EN sus orígenes del siglo XIX Riverside Studios era una fundición de hierro victoriana enclavada en Hammersmith, a orillas del Támesis. A comienzos de los años treinta se transformó en un estudio cinematográfico, más tarde, en torno a 1950 fue, durante 30 años, plató de la BBC y a mediados de los ochenta cerró temporalmente, sufrió incendios y reabrió como centro de artes multidisciplinar en torno a los 90. Fue entonces, en 1989, cuando Darío Urzay, Pello Irazu y Txomin Badiola, tres artistas de alto vuelo internacional, coincidieron en una colaboración allí, junto al Támesis. Acaban de reunirse de nuevo en la galería de Michel Mejuto, donde ayer se inauguró la exposición “Txomin Badiola, Peio Irazu, Darío Urzay. Nueva York. Primeros años 1990-1992”, una muestra una veintena de obras creadas durante su estancia en la ciudad de los rascacielos en los primeros años 90. Para ser más exactos diré que están expuestas un total de 19 obras –esculturas, dibujos y óleos, fotografía e instalaciones– que permiten a la persona visitante adentrarse de lleno y conocer de primera mano la explosión de creatividad que supusieron los tempranos años noventa para los tres artistas vascos.
La inauguración atrajo a un buen número de gente y dibujó un retablo ecléctico. Digamos, por ejemplo, que en el mismo espacio coincidieron, qué sé yo, la pantera rosa, Manolo Sarabia, con la directora del Museo Guggenheim, Miren Arzalluz; el consejero Bingen Zupiria, con la conservadora de Arte Moderno y Contemporáneo del museo de Bellas Artes de Bilbao, Miriam Alzuri; la historiadora María Jesús Cava, con artistas de largo recorrido como Daniel Tamayo o Anton Hurtado entre otros muchos. La tarde recordaba a aquellas otras de principios de siglo, cuando Bilbao era todo un florecer de las artes.
Además de la gente ya citada en la galería se encontró gente tan dispar como Rafael Orbegozo, el artistman, si me lo permiten llamar así, de Iberdrola; el artista y director de Bilbao Arte, Javier Riaño, Alberto Ipiña, Koldo Narbaiza, Begoña Armesto, Marian Troyas, José Mari Amantes, quien ya descuenta las horas para su jubilación, Beatriz Marcos, Xabier Uribarri, Laura Eguiluz, Pilar de la Rica, Agata Rocillo, Cristina Rocillo, Mariene Ereño, los hermanos Álvaro y Luis Javier Díaz de Lezana; Marcelino Gorbeña y Marieli Oviedo quienes llegaron tras visitar al convaleciente Iñaki García Ergüin; Javier Barroeta, Arturo Trueba; los hijos de Darío, Adrián y Roque Urzay, y su compañera de vida, Ainhoa Sánchez, ente otra mucha gente. La labor de la galería se ha centrado históricamente en la difusión de artistas vascos de los siglos XIX y XX, con un fondo que incluye obras de Darío de Regoyos, Aurelio Arteta, Francisco Iturrino, Paco Durrio o Ignacio Zuloaga. Y su catálogo de la Vanguardia Histórica y de la generación abstracta de los años 50 y 60, con Jorge Oteiza como figura de referencia.