La comunidad internacional se está movilizando para evitar una guerra entre Armenia y Azerbaiyán, a los que llama a cumplir el alto el fuego, declarado el pasado martes e infringido desde entonces en repetidas ocasiones
El primero en llegar a la región fue el enviado de la Unión Europea, Toivo Klaar. Ayer, se reunió con el presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, al que expresó su preocupación por los combates que estallaron en la frontera armenio-azerbaiyana después de que Ereván acusara a las fuerzas de Bakú de atacar su territorio soberano.
Señaló asimismo que los líderes comunitarios están en contacto con los dirigentes de Armenia y Azerbaiyán para promover una solución pacífica al enfrentamiento.
Alíev, por su parte, le transmitió que los sucesos en la frontera, que han dejado más de 150 de militares muertos en ambos bandos, se deben a una “provocación a gran escala cometida por Armenia”.
Agregó que, pese a los pasos necesarios dados por Azerbaiyán para estabilizar la situación y eliminar la tensión, “Armenia continúa violando el régimen del alto el fuego”.
La llegada de Klaar a Azerbaiyán se produjo antes de una reunión que tiene previsto celebrar el Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación en la región. El emisario de la UE continuará su viaje hoy en Armenia.
La región espera también hoy la llegada de los primeros miembros de una misión formada por la alianza militar postsoviética OTSC para supervisar la situación en la frontera armenio-azerbaiyana, aunque el jefe de la misma arribará al lugar solo la semana que viene.
Situación tensa
Armenia aseguró ayer que la situación en la frontera volvía a ser tensa tras la reanudación de los bombardeos azerbaiyanos, que apuntan tanto a “objetivos civiles” como a militares. “Desde las 13.00 horas (09.00 GMT) en el segmento de la frontera comprendido entre las localidades de Sotk y Goris el enemigo ha reanudado los ataques de artillería, incluyendo contra localidades, y se usan activamente los drones de asalto”, indicó el parte del Ministerio de Defensa.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, afirmó ayer al intervenir ante el Parlamento que el objetivo ahora es “restaurar la integridad territorial” de Armenia, que debido a la agresión azerbaiyana ha perdido a “al menos 105 militares”.
“El agresor tiene que salir de nuestro país”, aseveró y agregó que desde el inicio de los ataques el 13 de septiembre Azerbaiyán “ha ocupado 10 kilómetros cuadrados” del territorio armenio.
Bakú, a su vez, achacó a Ereván las renovadas tensiones al insistir en que fue Armenia la que infringió el alto el fuego vigente en la zona, causando la muerte de 50 militares azerbaiyanos. También Turquía, fiel aliado de Azerbaiyán y su gran apoyo durante la guerra de otoño de 2020 en Nagorno Karabaj, culpó a Ereván de las hostilidades y le instó a abandonar su “actitud provocadora y agresiva”.
Evacuaciones
La agresión de Azerbaiyán ha causado víctimas civiles en Armenia, dijo ayer el presidente del Parlamento armenio, Alen Simonyán, sin precisar su número.
A la vez, los medios locales informaron de la evacuación de más de 2.500 personas de zonas próximas a la frontera y se suspendieron las clases en dos regiones donde fueron registrados bombardeos los dos últimos días.
La Oficina del Defensor del Pueblo armenio afirmó que se han contabilizado numerosas pruebas de ataques a viviendas, líneas de electricidad y otras infraestructuras civiles.
Los medios armenios publicaron imágenes de las localidades fronterizas en las que se pueden observar las destrucciones causadas por los bombardeos azerbaiyanos.
Bakú niega rotundamente los ataques a objetivos civiles en Armenia y denuncia la “desinformación provocativa”.