“Hacemos lo que nos apetece, y punto”, asegura el grupo vizcaino El Reno Renardo, famoso por su mezcla de heavy y sus letras vitriólicas en las que no dejan títere con cabeza. El cuarteto acaba de publicar su décimo disco de estudio, Queso fresco, queso curao (Maldito Records), en el que alternan temas nuevos con otros antiguos y remozados. El álbum, ya disponible en todas las plataformas, es “potente como un roquefort caducado”, explican los bilbainos.

El vacile y el heavy de El Reno Renardo está de vuelta, como toca cada dos años, aproximadamente. En el último lustro habían publicado El mundo se va a la mierda (2021) y Regreso al metalverso (Maldito Records), en el que alertaban de los peligros de las redes sociales y las nuevas tecnologías, e ironizaban sobre el modo de vida del ser humano en este milenio. Y ahora llega su décimo trabajo: Queso fresco, queso curao.

“Yo no tengo la culpa de haber nacido en Bilbao, de ser tan guapo y tan salao/centro del universo y capital mundial, donde se corta el bacalao/”. Son solo algunos versos del tema De Bilbao, con el que se cierra el regreso de El Reno Renardo y que incluye guiños al funicular de Artxanda, el Guggenheim, los pintxos de Somera, el Arenal, la Catedral, el chuletón, la txapela, el mus… Y en el estribillo se oye “dicen que exagero y me llaman fanfarrón, yo soy de Bilbao guarda la cartera, esta ronda pago yo”.

El nuevo disco incluye 14 canciones –entre ellas Sonda anal, Yisuscraist, No quiero ir al gym, Tonto del pueblo, Amamos la birra, Toroturadores, Vomito...– que transitan por los caminos del heavy clásico y tradicional, el de Iron Maiden o Judas Priest, y en los que se siguen riendo de todos y todo metiéndose hasta las trancas en temas como la política, el sexo, el fútbol, la religión, el mundo de los toros, la ultraderecha, el negacionismo, el culto excesivo al cuerpo… Incluyen también una versión de Allí me colé, de Mecano, con letra modificada y adaptada a su mundo vacilón, con teclados pero a ritmo de guitarras cortantes.

Una vez más, el encargado del trabajo artístico de la portada del álbum ha sido Xabier Amezaga, trabajo realizado “sin usar IA”, destaca el grupo, y con fotografías de Iñigo Malvido. “Y por primera vez en nuestra historia, el disco ha sido mezclado por alguien ajeno a la banda: Tristán Íñiguez, en los estudios Auryn, que lo ha pasteurizado todo para que suene que alimenta”, prosigue el cuarteto, que define, a su manera, el trabajo: “es un disco cremoso como el brie, pero potente como un roquefort caducado”.

20 años y 150 canciones

“Han pasado ya 20 años desde que Jevo empezó a hacer el monguer con una guitarra. Éramos unos jóvenes músicos, pero sobre todo amigos, que emprendíamos un viaje con una mochila llena de sueños e ilusiones”, reflexionan los componentes del grupo sobre su trayectoria. “Nunca nos hemos sabido vender bien. No hemos hecho alarde de nuestras hazañas ni nos hemos prodigado en los medios, porque somos campechanos y un poco especiales”, aseguran.

El Reno Renardo

El Reno Renardo

A pesar de ello, El Reno Renardo se enorgullece de contar con una trayectoria de dos décadas “en las que hemos llenado salas, tocando en grandes festivales, acumulado millones de reproducciones en YouTube y llegado a tener más de 50.000 oyentes mensuales en Spotify”, destacan.

El cuarteto cuenta ya con “un legado de más de 150 canciones y, aunque no somos de tocar demasiados conciertos, hemos conseguido algo que, desgraciadamente, no todas las bandas pueden decir: ganar dinero”, se jactan “Hemos trabajado con gente increíble, conocido a mucha gente del mundillo y, lo más importante, hecho amigos entre nuestros seguidores. Nos sentimos queridos y profundamente afortunados por ello”, agradecen.

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Fieles

El grupo, citado por políticos y mencionados en programas top de televisión, aclara “algo que muy poca gente sabe”, que llegaron a rechazar aparecer en dos programas de televisión y colaborar de forma fija en un conocido programa de radio. “Somos así: hacemos lo que nos apetece y punto. Y por eso mismo nace Queso fresco, queso curao, un disco con temas tan frescos como el queso de Burgos y otros muy antiguos, que huelen a pies de homeless con uñas largas, pero a los que les hemos dado un toque más actual”, concluyen.