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La vuelta de Javier Vizcaino En confianza

Javier Vizcaíno

Centro de acogida sin sentido

LO del Gobierno español hacia Euskadi son los incumplimientos, las deslealtades y los regalos envenenados. El último, envuelto en el brillante papel celofán del buenrollismo, es la construcción en Vitoria-Gasteiz de un pomposamente presentado como centro de acogida internacional de refugiados con capacidad para 350 personas. Servidor, que se sabe todos los argumentarios y es conocedor del descomunal cinismo que gastan ciertos apóstoles de la solidaridad mal entendida y peor ejecutada, no se arredra ante la enésima evacuación de chachipirulez. Pueden tratar de vendernos la moto que les dé la gana, que a nadie se le escapará que lo que el megaprogresista ejecutivo de Sánchez pretende levantar en Gasteiz es un establo de seres humanos que han tenido la desgracia de verse obligados a abandonar su terruño.

Me alegra mucho que, primero el ayuntamiento de la capital alavesa e inmediatamente después el Gobierno vasco, a pesar de lo impopular de su reacción para los señoritingos progresís que no han visto un refugiado ni en cromos, hayan expresado su rechazo a semejante dislate. También es verdad que lo han hecho con los deberes en perfecto estado de revista. Porque en la demarcación autonómica hace tiempo que tenemos aprobada con nota la asignatura de la acogida. Y lo hemos hecho de uno en uno, de familia en familia, que es como de verdad se rinde tributo a la palabra acogimiento. Lo demás es postureo y, peor todavía, brutal hipocresía de un gobierno, el que se dice progresista de Sánchez y su aliado morado, que solo busca el modo de colocar a los refugiados allá donde menos le molesten.