Los blocs de bitácora confeccionados por Estíbaliz Fernández Villar están muy solicitados por “geólogos y arqueólogos” que valoran la textura de la piel y comodidad para documentar las investigaciones que a menudo acometen al aire libre. Y es que se pueden mojar y la ausencia de anillas facilita enormemente la escritura, contó la encuadernadora de Zalla desde su puesto en la zona de artesanía del recinto.
Perfectos para grabar el eslogan que acuñó el ganadero Edilberto Fernández: “Una feria es talo, chorizo y rock and roll” y la de Güeñes cumplió ayer su trigésima edición fiel a sus clásicos, como la monográfica de perros villanos autóctonos de las Encartaciones, la muestra de ganado local –sin vacas debido a la dermatosis nodular–, exhibición de esquila de oveja o degustación de txakoli en colaboración con el voluntariado del servicio municipal de Juventud, Gugaz, que impulsa un proyecto de cooperación en Senegal. Por el contrario, la gripe aviar volvió a privar al público del concurso de Euskal Oiloa que solía acoger el frontón.
“Antiguamente todo cabía en la plaza de la iglesia”, recordó Edilberto Fernández remontándose más atrás de la primera feria de la actual era. Hubo otra etapa “igual hace 60 años porque tengo 71 y me acuerdo de que yo acudía con unos 10, en la que se conmemoraban Las Candelas en febrero”. Un encuentro eminentemente ganadero en el que “como mucho encontrábamos azadas o campanos”. Por eso le chocó tanto “la primera vez que vi en acción una motosierra en una muestra de cortar troncos”. Era una época “de inviernos duros, nevaba bastante, me surge la duda de si Las Candelas se reubicó en el calendario por San José buscando mejor tiempo”.
En un municipio entonces plagado de caseríos “era muy habitual que en estas ferias se cerraran compras y ventas de animales porque todo el mundo criaba, un dicho popular rezaba: aquí la soga, aquí el dinero”. Ahora, en cambio, “muchos de aquellos caseríos amenazan ruina” desde que sus habitantes optaran por un modo de vida más urbano.
Una veintena de canes
También los perros villanos autóctonos han debido reinventarse con su pérdida de protagonismo en las labores del campo. “Participamos en San José desde la primera edición en los años noventa”, confirmó Pedro Lana, presidente del Club Nacional del Villano de las Encartaciones en los instantes previos a arrancar el concurso, que reunió a una veintena de canes entre las categorías de “cachorros, jóvenes, intermedios, abierta, veteranos y campeones”.
Desde hace tres décadas Güeñes se ha erigido en “punto de referencia, aquí se creó una de las primeras monográficas de Villano de las Encartaciones”. “Hemos avanzado, entonces se estaban por así decirlo recopilando perros que se parecieran a los villanos para definir la raza en el llamado libro fundacional”, una tarea que se cerró en 2005. A partir de ahí comenzó la elaboración del libro auxiliar”; es decir, en el que, aunque puede no haber rastro de uno de los progenitores, una serie de analíticas certifican la pureza. Actualmente existen “alrededor de 500 Villanos de las Encartaciones censados y muchísimos sin registrar”. Citas como la de este pasado domingo ayudan a que los dueños de los canes conozcan al club y se animen a entrar a formar parte del libro auxiliar.
Otra monográfica, la de Euskal Oiloa, “se considera el campeonato mundial de Euskal Oiloa”, señaló Miguel Ángel García, presidente de EOALAK, la asociación de criadores de razas aviares vascas que aglutina a “134 socios”. Ha movilizado a criadores y espectadores que “se han llegado a desplazar más de 200 kilómetros expresamente”. Lejos quedaban los inicios “con cuarenta o cincuenta gallinas” de las 250 que llenaron el frontón antes de la interrupción que dura ya tres años.
“Mi suegra venía hace muchos años”, evocó Edurne Asensio desde su stand repleto de alimentos de temporada: “habas, coliflor, repollos, tomates, calabazas, alubias...”. En un contexto internacional incierto espera que los precios no suban y se valore “la calidad” de lo cultivado en el campo. Lo probó también la cesta con “productos kilómetro cero donados por productores que sorteó Andra Mari Dantza Taldea, señaló Janire Rojo, para sufragar su actividad. Hablando de kilómetros, el jueves se sumarán al paso de la Korrika por Güeñes.