Urduliz - Antes de que termine el próximo mes de abril. Es la fecha que se han puesto los responsables del Consorcio de Transportes de Bizkaia (CTB) y Euskal Trenbide Sarea (ETS) para inaugurar la última estación subterránea que se ha construido para el metro. Los vecinos de Urduliz están ansiosos por utilizar la nueva parada soterrada, regularizar un servicio de transporte que durante casi dos años se ha prestado con autobús y colonizar el nuevo espacio urbano que se va a generar por encima del trazado ferroviario cubierto.
DEIA bajó a la nueva estación y pudo comprobar cómo hierve de actividad. “Ahora mismo prácticamente están trabajando casi todas las contratas”, especifica Jon Ugalde, el director de obra de ETS, el ente dependiente del Gobierno vasco que ejecuta la infraestructura de la estación.
Las actuaciones se desarrollan a lo largo de 700 metros, de los cuales 543 están cubiertos. La nueva traza aprovecha básicamente el recorrido de la anterior y en el centro del tramo soterrado se ubica la nueva estación con un andén central de noventa metros de longitud.
La instalación el pasado mes del ascensor con capacidad para trece personas que servirá para bajar y subir al vestíbulo y la colocación de las costillas del fosterito son los primeros síntomas de que las obras empiezan a salir a la superficie para regocijo de los vecinos.
Todo lo contrario que en los últimos 21 meses, cuando la excavación de la trinchera por donde discurre ya el trazado ferroviario y la posterior construcción de la galería ha supuesto un constante dolor de cabeza para los habitantes de Urduliz.
Minimizar molestias Y eso que se ha buscado minimizar las molestias. Por ejemplo, para construir los muros pantalla que conforman las paredes del túnel se utilizó una gran hidrofresa, “una máquina con una forma de trabajar más segura para las casas que se levantan al lado y que, además, ha generado muchos menos ruidos y vibraciones”, explica el jefe de obra.
Este proyecto cuenta además con la ventaja, tanto para las contratas como para la población, de que se ha llevado a cabo con el servicio ferroviario suspendido. Si los trenes del suburbano hubieran circulado en paralelo, el plazo de las obras hubiera sido más prolongado, por temas de seguridad laboral, y las molestias para los habitantes de Urduliz se hubieran multiplicado.
Quienes también han padecido, y padecen, los inconvenientes del proyecto son los usuarios del metro que utilizan cada día el servicio sustitutorio de autobuses puesto en marcha por el CTB entre las estaciones de Sopela y Plentzia. Los viajeros habituales de este tramo final de la línea 1 están deseando que se restaure el servicio ferroviario y olvidarse de los transbordos diarios.
Con el horizonte final a la vista, la labor ahora de las contratas ya es más al detalle. Esta semana se han terminado de colocar todas las guías en las que se colocarán los grandes paneles de acero vitrificado que vestirán las paredes de la estación. Su tamaño es parecido a los rectángulos de hormigón que conforman las estaciones en forma de caverna habituales del metro y el color será un gris claro que reflejará la luz artificial de la estación, cuyo diseño, en formato de cajón, es similar a la de Areeta o la de Erandio.
Es un tono casi idéntico a la cerámica que se está instalando en el acceso al vestíbulo desde la calle, el único que tendrá la estación guarecido por el fosterito y que dispondrá solo de una escalera fija. Las personas con movilidad reducida tendrán el ascensor para llegar al andén.
La creación de la galería soterrada también ha requerido la construcción de un tabique intermedio en la parte de la boca que sale en dirección a Plentzia para aguantar la gran cantidad de peso que supondrán los rellenos que ya se han empezado a depositar por encima.
Todo este material es producto de la excavación que se llevó a cabo para deprimir el trazado original ferroviario que generó más de 70.000 metros cúbicos de sobrantes. Para efectuar los rellenos se utilizará aproximadamente la mitad de esta cantidad.
Los trabajos de superestructura que financia el CTB también están en marcha. La instalación de las vías está completada y un vehículo especial, denominado dresina, lleva a cabo la colocación de la catenaria rígida enganchada al techo de la galería y de la que tomará energía el metro. Así mismo se colocan las conexiones de comunicaciones y tendidos eléctricos.
Para las próximas semanas, una vez que la estación quede rematada con la colocación de los paneles, se procederá a instalar toda la señaléctica o indicativos que orienten a los viajeros, además del mobiliario y las tres máquinas canceladoras, la expendedora de billetes y los cuatro pasos de validación. Lo último en instalar serán los sistemas de señalización ferroviaria, los de comunicaciones y los dispositivos para supervisar la conducción de los trenes. Con todo listo, los convoys del metro ya podrán hacer las pruebas de circulación para ver que todo funciona sin problemas y poder prestar servicio en abril.
Fuentes del CTB indicaron que el coste final del proyecto se va a quedar en 20,1 millones de euros, casi uno menos de los 21 previstos en un inicio. Como todas las obras del metro que se han ejecutado hasta ahora, el soterramiento de Urduliz ha sido financiado a medias por el Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia.