Son fechas idóneas para el análisis y el cálculo de probabilidades. En mitad del paréntesis previo a las últimas nueve jornadas, vuelve a plantearse la opción de que el Athletic inscriba su nombre en un torneo europeo. Sería la tercera vez consecutiva y un premio impensable semanas atrás porque el equipo andaba al garete, pero un vistazo a la clasificación hoy invita a pensar en ello. Quizás ni el calendario, por la entidad de varios rivales, ni lo que transmite el equipo aconsejen ilusionarse en exceso, pero como las distancias con los de arriba se han recortado todo es posible.
El Athletic es noveno, con idéntica puntuación a la de Getafe y Real Sociedad, los dos que le anteceden, con tres puntos más figura el sexto, Celta, y con seis más está el Betis, al que ha derrotado en Sevilla y en Bilbao. Para superar a alguno de los citados, además de suerte, se agradecería un balance defensivo más fiable para cortar la serie de partidos recibiendo gol. Van exactamente diecinueve sin blindar la portería, todos los celebrados desde mediados de diciembre en liga, Supercopa, Copa, Champions...
Aspecto rematador
Otro aspecto a corregir sería el relativo al acierto rematador. Entre los diez mejor colocados en la tabla, en puntería el Athletic únicamente supera al Getafe. El dato se las trae por elocuente: refleja un déficit grave en materia de construcción de juego y de pericia en los metros decisivos. Si esta cuestión se traslada al apartado individual, la mirada tiende a posarse en quienes ocupan las demarcaciones más ofensivas. Por mucho que el gol sea una asignatura común para todos en un equipo, salvo los porteros, la mayor cuota de responsabilidad recae en delanteros y medios de corte o vocación ofensiva.
De ahí que, de entrada, la atención se fije en la figura de Gorka Guruzeta. Su rol de ariete le sitúa bajo el foco, así como sus cifras, pues aparece y destacado como el goleador más efectivo de los últimos cuatro cursos con 43. Puede que no sean muchos para alguien que es alineado en punta con asiduidad y que milita en un equipo con aspiraciones que ha logrado objetivos relevantes. Incluso en el presente ejercicio, en general decepcionante, el Athletic estaría peleando por un premio de final de campaña.
Lo cierto es que bajo la dirección de Valverde, Guruzeta supera por un margen exiguo a Iñaki Williams (39) y Sancet (38), a cierta distancia queda Nico Williams (32) y bastante más alejado, Berenguer (23). Este quinteto ha cargado con el mayor peso en el ataque rojiblanco, sobre todo los hermanos Williams si se toma como indicativo el tiempo de competición de cada cual. Siguiendo con este criterio, quien menos minutos ha sumado a falta de mes y medio para completar cuatro campañas, es Guruzeta, de los cinco también el que más tarde se asentó en la plantilla.
En su contra o, dicho de manera más precisa, un factor que influye claramente en el rendimiento de la pieza que se ubica más avanzada en el esquema, sería la dependencia de lo que aporta o deja de aportar el resto de los integrantes del conjunto. Siendo innegable que el ariete es quien más próximo suele estar de la portería contraria, sin un suministro aprovechable esa teórica ventaja se convierte en un problema porque queda aislado y es presa fácil para las defensas rivales.
Si el equipo funciona mal y genera poco con el balón en movimiento o en parado, quien más lo sufre es el ariete. Tres cuartos de lo mismo sería aplicable a quien ocupa la parte opuesta del terreno: el portero es el principal perjudicado en una estructura débil o por el error de los compañeros en zonas comprometidas.
Mejor en 2026
Si nadie ha estado muy inspirado en el global del curso que pronto termina, Guruzeta difícilmente podía ofrecer un comportamiento brillante. Sin embargo, se halla a solo tres goles de su mejor marca, que son los 16 obtenidos en la 2023-24. Al margen de que igualar o superar dicho registro vaya a depender en parte de la colaboración que reciba, cabe afirmar que desde el verano pasado al donostiarra le está costando mucho evitar los altibajos.
Ha atravesado por varias fases en que apenas ha asomado. De hecho, careció de continuidad entre septiembre y diciembre, no jugó de inicio hasta el sexto compromiso del equipo y ya en noviembre empezó a enlazar titularidades largas; anduvo entrando y saliendo, pasando a menudo por el banquillo y al cabo de veintidós actuaciones solo acumulaba cuatro goles, dos en un mismo partido, contra el Qarabag. Se pasó un montón de semanas sin ver puerta, también cuando disfrutó de más minutos.
Con el cambio de año, las cosas le han ido mejor. Hasta hace poco, podía matizarse porque justo es ahora cuando lleva cinco partidos seguidos sin cantar gol, una racha que arrancó ante el Rayo y abarca los duelos con Real en Copa, Barcelona, Girona y Betis. Conviene que recupere el tino pronto, el Athletic lo agradecería porque los otros teóricos goleadores persisten en unos números muy pobres: de los cinco de Sancet a los dos de Berenguer pasando por los 4 de Nico y los 3 del capitán. Y todos rondan los dos mil minutos jugados.