El gol 500 del Athletic en el nuevo San Mamés deberá esperar hasta la próxima temporada. El conjunto rojiblanco llegaba a la cita con el Celta con 498 tantos en su casillero, pero el gol de Iñaki Williams resultó insuficiente y el Athletic se quedó con 499 en los trece años de vida del nuevo campo.
Agur, Europa
El Athletic entierra sus opciones continentales después de mostrarse incapaz de ganar a un gris celta y falla en ese objetivo fijado al inicio de la temporada por el club
El Athletic, por segunda vez en cuatro temporadas, no estará en condiciones de cumplir con el objetivo deportivo fijado por los distintos estamentos del club al inicio del curso. Cumplido su primer mandato, aunque Jon Uriarte ha completado algunas semanas del segundo, toda vez que no hubo elecciones y fue reelegido en el cargo sin necesidad siquiera de hacer campaña, el máximo dirigente del club se habrá quedado, como el resto de la masa social rojiblanca, con la miel en los labios.
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En una temporada en la que entrar en Europa estaba a precio de saldo, muchísimo más barato que nunca, hasta el punto de que 48 puntos podrían ser suficientes, el Athletic se despidió ayer de cualquier opción matemática tras ser incapaz de ganarle al Celta de Vigo en las despedidas de Ernesto Valverde e Iñigo Lekue.
Poco importó que los resultados de la tarde en otros campos fueran abriendo un hilo de esperanza con respecto a las opciones continentales del Athletic, que se la tendría que haber jugado a una carta nada más y nada menos que en el Santiago Bernabéu, donde no gana desde hace 21 años. Pero como quiera que esta campaña todo le sale mal, y casi siempre por méritos propios, el equipo no fue capaz de dedicarles una victoria a su técnico y a su segundo capitán.
Valverde: “Se me antoja una despedida definitiva”
El gol del Celta vino a definir a la perfección el despropósito de temporada del Athletic. Un balón desde el lateral al centro del campo de los que se contabilizan por decenas en cada partido, pero claro, con este equipo cualquier cosa es posible, y Mikel Jauregizar se empeñó en complicarse la vida. Controló mal no, peor, se dejó comer la tostada por Ilaix Moriba, que armó la contra y encontró en largo a Williot para que fusilara a Unai Simón. Minuto 4 de partido y 0-1. Además, para colmo de aquellos que acostumbran a entrar tarde a San Mamés, como si de un ritual se tratara, es posible que con motivo de los homenajes que el club tributó antes del inicio del choque a Valverde y Lekue el tanto de los vigueses les pillara sentados en sus asientos. Pobres.
Así las cosas, tocaba remar una vez más contracorriente, nada que no haya sucedido un sinfín de ocasiones en la presente temporada. Sin tensión, el Celta se dedicó a defender cerca de su área, cuando no dentro de ella, sabiendo que el Athletic, con su incapacidad, difícilmente le pondría en apuros. Y así fue, al menos hasta el descanso.
Pitos
Para cuando el partido alcanzó su ecuador, el público ya había mostrado su malestar con el desempeño del equipo ante un Celta pasivo, del que su entrenador diría después que disputó su peor partido defensivo de la temporada. Pasado el minuto 20 se pudieron escuchar los primeros pitos, una señal inequívoca de que algo no era del gusto de los espectadores.
Claro que lo peor a nivel sonoro estaba por llegar y coincidió con la marcha del equipo a vestuarios. Incapaz de poner en apuros a Radu, que hizo todo lo posible por perder tiempo desde el primer minuto, más que en un remate de cabeza de Unai Gómez, la afición despidió con una sonora pitada al equipo mientras los protagonistas enfilaban el túnel de vestuarios.
Para evitar una escena similar a la vuelta del entretiempo, la megafonía de San Mamés elevó sus decibelios hasta un nivel un tanto incómodo para el personal. Pero al menos se diluyeron los pitos y el equipo encaró la segunda mitad con otro ánimo, más seguro de sí mismo. Llegó a poner la igualada en el marcador e incluso dispuso de un par de claras ocasiones como para haber firmado la remontada. Pero no pudo ser. El equipo no ha dado para más esta temporada, ni para ganar a un gris Celta, y Europa, el objetivo, no será posible.
