La hija del dueño de La Gilda del Norte, acusada junto a su padre por la contratación reiterada de trabajadores extranjeros sin permiso de trabajo, dijo este miércoles, en el turno de última palabra, que espera que “se haga justicia” y que acabe el “sufrimiento” que ha padecido en los últimos seis años, que le ha provocado “una depresión terrible” por la que ha tenido que medicarse, tras una denuncia que ha sido “algo personal contra mi familia”.

La Audiencia de Bizkaia acogió la segunda y última sesión del juicio contra el propietario de La Gilda del Norte y su hija, acusados ambos por presuntos delitos “continuados” contra los derechos de sus trabajadores, entre ellos, contratación irregular, incluido a menores de edad, e incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.

En la sesión de este miércoles declararon cinco agentes de la Policía Nacional que intervinieron en las inspecciones de trabajo realizadas el 1 de diciembre de 2020 y el 7 de mayo de 2021. Los agentes señalaron que en esa inspección localizaron en la planta de Basauri a cuatro trabajadores sin permiso de trabajo, ni contrato, y uno de ellos dijo que fueron nueve en situación irregular entre las instalaciones de Basauri y las del invernadero de Lezama. Además, aseguraron que no encontraron a ningún trabajador “escondido en los baños”.