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Que viene el lobo...

El Athletic insiste en complicarse la vida en liga, en esta ocasión tras caer frente a un espanyol que llevaba 18 jornadas sin ganar, y tiene el descenso a tan solo cinco puntos

Que viene el lobo...EP

Antes del comienzo del partido en el RCDE Stadium, minutos antes incluso de que se conocieran las alineaciones de ambos equipos, en los corrillos de periodistas las conversaciones giraban en torno a una misma cuestión: los números del Espanyol, que para eso jugaba de local, para acabar con su sufrimiento después de una segunda vuelta para olvidar. Y claro, como quiera que su rival era el Athletic, tocaba también hacer cuentas para ver cómo se podía maquillar la temporada para llegar aunque fuera a la Conference. Si tal equipo gana, si el otro pierde… “¿Y si hoy firmamos el empate?”. La pregunta, que no estaba mal tirada, supondría por un lado darle algo de aire al conjunto local tras dos derrotas seguidas, pero… en clave Athletic, ¿qué? Asegurar la permanencia y poco más en esas supuestas aspiraciones europeas, que eran más de boquilla que otra cosa, visto lo visto.

En esas conversaciones previas al partido nadie había reparado en que si algo caracteriza al Athletic y saca a relucir cada cierto tiempo es que tiene escrito en su ADN aquello de resucitamuertos. ¿Que el Espanyol llevaba hasta ayer 18 partidos sin ganar y su última víctima fue el Athletic allá por finales de diciembre de 2025? ¿Que había sumado únicamente seis de los últimos 54 puntos que se habían puesto juego? Pues ponga un Athletic en su vida y el triunfo del equipo en apuros estará cantado. En efecto, dicho y hecho. Y ahora, viene el lobo, que aúlla cada vez de más cerca, con el descenso a cinco puntos. Solo una carambola llevaría al equipo a Segunda, pero cosas peores se han visto.

En la previa del choque en tierras catalanas ya se había hecho hincapié en esta cuestión. El chiste se contaba solo. Aunque claro, en el fútbol siempre pueden suceder muchas cosas y conviene no aventurar nada, si bien con este Athletic hace muchos meses que viene siendo fácil adivinar por dónde va a salir. Y, generalmente, el camino es el de la derrota, como sucedió ayer en otro ejercicio de impotencia. En definitiva, un nuevo desastre que añadir a la colección.

Solo el Oviedo, que descendió matemáticamente el lunes, ha cosechado tantas derrotas como el Athletic en la presente campaña en liga, que con la de ayer el RCDE Stadium son ya 18. Un registro que supone igualar las peores marcas en la historia del club, las de las temporadas 1991-92, 2006-07 y 2008-09. Y todavía quedan dos partidos por jugarse… y la salvación no es matemática.

En su adiós del Athletic, seguramente para siempre, Ernesto Valverde está en condiciones de entrar en la historia del club por alguno de los recovecos que aún le quedan, aunque por cuestiones puramente negativas. Y no, su figura no merece acabar así, aunque hay cosas de las que realiza que siguen siendo difíciles de entender aún a día de hoy, después de tantos y tantos meses.

Una de ellas es que él, que ha compartido las tres últimas campañas conUnai Gómez, al que hizo debutar, se empeñe en ubicarle una y otra vez en la media punta, como si fuera una especie de sustituto de Oihan Sancet, pero ambos se parecen como un huevo a una gallina. Sin fútbol, una vez más, en lugar de intentar agitar al equipo cambiando de posición, por ejemplo, a Robert Navarro y al citado Unai Gómez, se empeñó en que todo siguiera igual. Y claro, el fútbol no apareció por arte de magia.

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Tampoco pasaría nada si algún día, aunque ya es tarde, para qué nos vamos a engañar, le diera por modificar mínimamente el esquema. Como juntar, por ejemplo, a tres centrocampistas. Pero como acostumbra, prefirió cambiar hombre por hombre.

Para colmo, y esto ya no puede ser responsabilidad suya, el primer gol del Espanyol llegó allí por donde Jesús Areso debió ser más contundente. No es muy normal que un lateral de ida y vuelta esté fundido en el minuto 70 del partido por mucho que no juegue mucho.