"¡Leinster!, ¡Leinster!", "¡Bordeaux!, ¡Bordeaux!". Así es como el buen ambiente del rugby reina en Bilbao en el segundo día en el que el oval vuelve a ser el protagonista. Cada afición anima a su equipo con respeto máximo al rival. Los placajes se quedan en el campo, aunque ya hay aficionados que están improvisando melés en los aledaños del estadio entre risas, cánticos y, sobre todo, cervezas.
A las 15.45 horas ha arrancado el partido decisivo. Hasta llegar a este momento, seguidores de ambos conjuntos en particular, y del rugby europeo en general, se están manteniendo hidratados en una jornada en la que los termómetros no aprietan tanto como la jornada de este viernes, pero sí lo están haciendo.
Aunque los franceses han ganado por goleada, también hay en la villa un buen puñado de hinchas del Leinster irlandés que sueñan con levantar la quinta Champions Cup en el mismo lugar en el que levantaron la cuarta hace ocho años.
Es el caso de Connor, Liam y Patrick, tres aficionados llegados desde Dublín que destacan el ambiente que se respira en Bilbao. "Esto es lo mejor del rugby europeo, puedes estar cantando con aficionados rivales y acabar tomando algo juntos", explican. Los tres confían en repetir la historia de 2018: "San Mamés nos trae buenos recuerdos y ojalá hoy podamos volver a celebrar otra Champions".
Un pasacalles muy animado
Un par de horas antes de que iniciase el partido, cientos de aficionados del Bordeaux Beagles han recorrido algunas calles de la villa, partiendo desde la plaza Indautxu, hasta San Mamés. Numerosos cánticos en francés, típicos del conjunto galo para terminar gritando "¡Bilbao!, ¡Bilbao!" en varias ocasiones antes de poner rumbo a La Catedral.
Y todavía falta lo mejor, el tercer tiempo, que llegará a los bares de la capital vizcaina una vez uno de los dos equipos que disputan la final de la Champions Cup (Leinster o Bordeux) la gane.