Novak Djokovic se ha metido en la cuarta ronda del US Open contra viento y marea. Contra sus achaques físicos, que se manifestaron ante Cameron Norrie, contra un público que a veces le incomoda y contra sí mismo y su equipo, como si a estas alturas necesitara estímulos para despertar su competitividad. Ayer lo hizo después de verse igualado a un set con el británico y con break en contra en el tercero. A partir de ahí, y tras ser atendido de nuevo por los fisios del torneo, se aferró a su saque y a su instinto de supervivencia para mantenerse invicto ante Norrie, convertirse en el jugador más veterano que alcanza los octavos de final en Nueva York desde que lo hizo Jimmy Connors en 1991 y lograr 69 presencias en la cuarta ronda en 80 participaciones en un Gran Slam.
“Mientras tenga esa sensación de que realmente ese nivel todavía está vivo, todavía está presente, siento que quiero seguir adelante. Quiero seguir esforzándome para ver si puedo tener la oportunidad de otro Grand Slam”, comentó tras su triunfo que le sitúa ante Jan-Lennard Struff, alemán de 35 años que llega de la previa y que llegó a ser 21º del mundo. En este torneo ha eliminado a Holger Rune y Frances Tiafoe. Djokovic no se rinde, pese a que “el desgaste de la carrocería todos estos años está pasando factura. Soy consciente de ello, pero me resisto. Trato de hacer todo lo posible para seguir compitiendo con los jóvenes en el nivel más alto”.
También alcanzaron los octavos de final Taylor Fritz ante el correoso suizo Jerome Kym, Lorenzo Musetti por retirada de su compatriota Flavio Cobolli y el mallorquín Jaume Munar, que venció en tres setsa al belga Zizou Bergs y a sus 28 años llega por primera vez a cuarta ronda de un Grand Slam.
Entre las mujeres, Coco Gauff no tuvo problemas ante Magdalena Frech y también pisa la cuarta ronda, lo mismo que Naomi Osaka. La japonesa no llegaba a esta instancia de un grande desde enero de 2021 cuando ganó el Abierto de Australia. Entre medias, fue madre y va volviendo a su mejor nivel.