bilbao. El gol que anotó el pasado jueves ante el Betis convierte a Óscar de Marcos en el mejor rematador del Athletic, con tres aciertos en su haber después de seis jornadas de Liga. Sin entrar en más detalle, el registro no está nada mal, pero si se tiene en cuenta que hasta la fecha ha desempeñado el papel de suplente salvo en una oportunidad y que en realidad únicamente ha dispuesto de 184 minutos, el equivalente a dos encuentros completos, entonces es obligado catalogar su aportación ofensiva como sobresaliente, muy por encima de lo que ofrece en dicha faceta cualquiera de los compañeros que compiten con él por figurar en las alineaciones de Ernesto Valverde. Ante esta realidad objetiva, se antoja razonable cuestionar el criterio que hasta la fecha ha defendido el entrenador en relación a este jugador y habrá que ver si en adelante lo mantiene o no.

El rendimiento del futbolista no se mide exclusivamente por la relación con el gol, pero tampoco se puede poner en cuestión que el gol es el bien más preciado, el objetivo prioritario de todo equipo por la traducción que tiene en puntos y victorias. De Marcos, con tres goles y una asistencia (frente al Real Madrid), insiste en reivindicarse con hechos, pero no termina de convencer a Valverde, quien sin embargo solo tiene buenas palabras para el centrocampista alavés. De él ha resaltado su polivalencia y la habilidad que posee para ejecutar una serie de movimientos que no están al alcance de nadie más en la plantilla y rinden un gran servicio al colectivo en la faceta ofensiva. Por tanto, tiene reconocida su peculiaridad dentro de las diversas alternativas que puede manejar Valverde en su dibujo táctico y la misma se está revelando determinante. Así todo, solo ha sido titular una vez y en otras cinco se ha incorporado al partido en la segunda mitad.

Es cierto que por un problemilla físico De Marcos llegó al estreno de Liga con cierto retraso en su puesta a punto, pero su situación en el equipo apenas ha experimentado variaciones al cabo de cinco semanas de competición. Valverde comentó que le veía más válido para dos puestos: la banda derecha y la franja central por detrás del ariete. Pese a que el esquema táctico sea distinto al de la etapa de Marcelo Bielsa, esta última es la posición que más o menos ocupó con éxito en los dos cursos anteriores. Y ahí, Valverde ha apostado en primer lugar por Ander Herrera, aunque también Beñat ha dispuesto de bastantes minutos. Herrera ha sido el titular en cuatro partidos y Beñat en los otros dos, si bien este ha jugado de enlace durante una fase de los choques con Valladolid y Celta. Curiosamente, en su única titularidad, contra el Espanyol, De Marcos hizo de extremo, relegando a Susaeta al banquillo.

La aportación de Herrera ha dejado bastante que desear, no ya porque ni ha marcado ni ha servido ningún pase que acabase en gol, sino porque su peso en el desarrollo de los partidos ha sido irrelevante, falto de inspiración y corto en prestaciones físicas. Es obvio que no está en forma y no es casual que haya sido sustituido siempre. Beñat, por su parte, es el centrocampista más utilizado de los seis que ha barajado Valverde y su incidencia en las acciones de ataque (aparte de haber firmado un gol y dos asistencias) le hace acreedor a esa condición de fijo. Ha jugado más cerca del medio defensivo, pero cuando se ha situado más arriba se ha notado positivamente.

EN LA ZONA CALIENTE Tanto Beñat como Herrera, especialmente el segundo, no se distinguen por su capacidad realizadora, apartado en el que De Marcos posee números que le avalan. El modo en que llega a posiciones de acceso al gol le distingue de ellos y, de hecho, los tres que ha firmado este año tienen su denominador común en su extraordinaria movilidad, virtud con la que logra sorprender a los rivales, entrando desde atrás, haciendo un agujero en la línea defensiva para irrumpir en la zona caliente, donde no se le espera. Los tres goles han sido por la franja central del terreno, uno a la carrera, aprovechando un espacio despejado, y los otros dos anticipándose en boca de gol, como si fuese un ariete.

Por supuesto que De Marcos no es gol y nada más, su rendimiento incluye un despliegue superior a la media, que se traduce en múltiples soluciones para el avance del conjunto, e implicación en labores de contención, muy aprovechable para presionar sobre la salida del juego de los equipos contrarios. Sin embargo, de momento Valverde no parece convencido de que deba iniciar los partidos. De acuerdo en que como recurso al que se apela sobre la marcha está portándose de maravilla, pero sus méritos le hacen acreedor a gozar de más continuidad.

Ahora es el quinto centrocampista en minutos de competición, únicamente Morán ha contado menos que él, lo cual induce a la perplejidad. Es muy probable que con el paso de las jornadas, De Marcos vaya adquiriendo más peso en el equipo, no se entendería lo contrario al amparo del análisis individualizado, aunque ya a día de hoy su participación en absoluto resulta coherente con el comportamiento que ha brindado, sin necesidad de entrar en comparaciones con nadie.