La resaca de un Athletic supercampeón

Un título que fortalece la marca Athletic

La gestión de Marcelino ha sido brillante en los dos partidos y la Junta ya trabaja para cerrar las renovaciones de Raúl García y De Marcos, determinantes en la conquista de la Supercopa

19.01.2021 | 01:02
La plantilla del Athletic se ejercita en la tarde del lunes en Lezama con rostros que irradian felicidad tras proclamarse campeones de la Supercopa.

Dos veteranos periodistas de la prensa sevillana, que se entiende su imparcialidad en la final del domingo, conversaban con esa gracia peculiar de los andaluces sobre el duelo entre el Barça y el Athletic en los minutos previos al inicio del mismo en uno de los pupitres habilitados para los medios de comunicación acreditados en La Cartuja. Ninguno de los dos portaban un ordenador y se limitaban a tomar algunas notas en un folio. O sea, tenían todo el tiempo del mundo para la cháchara. Y los dos se fijaban en Marcelino García Toral. "Mira que aquí no ofreció nada y creía que no iba a ser nadie en el futuro", comentó uno de ellos respecto a la etapa del hoy técnico del Athletic al frente del Sevilla, en la campaña 2011-12 en la que fue cesado después de 27 partidos con los hispalenses. "Pues mira, carajo, yo que creo que se la va a liar al Barcelona", respondió su compañero. Y a partir de ahí un sinfín de comentarios durante el partido. "Lo va a ganar el Williams", vaticinó uno. "O el pequeño (Muniain), porque el otro chiquitín, el Messi, está como para coger tomates". Acertaron, ya sea por casualidad, por intuición o porque son unos verdaderos entendidos de la materia. Eso sí, abandonaron las instalaciones antes del arranque de la prórroga. Ni vieron en directo el golazo de Williams ni la celebración de los rojiblancos ni el exitazo de Marcelino. La cosa ya no iba con ellos.
 


Sí lo iba con un Athletic que celebró la conquista de su tercera Supercopa en su historia, la segunda en un intervalo de cinco años y medio, con la mesura que requiere la pandemia del covid-19 en el hotel de concentración ubicado a un kilómetro de distancia de La Cartuja y después de haber permanecido tres largos días dentro de la burbuja que exige el protocolo sanitario. Probablemente hubo algún exceso permitible en el interior del complejo porque el momento así lo pedía, eso sí, todo bajo las medidas preventivas correspondientes. Al margen del matiz festivo, el conjunto rojiblanco ha salido reforzado en esta Supercopa marcada por la pandemia y en la que ha proyectado una genética competitiva que no muchos esperaban en estos compases iniciales de la etapa de Marcelino, que se ha ganado ya a la gran mayoría de la parroquia athleticzale con solo dos semanas al frente de los leones. La lección táctica que ha lucido en la semifinal ante el Real Madrid, primero, y en la final ante el Barça, el domingo, le acredita como un gran estratega y así se lo hizo ver a Zinedine Zidane y Ronald Koeman, dos nombres mediáticos que fueron estrellas en sus respectivas épocas como futbolistas al contrario que el asturiano, que tuvo una carrera como jugador más humilde.

Marcelino García Toral da instrucciones a sus jugadores. Foto: Juan Lazkano

Marcelino ha preparado esta Supercopa en todo su detalle y, se quiera o no, también tiene mucho que agradecer a la borrasca Filomena, que azotó a gran parte del Estado días atrás y que propició la suspensión del choque que debía haber enfrentado al Athletic en el Wanda Metropolitano con el Atlético de Madrid, líder destacado de la liga, el pasado día 9. El técnico ganó tiempo para conocer en mayor profundidad a sus nuevos pupilos, aplicar sus conocimientos y trabajar la manera idónea para poder hincar el diente a los dos gigantes a los que les ha derrumbado de su pedestal. Y, de paso, ha sabido exprimir las cualidades de unos futbolistas que parecían empequeñecidos desde tiempo atrás y que, en un abrir y cerrar de ojos, han asumido la nueva idea para sacar los mejor de sí mismos, al mismo tiempo que Marcelino ha recuperado a referencias como Raúl García, que vuelve a tener un rol importantísimo, y a Óscar de Marcos, el segundo capitán y que ha disputado el pleno de minutos en estos dos encuentros. El contrato de ambos, que han firmado goles decisivos en esta Supercopa, expira el próximo 30 de junio y se conoce que la Junta Directiva ha intensificado los contactos para intentar cerrar a corto plazo las renovación de los dos, lo que supondría un nuevo golpe de efecto de Aitor Elizegi de cara a la Asamblea Extraordinaria que tendrá lugar probablemente en el mes de febrero y en la que la nueva situación puede ser propicia para sacar unas cuentas que fueron rechazadas por la gran mayoría de los socios compromisarios el pasado 27 de diciembre.

A la espera de lo que suceda en el ámbito institucional, al Athletic le toca disfrutar de un pico deportivo que ha roto clichés y que desvela la idea con la que ha llegado Marcelino a Bilbao. El desafío de dirigir a los leones le motiva como nunca y no ha tardado ni un segundo en empaparse de lo que significa el club y lo que tiene en sus manos. No se esconde a la hora de asomar sus intenciones y de gestionar los matices que debe manejar un entrenador. El asturiano ha sido fiel a su credo ante el Real Madrid y el Barcelona, al que ya superó en la final de Copa de 2019 entonces al mando del Valencia. Prácticamente ha repetido once en los dos partidos, con el único recambio de Yeray, el domingo, por el de Unai Nuñez, que, bien es cierto, ofreció un nivel altísimo frente al equipo merengue. La defensa no le va a fallar e incluso ha sacado una versión reinventada de Mikel Balenziaga, otro de los leones que salen fortalecidos, ante la baja de Yuri Berchiche. Su presión exprime a los futbolistas y, aunque pueda sorprender la tardanza en realizar cambios, los tiene mecanizados. Ha reiterado la misma política y casi siempre con los mismos protagonistas. Ander Capa y Unai Vencedor han sido la primera pareja en abandonar el césped en los dos partidos, Vesga, Berenguer y Lekue han sido sus sustitutos; Raúl García y Balenziaga han sido los siguientes, para dar entrada a Villalibre, Berenguer o Morcillo. Retiró a Muniain ante el Madrid, el domingo hizo lo mismo con Iñigo Martínez, al que Garitano nunca le había sustituido durante un encuentro; ante el Barça efectuó dos sustituciones durante las prórroga€ Un estratega, una gestión de recursos que ya le ha dado su primer título en el Athletic. El listón lo ha puesto muy alto y desde hoy le toca preparar el estreno de la Copa, ya que los rojiblancos entran el jueves en escena en su duelo en Ibiza ante un equipo de Segunda División B. Y el reto también es igual de trascendente. Porque se ha pillado gusto a jugar en La Cartuja.

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