un vídeo que ha generado mucha conversación sobre si las gafas de colores para bloquear la luz azul tienen base científica o son simplemente un producto de marketing. La respuesta, como suele ocurrir con estos temas, no es tan simple como un sí o un no.

La melanopsina

El punto de partida del vídeo es sólido. Xavi Canellas explica que el cerebro tiene un sensor de luz llamado melanopsina que "capta la luz azul como si fuera la luz del mediodía". La melanopsina es el fotopigmento presente en las células ganglionares fotosensibles de la retina, especialmente sensibles a la luz azul. Estas células comunican directamente con el reloj interno del cerebro y con la glándula que produce melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.

Cuando esas células detectan luz azul, interpretan que es de día y frenan la producción de melatonina. "Las pantallas y los leds están cargadísimos de esa luz azul que destroza la melatonina por la noche", describe el experto, y añade que "altera tu reloj interno, te quita el sueño profundo y te deja el sistema nervioso en alerta cuando deberías estar apagando los motores".

Las gafas amarillas y las rojas

Canellas diferencia dos tipos de gafas con usos distintos según la hora del día. Las gafas amarillas son para la tarde: "Utilízalas en interiores con mucha luz artificial por las tardes y también en espacios que parecen un quirófano." Su función es filtrar "parte de la luz azul sin dejarte a oscuras", una solución intermedia para quienes pasan muchas horas bajo iluminación LED intensa.

Marcos Llorente EUROPA PRESS

Las gafas rojas son para la noche y tienen un efecto más contundente: "bloquean la luz que más inhibe la producción de melatonina y le dicen a tu cerebro: 'Es hora de bajar revoluciones'." Para Canellas, ponérselas cuando cae la tarde es una forma de avisar al organismo de que el día ha terminado y que es hora de prepararse para el descanso.

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"Postureo es normalizar lo que realmente no es normal"

Uno de los argumentos más contundentes del vídeo es la vuelta que Canellas le da al reproche del postureo. "Postureo es normalizar lo que realmente no es normal", dice, invirtiendo el reproche habitual que reciben quienes llevan este tipo de gafas. Para él, lo verdaderamente anómalo es pasar horas mirando pantallas llenas de luz azul a las once de la noche y pretender que eso no tiene consecuencias. El experto va más allá: "Esto no es ninguna moda biohacker, es respetar el sistema que regula tu energía, tu claridad mental, tu metabolismo y tu sueño". Y cierra con una idea que lo resume todo: "Esto no va de gafas, va de luz, va de cerebro, incluso de cómo tomamos decisiones".