Trabajadores inmigrantes irregulares han acusado al dueño de La Gilda del Norte de hacerles preparar "120 tarros" de pintxos al día con contratos irregulares e incumplimiento de la normativa de riesgos laborales. Además, según han declarado algunos empleados en la primera sesión del juicio que está acogiendo la Audiencia de Bizkaia –está previsto que termine este miércoles–, les ordenaban esconderse en el baño cuando había inspecciones de trabajo debido a esa contratación irregular. En este sentido, en la vista que está teniendo lugar en la audiencia vizcaina se acusa al dueño y a su hija de delitos contra los derechos de los trabajadores.

Los empleados han expuesto que empezaron a trabajar en la empresa a través de familiares o personas conocidas, pero sin contrato. Una de ellas ha indicado que empezó a trabajar en el obrador sin tener un contacto previo con el dueño de la empresa. En sus palabras, trabajaban de seis de la mañana a dos de la tarde por 800 euros que cobraban "en un sobre".

Además ha matizado que recibió la orden de "esconderse" en caso de que llegase una inspección de trabajo. Una declaración compartida por otra de las denunciantes, que han manifestado la existencia de esta petición al no tener papeles. "Nos podían hacer regresar a nuestro país", puntualiza. Mientras tanto, se mantuvieron en la empresa por “promesas” de un contrato que nunca llegó.

En su caso, se quedó embarazada y ha asegurado sentirse presionada por la empresa. "Yo quería tener a mi hijo", afirma. Después de marcharse de la empresa, el empresario se puso en contacto con ella para que "no denunciara" y le hizo llegar un sobre con 500 euros en metálico. Sin embargo, presentó demanda por despido nulo por causa del embarazo, aunque fue desestimada.

Peticiones

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Las acusaciones particulares que representan a tres de los trabajadores personados en la causa solicitan seis años de prisión para el dueño de la empresa y diez meses de prisión para su hija, mientras que la Fiscalía deja la petición de condena en un año para el empresario y exime a la hija.

El juicio continuará y concluirá este miércoles con las declaraciones únicamente del acusado, ya que su hija se ha acogido a su derecho a no declarar y no estará presente en la Audiencia de Bizkaia, donde también está previsto que testifiquen agentes de la Policía Nacional e inspectores laborales que participaron en las inspecciones de trabajo.