Alonsotegi inaugura en la plaza de Ularki un monolito en honor a Andoni Goikoetxea

29.04.2022 | 00:11
Homenaje a Andoni Goikoetxea.

LOS tipos duros también lloran. Incluso los capaces de rematar de cabeza por mucho que enfrente aguarden los 300 de Leónidas. Hasta los que han cometido el anatema de mostrar que D10S era de carne y hueso. Y los que escondían un cañón de precisión en su pierna izquierda. Los acostumbrados a mil batallas al sol o en la catacumba, los de la ceja rota y el tabique nasal quebrado. Esos también lloran. Ayer, bajo la panza de burro de este abril agonizante, le tocó a Andoni Goikoetxea.

Alonsotegi inaugura un monolito en honor a Andoni Goikoetxea. Fotos: José Mari Martínez



Lo hizo junto a un monolito de arenisca tallado durante 80 horas por el cincel y la maza del carranzano Mikel Matxin. Le acababa de retirar, junto al alcalde Joseba Urbieta, la ikurriña que cubría la sencilla escultura en su honor. El campeón dio las gracias. Al ayuntamiento, al alcalde "que llevaba tiempo intentándolo", a su familia, al barrio, al Athletic Club. Y a su hermano Jesús Mari. "Se hubiera sentido muy orgulloso. Era mi guía de Alonsotegi, quien me mantenía al corriente de todo lo que sucedía aunque yo estuviera fuera", explicó justo en el momento en el que la voz se le quebraba y los aplausos le proporcionaban un respiro.

El acto había generado expectación en el barrio que vio nacer en agosto de 1956 a uno de los grandes del fútbol vizcaíno. "Ahí, en las casas pequeñas, en el bajo en el que aún vive Antolina y donde vivió Antonio", señaló Goiko. A la izquierda de las sillas dispuestas frente a la placita, sobre la calzada, con el tráfico cortado, un bloque de unos cuatro pisos de alto. A la derecha, las casas grandes, un bloque similar, pero de unas seis alturas. "Más allá manaba la fuente de Ularki, que daba muy buena agua hasta durante las sequías. Y la tienda de Siro, y la barbería de Santisteban. Todo el mundo trabajaba en Forjas y Alambres del Cadagua", evocó el central.

El barrio era conocido como Londres. Seguramente por crecer encajonado entre la corriente inciertas y espumosa del río, la roca del monte y las vías del ferrocarril, permanentemente cubierto por los humos que soplaban tanto desde aguas abajo como de aguas arriba.

Desde ayer, este Londres ya cuenta con su propio Times Square con monumento al Nelson local. León, como el de Trafalgar. Y vencedor en mil batallas, algunas de ellas celebradas con procesión naval.

"Veo a mis primos, a Carlos el Barbero, a leyendas como Santi Urkiaga y Patxi Salinas...", empezó a citar Goiko. Se quedó corto. Estaba Gontzal Suances, además del presidente del club, Aitor Elizegi y su esposa Aitziber Lekerika, los directivos Jorge Gómez, Iker Goñi y Goyo Arbizu, además de Javier Hurtado, de la Fundación Athletic. Los ediles de Alonsotegi Ainara Laguna,Asier Intxausti, Arkaitz Segura, Balbino Álvarez,Kepa Labanda y José Félix Calleja. La alcaldesa de Galdames, Raquel Larruskain; el de Güeñes, Juan Andrés Iragorri; el de Sopuerta, Unai Antón. Concejales como Josu Montalbán, de Zalla; Sheila Rasines, de Turtzios; o Belén Fernández, de Lanestosa; así como Borja Liaño, del BIC Bizkaia Ezkerraldea de la Diputación de Bizkaia.

Acudieron muchos aficionados, como Jesús Taramona, de la Peña Gordexola, con Joseba Ibarra; o Aritz Rodríguez y José Gabarrón, de la Peña Valverde.

Todo empezó con la entrega, por parte de pequeños futbolistas del ya centenario club Larramendi de Alonsotegi, de una gran reproducción de la famosa foto de Goiko rugiendo al celebrar un gol. Imagen que captara para estás mismas páginas el maestro Ángel Ruiz de Azua. Después, las bailarinas del grupo Mendipe, Miriam López Martínez y María López Prieto, interpretaron un aurresku a los sones del txistu de Juan Carlos Uranga. Amenizó la voz y guitarra de Iñaki Basabe.

"Quisiera que, de esto, les quedara a los niños la muestra de que con esfuerzo y trabajo se pueden alcanzar los objetivos, por muy humilde que sea tu origen", rugió Goiko

Alonsotegi inauguró ayer en la plaza de Ularki un monolito en honor al legendario leónAndoni Goikoetxea, hijo del barrio

El presidente del club, Aitor Elizegi, ilustres como Santi Urkiaga o Patxi Salinas, peñistas y familiares acompañaron a Goiko


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