Un papel, una caja de cartón o una simple naranja rodando por el arcén suelen interpretarse como basura o restos de un transporte de mercancías. Sin embargo, las autoridades y expertos en seguridad vial han detectado que la delincuencia está recurriendo al "camuflaje cotidiano" para provocar averías controladas. Una pieza de fruta en mitad del carril puede ser un potencial cebo para un robo por el método del pinchazo.

El "caballo de Troya"

La mecánica de esta trampa es tan simple como efectiva. Los asaltantes perforan la fruta para insertar en su núcleo clavos, puntas de acero o abrojos metálicos. Cuando un neumático impacta contra la pieza de fruta, los metales ocultos perforan la goma. La reacción inmediata ante cualquier ruido extraño suele ser detener el vehículo y bajar para comprobar la avería. Ese gesto puede facilitar robos o situaciones de riesgo en lugares aislados o poco iluminados.

A veces el conductor, que inicialmente no da importancia al golpe, empieza a notar la pérdida de aire kilómetros más adelante. El objetivo es que la víctima se detenga y, mientras el usuario inspecciona el daño o saca el gato, los delincuentes intervienen para sustraer pertenencias o el propio vehículo.

La recomendación es que, ante la presencia de objetos inusuales en la calzada, se evite el impacto siempre que la maniobra sea segura. Si el atropello del objeto es inevitable y notamos una anomalía en el vehículo, no hay que detenerse de inmediato. Lo ideal es circular a velocidad reducida hasta alcanzar una gasolinera, un área de servicio o un núcleo urbano.

Otros métodos

Los ladrones utilizan distintos métodos para robar en coches, especialmente en vehículos modernos con sistemas electrónicos de apertura y arranque. Uno de los más habituales es el conocido como “relay attack” o robo por amplificación de señal, en el que los delincuentes captan y amplifican la señal de la llave inteligente para abrir el coche y arrancarlo sin necesidad de forzar cerraduras.

Un coche en un atasco con los intermitentes puestos. Freepik

También son frecuentes los robos mediante inhibidores de frecuencia, dispositivos que bloquean el cierre centralizado para que el conductor crea que ha cerrado el vehículo cuando en realidad queda abierto. Otro método muy usado consiste en romper una ventanilla de forma rápida para acceder al interior y llevarse objetos de valor visibles, como móviles, bolsos o navegadores. En algunos casos, los delincuentes recurren al pirateo del puerto OBD, utilizado para diagnóstico del vehículo, con el objetivo de programar nuevas llaves electrónicas. Además, siguen existiendo técnicas tradicionales como el uso de ganzúas o el forzado de cerraduras en coches antiguos. Por ello, los expertos recomiendan no dejar objetos a la vista, comprobar siempre el cierre del coche y utilizar sistemas adicionales de seguridad como bloqueos mecánicos o fundas antirrobo para llaves inteligentes.