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Hosteleros de Bilbao refuerzan las fianzas para asegurar las reservas navideñas

Depósitos y anticipos se generalizan para evitar cancelaciones de última hora

Hosteleros de Bilbao refuerzan las fianzas para asegurar las reservas navideñasIban Aguinaga

Abrir en Navidad supone un esfuerzo añadido para los hosteleros bilbainos. Conseguir personal disponible en plenas fiestas, coordinar turnos y preparar comedores para días de máxima afluencia exige semanas de previsión. En un contexto de demanda creciente, los negocios han incorporado políticas de cancelación más estrictas para evitar contratiempos de última hora y asegurar que el servicio funcione con normalidad. Los depósitos, anticipos y contratos previos se han vuelto habituales, especialmente en celebraciones como Nochebuena, Navidad o Nochevieja, donde cada mesa cuenta.

En el Hotel The Artist, uno de los establecimientos más solicitados en estas fechas, la gestión es milimétrica. Confirmar una reserva implica facilitar una tarjeta de crédito y los datos de facturación. Quince días antes se carga el importe del servicio contratado y cualquier cancelación posterior conlleva una penalización. “Es más una medida de prevención que una norma estricta. La mayoría de los clientes cumple y apenas tenemos bajas”, explica Jon de Lorenzo, director comercial.“Aun así, hay que fijar reglas claras para organizar cocina y sala. Lo que no podemos permitirnos es una mesa vacía en Navidad porque alguien se descuelga a última hora”.

De lado del cliente

De Lorenzo asegura que el hotel trata cada caso con criterio. “Si hay un problema real, especialmente de salud, siempre estamos del lado del cliente. Pero en celebraciones grandes necesitamos garantías. Coordinamos a un equipo grande de personas esos días y cualquier cambio sin avisar nos afecta a todos”.

El Barceló Nervión ha adoptado un sistema aún más estructurado. Al formalizar la reserva, el cliente abona un 30% del menú más económico en función del número estimado de comensales y firma un contrato donde quedan reflejados todos los detalles del evento. Quince días antes se reconfirma la asistencia y se realiza un segundo pago del 40%; tres días antes se completa el proceso con el 30% restante. El establecimiento introduce, además, cierto margen: hasta una semana antes se puede reducir un 20% del grupo y, hasta tres días antes, un 5%. Pasada esa fecha, los pagos no son reembolsables. “No es una cuestión de dureza”, explican desde el hotel, “sino de organización, saber cuántos platos preparar, qué equipo reforzar y cómo distribuir los salones”.

Fianza para grupos

No solo los hoteles han incorporado estas medidas. En el restaurante Euskalduna by Etxanobe, la fianza se solicita para reservas de más de seis personas realizadas a través de la web. “Tomamos la huella bancaria y, si no se presenta nadie sin avisar con 24 horas de antelación, se aplica el cargo”, señala Ancuta Berinde, jefa de sala. “A veces el propio cliente se echa atrás cuando se le pide la tarjeta. En esos casos recibimos el aviso y solemos llamarles para encontrar una opción que se adapte mejor a lo que buscan. La mayoría agradece la transparencia”.

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Los hosteleros coinciden en que estas políticas no responden a un aumento real de cancelaciones, sino a la necesidad de trabajar con un margen de seguridad en los días más exigentes del año. Las bajas de última hora siguen siendo puntuales, pero el impacto operativo de una mesa vacía en fechas señaladas es demasiado alto como para dejarlo a la improvisación.

En conjunto, estas medidas permiten que la Navidad bilbaina se gestione con mayor estabilidad, priorizando las provisiones y la preparación correcta del menú. La villa se prepara así para unas fiestas en las que cada reserva cuenta y donde la anticipación, más que nunca, es la clave para que todo funcione.l