A falta de grúa, buenos son bueyes

09.01.2021 | 14:49
Ander Izagirre, preparando los bueyes para que saquen un automóvil de la nieve. Foto: Unai de Miguel

El domingo Ander Izagirre, del caserío Ipeñarrieta de Urretxu, sacó varios coches de la nieve con sus bueyes

El domingo Ander Izagirre, del caserío Ipeñarrieta de Urretxu, sacó varios coches de la nieve con sus bueyes

Los montes de Urola Garaia llevan varios días cubiertos de nieve y el fin de semana fueron muchos los que se acercaron a Barrendiola, Santa Bárbara y La Antigua a disfrutar del blanco elemento. Algunos lo hicieron en coche (cosa nada recomendable) y más de uno se quedó atascado en la nieve.

El domingo, en Santa Bárbara, Ander Izagirre sacó varios coches de la nieve con sus bueyes. El fotógrafo urretxuarra Unai de Miguel se encontraba en Santa Bárbara cuando los bueyes de Izagirre sacaron uno de los coches y grabó un vídeo que se ha hecho viral. Se puede ver en la web otamotz.eus.

De Miguel cuenta que el domingo por la mañana se montó un buen follón en Santa Bárbara. "Había muchos coches y el camión de la basura no pudo pasar", recuerda. Algunos vehículos quedaron atrapados en la nieve, pero no hubo que pedir ayuda: Ander y Joanes Izagirre estaban entrenando a sus bueyes y acudieron al rescate.

Los Izagirre son toda una institución en Urretxu. Son los propietarios del palacio Ipeñarrieta y sus bueyes han participado en todas las ediciones del desfile de carrozas de la Euskal Jaia. El patriarca, Inixio, le contagió su pasión por los bueyes a su hijo Asier. Este ha hecho lo propio con sus hijos Ander y Joanes, de 18 y 16 años respectivamente.

En Ipeñarrieta siempre ha habido bueyes. Antes los utilizaban para la labranza y para los trabajos del monte. Además, no había carretera y bajaban al pueblo con los bueyes. Vendían leña a las panaderías y a los particulares y llevaban paja o pienso de vuelta.

Cuando llegaron los tractores, dejaron de utilizar los bueyes para trabajar e Inixio decidió darles otra utilidad: empezó a tomar parte en las pruebas de arrastre de piedra. Ahora son su hijo y sus nietos los que se encargan de los bueyes y participan en las pruebas de arrastre de piedra. Acostumbrados a arrastrar piedras de más de 1.500 kilogramos (y sin ruedas), el domingo no les costó sacar automóviles de la nieve.

 

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