Bilbao encara la Navidad con los libros de reservas prácticamente al límite. Lo que hace no tanto era una excepción –salir a cenar en Nochebuena o comer fuera el día de Navidad– se ha convertido en una costumbre que crece año tras año. Un cambio silencioso que ha ido desplazando aquellas celebraciones entre cazuelas y vajillas familiares hacia los comedores de la villa. Cada temporada son más los bilbainos y bilbainas que optan por celebrar fuera la cena del 24, la comida del 25 y, por supuesto, la despedida del año.

Pese a que el deseo las familias es ahorrarse las preocupaciones –y el cocinar–, no siempre es fácil. El motivo tiene que ver, en parte, con la propia oferta, gran parte de los restaurantes optan por cerrar en esas fechas. “Ya está el resto del año para trabajar”, expresa un veterano hostelero del Goizeko Izarra, que no contempla abrir esos días. Otros establecimientos emblemáticos de la ciudad, como el popular Txakoli Simón, han renunciado igualmente a las cenas, incluso en jornadas tan señaladas. Ese cierre, más que merecido, deriva la demanda hacia los hoteles, que se han convertido en el principal refugio para quienes desean celebrar las fiestas fuera de casa.

Meses de preparativos

Aun así, algunos restaurantes mantienen firme su apuesta por abrir. Es el caso del Euskalduna by Etxanobe, que afronta las fiestas con un ritmo de reservas altísimo. Para la comida del día 25 apenas les quedan una veintena de plazas. Su menú especial –120 euros IVA incluido– ofrece una versión actualizada con mimbres tradicionales: ensalada, gambas, cecina de buey, chipirones en su tinta y cordero lechal, entre otros. “Cada vez a la gente se le resiste más lavar los platos”, reconoce Ancuta Berinde, jefa de sala. “Quieren disfrutar de la familia y olvidarse de las tareas de casa. Es una tendencia que va claramente al alza”, señala.

Los hoteles, por su parte, llevan meses trabajando en estas fechas. El céntrico Hotel Carlton vuelve a ser uno de los puntos más solicitados. “Gran parte de la clientela suele ser la misma. Desde julio recibimos llamadas para estas celebraciones. Primero confirmamos a los comensales del año anterior y después sacamos las plazas restantes”, explican desde el establecimiento. Ese sistema de fidelización les permite asegurar una ocupación alta incluso antes de que comience diciembre y convertir sus salones en un clásico navideño para muchas familias bilbainas.

The Artist, acapara gran parte de las miradas

El Hotel The Artist, junto al Guggenheim, también acapara gran parte de las miradas. El complejo ha desplegado un abanico especialmente amplio de menús y espacios. Sus restaurantes The Gallery y Olio –además de varios salones privados preparados para grupos familiares– responden a un público que valora tanto la gastronomía como la privacidad y el glamour. La comida especial de Navidad, con un precio de 130 euros, mantiene apices de modernidad, pero respeta el cordero lechal y el medallón de rape como platos pricipales. Donde no queda ni un hueco es en la gala de Nochevieja, que agotó plazas hace semanas. “Tienen que darse prisa, porque las mesas vuelan”, advierte Jon de Lorenzo, director comercial del hotel. El evento, valorado en 380 euros, incluye cóctel de bienvenida en el rooftop con vistas al museo Guggenheim, cena, música, barra libre hasta las cuatro de la mañana y un dulce comienzo de año con churros recién hechos para terminar. “En Navidad aún cuesta un poco sacar a la gente de casa, aunque se nota el cambio. Pero Nochevieja tiene una demanda masiva”.

Al otro lado de la ría, las opciones continúan. Barceló Nervión ofrece propuestas interesantes para distintos perfiles, desde familias hasta grupos más pequeños desde 80 euros. Por su parte, el emblemático Hotel Ercilla, por su parte, confirma que todavía dispone de plazas para Nochebuena, aunque advierten de que las reservas se han adelantado como nunca. “Tenemos gran parte de las mesas ocupadas. Las previsiones indican que llenaremos”, indican.

Todos concurren en una misma idea. El turismo creciente, unido al cambio de hábitos de la población vizcaina, está transformando por completo el panorama navideño.

Las fiestas se actualizan

Te puede interesar:

No todos los hoteles, sin embargo, abren sus comedores al público general. Algunos, como el Hotel Mercure, limitan la oferta exclusivamente a huéspedes. La evolución de las fiestas dependerán de los hábitos de consumo culturales y de las estrategias comerciales que adopten los distintos negocios de la villa.

Por ahora, toca disfrutar del abanico de menus que oscilan entre los 80 y los 380 euros, con reservas que se cierran con meses de antelación donde, la anticipación será fundamental. Y para quienes prefieran algo más cercano, siempre quedará recurrir a la casa de la abuela.