Transcurridos doce años desde la confesión de Jordi Pujol, el juicio por la fortuna oculta espera sentencia huérfano de su piedra angular, tras la exoneración del expresident por demencia, y pocos indicios que blinden las tesis opuestas de Fiscalía y defensa sobre el origen de los fondos: corrupción o un legado familiar.

Estas son las claves de un juicio que, tras 14 años de instrucción, ha sentado en el banquillo a los siete hijos del expresidente catalán y a su exnuera, que afrontan entre 8 y 29 años de cárcel, además de a nueve empresarios, a los que la Fiscalía acusa de pagar mordidas con las que los Pujol amasaron los millonarios fondos que durante décadas ocultaron en Andorra.

El expresident, fuera de la causa

La vista, que se ha prolongado durante 38 sesiones, arrancó el pasado mes de noviembre con una ausencia clave en el banquillo: la del expresidente de la Generalitat, que a sus 95 años y recién salido del hospital por una neumonía fue explorado por el tribunal, desde su domicilio y por videconferencia.

Jordi Pujol fue exonerado de participar en el juicio por demencia. E.P.

Pujol admitió no encontrarse bien del todo, pero se mostró dispuesto a declarar. La sala acordó entonces que el juicio siguiera adelante para él a la espera de revisar su decisión cuando fuera el turno de su interrogatorio, el pasado 27 de abril.

En una decisión que irritó a Junts y ERC, e incluso suscitó una insólita queja del presidente catalán, Salvador Illa, la sala citó presencialmente a Pujol a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid) para, tras otra breve exploración, concluir que su deterioro cognitivo le impide defenderse y dejarlo fuera del juicio.

El proceso quedaba así falto de un acusado crucial, a quien el fiscal sitúa en la cúspide de la asociación ilícita para la adjudicación arbitraria de contratos públicos y el cobro de comisiones junto a su esposa Marta Ferrusola, quien ya fue eximida en 2021, tres años antes de morir, por sufrir Alzheimer.

Imagen de archivo de Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola. E.P.

Lo cierto es que el nombre del expresident se ha asomado contadas veces al juicio: una de ellas, el pasado 11 de marzo, en el interrogatorio del gestor bancario de los Pujol -"mossèn" para la familia-, quien mantuvo que los 1,8 millones de euros que el expresident tuvo en una cuenta en Andorra no eran suyos, sino de su hijo Jordi, que los puso a su nombre para ocultarlos en su proceso de divorcio.

Sus hijos también lo han situado en la reunión en la que se les comunicó la supuesta 'deixa' (legado) del abuelo Florenci, aunque han cerrado filas para desvincularlo de la fortuna oculta.

Oriol Pujol Ferrusola. E.P.

¿"'Deixa' o corrupción"?

Es el eje central juicio, pero ni las acusaciones ni la defensa han podido exhibir documentos o testimonios que apoyen de forma incontestable sus tesis, lo que obligará al tribunal a dirimir si los indicios son suficientes en uno u otro sentido.

Los empresarios que se sientan en el banquillo, directivos de constructoras españolas adjudicatarias de contratos públicos, han defendido que los pagos a Jordi Pujol Ferrusola por asesoramiento, que la Fiscalía cree que enmascaraban las comisiones, correspondían a servicios reales como 'broker' o 'suministrador de información'.

Jordi Pujol Ferrusola. E.P.

Lo han hecho también algunos cargos de esas mismas sociedades que han declarado como testigos -con obligación de decir verdad-, hasta el punto de que el fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo pidió en sus informes al tribunal que valorara esa 'omertá', que a su parecer envuelve todo negocio corrupto.

No ha habido tampoco datos concluyentes sobre amaños en los concursos adjudicados a los empresarios investigados, algunos de ellos controlados por administraciones socialistas, lo que ha devenido una de las principales bazas de la defensa.

Por otra parte, no va sobrada de pruebas la versión de que el origen de la fortuna procede de una 'deixa' que el abuelo Florenci, fundador junto a su hijo de Banca Catalana -cuya quiebra motivó una querella contra el expresident que terminó archivada- y cambista clandestino de divisas en el franquismo dejó a sus nietos y a su nuera, temeroso del futuro político de su hijo.

El propio abogado de los Pujol, Cristóbal Martell, reconoció la dificultad de probar la existencia de un legado de origen "opaco", pero abrió una tercera vía al tribunal: ni "deixa" ni corrupción, sino fondos de "origen desconocido", que merecerían la absolución de la familia.

El abogado de los Pujol, Cristóbal Martell. EP

Guerra sucia por el procés

La guerra sucia y las maniobras de la llamada "policía patriótica" contra el procés han sobrevolado buena parte del juicio, especialmente por su papel en la filtración del "pantallazo" con cuentas de los Pujol en Andorra que en julio de 2014 propició la carta de confesión de expresident.

Los agentes, entre ellos el excomisario jubilado José Manuel Villarejo y el exnúmero dos de la Policía Nacional Eugenio Pino -condenado por el 'pendrive' con información robada a los Pujol-, se parapetaron tras evasivas y negaron la existencia de una 'Operación Cataluña' orquestada por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Las defensas, no obstante, hallaron un aliado inesperado en su intento de extender la sospecha sobre las investigaciones policiales del "caso Pujol" en la declaración del inspector de la UDEF que instruyó el caso, quien admitió su "animadversión personal" hacia los acusados, en uno de los interrogatorios más tensos del proceso.

Y eso que no llegó a declarar Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola que en 2012 presentó la denuncia que dio pie a la causa, a instancias del entorno de Villarejo. Las acusaciones nunca tuvieron interés en interrogarla y, a última hora, renunció a su testimonio la defensa de Mercè Gironès, ex de Jordi Pujol Ferrusola, la única que la proponía.

El comisario jubilado José Manuel Villarejo. E.P.

El papel de la banca andorrana

Más allá del origen de la fortuna, el juicio ha sacado a la luz la opacidad con que la banca andorrana operó hasta al menos 2010, y hasta qué punto estaba extendido entre las clases acomodadas catalanas tener dinero en el país pirenaico, lo que un testigo llegó a tildar de "tradición familiar".

A la luz de las testificales, era común la práctica de "subir a Andorra" con dinero en efectivo en maletines, mochilas y hasta bolsas de plástico: sin ir más lejos, Jordi Pujol ingresó en 1990 en Banca Reig -luego Andbank- 100 millones de las antiguas pesetas en billetes y su hermano cargó una bolsa de 10 kilos con 10.700 billetes que sumaban 900.000 euros.

Los Pujol tuvieron sus fondos en Andbank hasta 2010, cuando la entidad les invitó a irse "lo más rápido posible" tras negarse a destruir documentación, como les pidió Jordi Pujol hijo. Se llevaron el dinero a la BPA, entidad intervenida 2015 por sospechas de facilitar blanqueo de capitales.

El juicio no ha logrado desentrañar algunas de las operativas más intrigantes que han aflorado en las vistas: las transacciones económicas entre cuentas bancarias andorranas de Pujol 'Junior' y su exesposa y terceras personas con las que no tenían relaciones comerciales y ni siquiera conocían.

La Fiscalía cree que esos movimientos encubrían mecanismos de compensación bancaria para eliminar la "trazabilidad" de los fondos de los Pujol, mientras la defensa no se ha aventurado a formular ninguna hipótesis que los explique.