Una familia de Bizkaia permanece atrapada en Dubái tras el inicio de los bombardeos en Emiratos Árabes Unidos, en el marco de la escalada militar con Irán. Mikel Altuna, su pareja y su bebé de seis meses, están viviendo momento de gran angustia e incertidumbre atrapados en un hotel de Dubái. La familia de Zeanuri llegó el martes a ciudad emiratí con la intención de alojarse allí hasta el domingo y después trasladarse a Abu Dabi, donde tenían previsto quedarse hasta el viernes. Sin embargo, el sábado comenzó la ofensiva y el domingo ya no pudieron desplazarse a la capital, que estaba siendo bombardeada.

Aviso de emergencia

El momento más angustioso llegó el sábado a las 23.30 horas, cuando recibieron un aviso del Gobierno emiratí en el que se les pedía alejarse de puertas y ventanas y evitar las zonas altas de los edificios ante el riesgo de impacto de drones o restos de misiles interceptados. En su habitación, situada en el piso 17 del hotel, la cuna del bebé estaba junto a la ventana. “La metimos en el baño y al final hemos acabado durmiendo allí. Hemos dormido sábado y domingo en el baño”, explica Mikel.

Desde entonces, reconocen sentir miedo. Aunque el centro de Dubái no es el punto más castigado, explican que muchos de los misiles dirigidos a Abu Dabi sobrevuelan la ciudad y son interceptados por los sistemas de defensa. “No estamos en la zona más peligrosa, pero escuchamos sin parar drones y explosiones cuando los interceptan. Nos da miedo que los restos puedan caer sobre los hoteles”, comenta Mikel.

La familia esta atrapada en un hotel a 100 metros del Burj Khalifa

Incertidumbre y nervios

“No podemos estar tranquilos”, asegura Altuna. Los sonidos de los misiles y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a casa aumenta la tensión. El sábado se registraron en la embajada española, aunque dicen que poco se puede hacer más allá de recibir recomendaciones de seguridad. En el hotel, el personal está actuando con profesionalidad, señala, lo que les ayuda a mantener la calma. Les avisan de las zonas por donde pasan los misiles, de los sonidos que pueden escuchar y hasta les ayudan a pasear a su bebé por las instalaciones.

La situación también afecta económicamente. Todas las habitaciones deben pagarse por adelantado y, ante la incertidumbre, solo pueden pagar día a día por si en cualquier momento se pueden marchar. Esperan que la agencia de viajes les reembolse el dinero que están adelantando de su bolsillo. Ante la imposibilidad de salir, reciben comida a domicilio, como muchas otras personas que están alojadas en el.

Pese a todo, destacan el apoyo que reciben desde el exterior. Mantienen el contacto con familiares y amigos a través de WhatsApp y Face Time, y se muestran muy agradecidos tanto por los mensajes de ánimo como por la atención del personal del hotel en estos días de angustia.