El cardiólogo @doctorrojass ha compartido un vídeo didáctico sobre cuáles son las opciones de fruta más adecuadas para la última comida del día. Según el experto, el objetivo nocturno debe ser "no alterar la glucosa ni la insulina", factores clave para garantizar un descanso reparador y proteger la salud cardiovascular.

En primer lugar, destaca el kiwi. Esta fruta no solo posee "altísimos niveles de vitamina C", sino que es rica en precursores de la serotonina. El doctor señala que estudios clínicos vinculan su consumo con una "mejor conciliación y calidad del sueño", además de fortalecer el sistema inmune y la microbiota intestinal. En segundo lugar, recomienda los frutos rojos, específicamente los arándanos, por su contenido en polifenoles antiinflamatorios que "no generan picos de glucosa ni activan el sistema nervioso por la noche".

Una persona pela un kiwi en la cocina Pexels

La manzana

La tercera opción del ranking es la manzana, con la precisión de consumirla "bien lavada con piel". Según el Dr. Rojas, la piel aporta pectina, una fibra soluble que "enlentece la digestión y mejora la saciedad". Este proceso hace que durmamos mejor y, lo más importante, nos levantemos con "mucha menos hambre" al día siguiente, evitando el consumo extra de calorías en el desayuno. El cardiólogo hace hincapié en que estos pequeños ajustes en la dieta nocturna tienen una "gran repercusión sobre tu salud", especialmente en el rendimiento del corazón a largo plazo.

El peligro de las frutas dulces

La parte más importante de su intervención se centra en las frutas que solemos tomar como saludables pero que tienen una "alta carga de azúcares". El Dr. Rojas menciona explícitamente el plátano, las uvas, el mango y la piña. Aunque estas frutas pueden facilitar el inicio del sueño inicialmente, su "respuesta insulínica es contraproducente".

"Pueden fragmentar el descanso", advierte el especialista. Esta es la razón por la cual muchas personas, a pesar de dormir las horas suficientes, se levantan "agotadas" por la mañana. Según el cardiólogo, este cansancio crónico derivado de una mala elección nutricional nocturna es algo que, con el tiempo, "nuestro corazón lo sufre". La clave, por tanto, está en elegir frutas que mantengan la estabilidad del metabolismo durante las horas de descanso nocturno.

Peores opciones

Consumir ciertos alimentos por la noche puede afectar negativamente al descanso y a la digestión, especialmente aquellos ricos en grasas saturadas, como la comida rápida o fritos, que son difíciles de procesar antes de dormir. También conviene evitar los productos con alto contenido en azúcar, como bollería o refrescos, ya que pueden provocar picos de energía que alteran el sueño. Otro grupo problemático son las bebidas con cafeína o estimulantes, como el café o algunos tés, que dificultan conciliar el descanso. Además, las cenas copiosas con alimentos muy procesados o salados pueden generar pesadez, retención de líquidos y una peor calidad del sueño.