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Perderse en el mercado de fichajes

La docena de jugadores que ha permanecido en la plantilla del Athletic estas cuatro temporadas ha compensado la escasa aportación de la mayoría de los fichajes realizados

Perderse en el mercado de fichajesPankra Nieto

Desde hace cuatro temporadas, el Athletic mantiene un grupo de jugadores que todavía hoy supone la mitad de la plantilla. En este período se han producido bajas y venido caras nuevas, de la cantera o de otros clubes. Por su significado, el dato que ayuda a entender la historia reciente del Athletic no radica en que una docena de hombres se haya mantenido a las órdenes de Ernesto Valverde desde la campaña 22-23, sino que la mayoría de ellos siguen siendo formando la columna vertebral del equipo.

Hablamos de Simón, Vivian, Yuri, Paredes, Sancet, Berenguer, Guruzeta o los Williams, a los que se sumarían Yeray, ahora sancionado, Vesga y Lekue. Se confirma pues la existencia de un núcleo fiable, consistente, aunque la valoración haya decaído por culpa de la trayectoria en el presente curso. La realidad dice que Valverde ha dispuesto de gente de su entera confianza, lo cual ha facilitado el acoplamiento de nuevas piezas como Jauregizar y Prados, ambos promocionados desde las categorías inferiores de Lezama, así como Galarreta, con idéntico origen futbolístico, aunque él se subiese al barco procedente del Mallorca y cumplida la treintena.

Si los nombrados estuviesen disponibles, Valverde podría diseñar sus onces con garantías absolutas. Necesitaría más personal para negociar un calendario completo, pero estos futbolistas son básicos. Lo han sido para el buen funcionamiento del Athletic, así lo atestigua el rendimiento de los ejercicios precedentes. El dato curioso estriba en que solo un jugador de esta lista, Galarreta, figura entre los refuerzos captados por los responsables del club desde junio de 2022, fecha de las elecciones que ganó Jon Uriarte. Desde entonces, el Athletic ha reclutado catorce futbolistas para su integración inmediata en el primer equipo y se constata que el impacto de la inmensa mayoría no ha cubierto la expectativa generada. El repaso de estas operaciones desvela un fuerte contraste entre el rendimiento ofrecido por los incorporados y la publicidad, las inversiones económicas y las esperanzas depositadas por quienes apadrinaron su aterrizaje.

Mal comienzo

La gama de las iniciativas abordadas por los actuales responsables del club es diversa, por lo que se seguirá un criterio cronológico. Así, aunque Guruzeta fue presentado por el actual presidente, ya estaba atado por un acuerdo cerrado por la anterior directiva. Las primeras adquisiciones de Uriarte serían Ander Capa y Ander Herrera. A cada cual peor. No se sabe por qué se contrató al lateral y se apunta a un compromiso nacido en campaña electoral; desde luego, no vino a petición de Valverde, que lo utilizó exactamente 104 minutos. Récord mundial para tratarse de un fichaje.

Aunque rompiendo barreras, Herrera es inigualable. De entrada, él desveló que la directiva tergiversó su situación contractual, afirmó que fue captado para dos años y que sabía qué ficha percibiría en ambos desde que pisó Bilbao. Negó que viniese cedido con una opción de compra. A Uriarte le dio igual, anunció que la ejecutaba, cuando ya era notorio que el físico no le alcanzaba para jugar con regularidad, aspecto que el interesado remarcó al confesar que ya venía mermado de París.

Jon Uriarte y Ander Herrera se estrechan la mano después de que el jugador firmara su renovación con el Athletic por una temporada el pasado mes de junio.

Herrera superó en dos años el registro de lesiones musculares en la historia moderna del club. Jugó poco y mal, lo cual no fue impedimento para que le renovasen el contrato. El propio Herrera invalidó el alucinante gesto de Ibaigane cuando en navidades de la 2024-25 se largó a Argentina para ampliar allí su cuota de partes médicos. Este chico cobraba en el PSG ocho millones limpios, lo que percibió aquí es un misterio, pero el dato algo sugiere.

El gran acierto

Hasta aquí los fichajes donde la figura de Mikel González no sería clave, tal como subraya quien le nombró director general de fútbol en noviembre de 2022. Sus primeros pasos fueron para traer a Gorosabel, que quedaba libre en el Alavés y firmó hasta 2028, una alternativa a De Marcos, que ya enfilaba su adiós, y Adama Boiro, del filial de Osasuna hasta 2029 y previo abono de dos millones, como relevo de Yuri. El primero cumple gracias a su oficio, el segundo apenas ha progresado. En ese mismo curso, se registró el gran acierto en materia de mercado: Galarreta dio empaque y gracia a la media, línea que también notó el salto de Prados.

Lo que vino después, ya en la 2024-25, es difícil de justificar. El caso de Djaló resulta inasumible: 20 millones pagados por un extremo que pasó como alma en pena su primer año y al que el club le buscó una salida urgente a Catar, donde acumula un gol y dos asistencias. Un enigma con contrato hasta 2029, igual que Maroan Sannadi, que llegó en el invierno a cambio de 4 millones, dicen, y tampoco se ha desempeñado como un punta para la élite. Precisa mayor margen. La entrada de Maroan coincidió con la salida de Martón, hoy del Eibar, y que tampoco mostró nivel en sus pocos minutos. Hay que pensar que la Real no dejaría libre a un goleador de su cantera por capricho, pero bueno. Unai Nuñez fue en realidad el único que funcionó como refuerzo, cedido por el Celta, pero se desestimó su continuidad posterior.

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Para la campaña actual, el Athletic recurrió a Navarro, Egiluz, Areso, Izeta y Laporte. Egiluz está lesionado desde verano e Izeta vive infrautilizado por Valverde. Navarro, irregular como en destinos previos, ha aprovechado lesiones ajenas para dejar detalles sueltos. Lo de Areso ha causado enorme perplejidad: ha ofrecido tan escaso nivel que ni el técnico ha apostado por él. Costó doce millones y vino para seis años. A Laporte, que no volvió por menos de quince millones, ficha hasta 2028 aparte, no se le cuestiona la titularidad, pero está lejos de quien fue, de lo contrario el balance defensivo no sería tan pobre comparado con los de años anteriores.

En síntesis, la gestión en materia de fichajes, que no luce en el campo y sale muy cara, se ha compensado bastante con la aportación de los que ya estaban en el equipo.