A falta de solo dos jornadas para la conclusión de la temporada, amarga a más no poder para un depresivo y desnortado Athletic, las cartas están totalmente marcadas. Pocas o nulas opciones a la sorpresa, a lo imprevisto, quedan en pleno mes de mayo. En lo colectivo y en lo individual. En medio del caos generalizado, sin que prácticamente ningún futbolista se parezca un ápice a sí mismo, la situación de Areso no es ninguna excepción. No hay rastro del jugador potente e incisivo por banda derecha fichado el pasado verano por 12 millones de euros para reforzar una posición que quedaba huérfana del liderazgo de Óscar de Marcos. 

Si bien sería injusto achacar la derrota sufrida en el RCDE Stadium a la actuación del de Cascante, lo cierto es que su aparición en el once inicial no dio al equipo ningún soplo de aire fresco. Es más, su presencia en el verde duró un minuto más de la cuenta a tenor de los fatales acontecimientos, pues el 1-0 del Espanyol llegó un suspiro antes de que Ernesto Valverde metiera en el campo a Gorosabel en su sustitución debido a una fatiga física que quedó de manifiesto en la acción del gol para lamento generalizado. La secuencia se produjo en el minuto 70. Cansado tras superar holgadamente la hora de juego en su regreso a la titularidad once partidos después, pues no asomaba de inicio desde el pasado 28 de febrero en la visita al Rayo Vallecano, Areso quemó su último cartucho físico en un retorno defensivo que no pudo culminar como requería la situación

Areso, que no era titular desde la visita al Rayo Vallecano el pasado 28 de febrero, abandonó el campo fundido en el minuto 71

Desfondado, sin fuerzas aparentes, fueron Berenguer primero y Jauregizar después quienes intentaron taponar su zona de influencia ante la ofensiva con premio del Espanyol, que encontró la vía hacia el gol sin que Areso pudiera colaborar en la presión. Fueron solo unos segundos, un visto y no visto, pero mientras el de Cascante trataba de coger aire en parado dentro del área propia, lejos de cualquier atacante rival, Carlos Romero metía un centro desde el costado izquierdo del ataque periquito al corazón del área que embocaba Pere Milla ganando la partida a Yeray para firmar el 1-0. 

Fundido, devastado al igual que el resto de compañeros por el mazazo en forma de gol encajado, Areso torció el gesto por enésima vez en el transcurso de la temporada mientras Gorosabel, que calentaba antes del gol del Espanyol para sumarse al juego de manera inminente, era llamado a filas para ingresar definitivamente en el terreno de juego. Lo hizo, para desazón de Valverde, con el 1-0 ya a cuestas. 

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LA CONFESIÓN

En su rueda de prensa posterior al encuentro, cuestionado precisamente por el cansancio de Areso y su a la postre tardía sustitución, Valverde reconoció que “Areso ha estado bien, pero es verdad que estaba fundido. Le veía ya en el comienzo del segundo tiempo que iba a ser un cambio, pero he querido hacer primero los otros dos cambios al tener tres ventanas”. Profundizó el técnico rojiblanco en el asunto agregando acto seguido que “estaba esperando para hacer el cambio, porque veía cansado a Areso y él me ha dicho además que estaba cansado, pero justo ha venido esa jugada en la que nos han hecho el gol. Ha estado inactivo, aunque había participado, y han sido 70 minutos, no han sido mucho más”. Fue, sin embargo, un minuto fatídico de más en medio del caos rojiblanco.