VIII DEIA ENCUENTROS DIGITALES 2020

Aran Goyoaga: "No hay nada más bonito que ver la evolución del trabajo de quienes vienen a mis talleres"

Es posible convertirse en el community manager de una idea o un estilo de vida. Pero para lograrlo es necesario que el contenido sea excepcional, con base, bien trabajado e inspirador.

01.12.2020 | 09:59
Arana Goyoaga es escritora gastronómica, estilista y fotógrafa

Aran Goyoaga (Amorebieta, 1974) recibe el reconocimiento de DEIA a la community manager más destacada, pero esta fotógrafa asentada en Seattle es una community manager muy particular porque maneja sus propias redes y su propia marca, y con un éxito notable: más de 300.000 seguidores en Instagram.



¿Cuál es el secreto?

-La verdad es que no tengo ningún secreto. El crecimiento de seguidores ha sido muy natural y orgánico. Llevo más de 12 años dedicándome a compartir mi trabajo de recetas y fotografía en redes sociales y es el crecimiento natural que ocurre tras tantos años. Creo que el secreto de verdad es siempre hacer las cosas a mi manera y sin esperar a que otros dicten mi camino.

¿Y cuál es el techo?

-La verdad es que no me marco objetivos de ese tipo. Mi objetivo siempre ha sido publicar trabajos que lleguen al corazón de la gente, que sean libros o fotos o artículos que enseñen cosas nuevas, que hagan las vidas de la gente más afables e interesantes.

Pongámonos técnicos: ¿qué equipo usa para sus estupendas fotos?

-Todas las fotos de mi Instagram son de iPhone, pero las fotos de libros o artículos están sacadas con Canon 5D.

¿Y de dónde saca la inspiración para decorar los platos y montar las imágenes?

-a inspiración viene por todos los lugares. Otros fotógrafos, la luz, los ingredientes, películas€ No hay límite. En estos momentos estoy acabando mi tercer libro y estoy descubriendo que la inspiración me viene de los pintores clásicos. Mi aita, Txomin Goyoaga, es pintor y cada día destaca más su influencia en mi trabajo.

Pero no es solo Instagram. Su blog, 'Cannelle et Vanille' ha sido señalado el segundo mejor blog gastronómico del mundo según The Times. ¿Cómo se logra eso?

-Me mencionaron en el periódico sin que yo me enterara. La verdad que los premios y menciones son interesantes, por supuesto, pero no son más que opiniones. Las cosas han cambiado mucho desde esa mención del Times, todo está más saturado. Pero trato de no obsesionarme con estas cosas: lo agradezco, pero para mí la clave está en que yo me sienta orgullosa de mi propio trabajo.

Y ha dado cursos por todo el mundo. ¿Qué esperan de usted los asistentes?

-Hay gente que viene con un nivel de experiencia que trata de mejorar su técnica, pero también hay quien viene por la experiencia creativa. Los talleres son súper intensos, son días para compartir ideas y abrir un poco los horizontes en inspiración y en técnica. Para mí no hay nada más bonito que ver la evolución del trabajo de las personas que vienen a mis talleres.

Cuando empezó con su blog, ¿qué objetivo se marcó?

-En aquella época los blogs eran solo espacios para conectar con gente y compartir ideas. Nadie ganaba un duro de los blogs. Lo hacíamos como una forma de relacionarnos y compartir intereses. Cuando empecé 'Cannelle et Vanille', mi hijo no tenía ni 2 años. Había dejado atrás mi trabajo de pastelera y el blog representaba una plataforma para seguir experimentando y conocer a gente. Con el blog descubrí la fotografía y me di cuenta de que era mi vehículo o herramienta de comunicación creativa.

¿Y ahora, cuál es su objetivo?

-Quiero seguir escribiendo libros que interesen. Libros de recetas y fotografía que mantengan el equilibrio entre un mundo practico y soñador. También quiero encontrar una plataforma donde pueda compartir recetas y donde la gente venga a menudo. Instagram se está convirtiendo en una plataforma caótica y se ha perdido mucho el espíritu de los primeros años.

Este año, la jornada está dedicada a las nuevas profesiones: ¿cuándo y cómo se dio cuenta de que estaba delante de que se había inventado su propio trabajo?

-La primera vez que una editorial me pagó para fotografiar un libro de recetas es cuando me sentí que esto podía ir en serio. En 2009 o 2010.

¿Fotógrafa de comida o cocinera con un ojo estupendo?

-Es curioso pero para mí no se trata solo de recetas ni de comida, sino que todo es parte de un estilo de vida, de una sensibilidad artística, de la naturaleza, del espacio, de la luz. Las recetas son mi vehículo pero no el único objetivo. Creo que lo que más me motiva es la reacción emocional o nostálgica que pueden causar mis recetas y fotos.

¿Qué va a preparar para celebrar el premio?

-Estoy acabando de fotografiar mi próximo libro, que está dedicado exclusivamente a la pastelería y panadería sin gluten, así que no paro de preparar panes y tartas. Tengo ganas de que alguien cocine para mí o comer la sopa de pescado de mi ama. Con el covid no he podido volver a casa en más de un año.
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