Desde hace algún tiempo, en la previa de los partidos del Athletic por la megafonía de San Mamés suena un clásico del grupo Urtz como es su icónica canción Ez gaitu inork geldituko. Su letra “nork esan du, ezinezkoa da? (…) Zaila bada, ez da ezinezkoa; zaila bada, badago lortzea”, que viene a decir que mientras hay vida hay esperanza, es a lo que se aferra el conjunto rojiblanco en busca de una remontada en Copa que le devuelva a La Cartuja dos años después. La esperanza es lo último que se pierde.
Para lograrlo deberá voltear el resultado del encuentro del miércoles en San Mamés, una derrota por la mínima que no dejó del todo satisfecho al entorno de la Real Sociedad, toda vez que el equipo de Pellegrino Matarazzo hizo méritos como para haber logrado una renta mayor. En el ambiente revolotea la sensación de que el equipo txuri-urdin dejó con vida al Athletic y, como en esto del fútbol no hay nada escrito, partiendo de que pese a la derrota lo mejor de la noche para el cuadro bilbaino fue el resultado, habrá que confiar en que en estas tres semanas los rojiblancos encontrarán por fin ese tan rebuscado punto de inflexión.
Aunque han pasado ya tantos como once años, el Athletic tiene un espejo en el que mirarse: la remontada lograda contra el Espanyol en las semifinales de Copa de hace once años. Entonces, en 2015, el equipo, que fue superado claramente en San Mamés por el conjunto catalán, pero que logró rescatar un empate (1-1) para llegar con vida a Cornellà, se impuso 0-2 a domicilio y se coló en la gran final.
Más recientemente, aunque en otro contexto, quizá más delicado por disponer de menos tiempo para la remontada, el equipo bilbaino fue capaz de superar también en semifinales al Granada y al Levante a domicilio. Lo logró en dos temporadas consecutivas, la 2019-20 y la 2020-21, respectivamente.
Al conjunto andaluz le ganó en La Catedral por la mínima (1-0) y en Los Cármenes caía por 2-0 en el minuto 76. Entonces, cuando todo el mundo daba por perdida la eliminatoria, Yuri Berchiche clasificó al equipo para la final con un gol en el minuto 81. Claro que entonces aún estaba vigente el valor doble de los tantos marcados fuera de casa.
Contra el Levante, después del empate a uno en San Mamés, el Athletic se repuso al tanto inicial de los granotas, que tomaron ventaja en el Ciutat de València. Raúl García puso la igualada desde los once metros y ya en el descuento, Alex Berenguer llevó a los leones a la final.
No está mal revivir aquellos logros, pues sirven de inspiración y motivación, pero de poco más. Claro que en estas tres semanas que quedan hasta el próximo 4 de marzo Ernesto Valverde podrá recuperar a varios efectivos, muchos de ellos relevantes dentro del equipo por su importancia sobre el verde, aunque en algunos casos su aportación al colectivo en la presente campaña haya resultado más que discreta.
El miércoles el técnico tuvo que tirar del filial para completar una zaga en la que en condiciones normales habrían figurado tres futbolistas distintos de los cuatro que comparecieron de inicio. Faltaron el sancionado Aitor Paredes y los lesionados Dani Vivian y Yuri Berchiche. Y no jugaron, pese a estar convocados, Jesús Areso, cuyo caso es ya todo un expediente X, ni Andoni Gorosabel, los laterales derechos más utilizados hasta el momento por Valverde.
Decisiones sobre titularidades de unos y otros al margen, tampoco estuvieron disponibles para el entrenador Oihan Sancet y Alex Berenguer.
En principio, a la espera de ver cómo evoluciona de sus molestias en el dedo gordo del pie este último, todos deberían estar en condiciones, salvo que medie algún otra contratiempo, para el partido de vuelta. A ellos quizá podría unirse también Maroan Sannadi, que ultima su recuperación. Cualquier aportación será bienvenida para un Athletic que dispondrá desde el lunes de dos semanas limpias para trabajar.