Dice el refranero que En abril aguas mil. Y aunque no es matemático, sí que suele ser un mes de importantes precipitaciones, lo que obviamente afecta a la seguridad vial y puede provocar uno de los fenómenos que más miedo generan a los conductores:el aquaplaning.

Qué es el aquaplaning

Se trata de una situación que se produce cuando se acumula una película de agua bajo la rueda y el neumático no es capaz de evacuarla, dejando de entrar en contacto con el asfalto y provocando una peligrosa pérdida de control del vehículo. La sensación, para quien lo ha vivido, es inconfundible: el volante deja de responder y el coche parece flotar. En ese instante, cualquier reacción brusca suele empeorar la situación, aunque no siempre es fácil mantener la calma, sobre todo para quien lo experimenta por primera vez. El pánico es comprensible.

No es un fenómeno que se genere exclusivamente con la llegada de grandes tormentas o de lluvias persistentes. A veces basta una carretera con zonas encharcadas o un asfalto en mal estado que no drene bien (es peor aún si hay restos de aceite) para que aparezca, y en ese caso una velocidad elevada y un mal estado de los neumáticos pueden complicarlo todo. Y ahí es donde entra en juego el factor humano.

Claves para prevenirlo, evitarlo o reducirlo

El Real Automóvil Club de España (RACE) insiste en una idea que conviene grabar a fuego: el aquaplaning no se combate, sino que se previene. Y lo hace con una batería de sencillas recomendaciones:

- Reducir la velocidad cuando la calzada esté mojada, porque a mayor velocidad menor capacidad del neumático para evacuar el agua.

- Aumentar la distancia de seguridad, ya que la frenada empeora.

- Evitar maniobras bruscas con el volante, el freno o el acelerador.

- Mantener los neumáticos en buen estado, con dibujo suficiente.

- Revisar la presión de las ruedas (tan malo es que esté por encima como por debajo) para garantizar el contacto con el asfalto.

- Anticiparse a charcos y acumulaciones de agua mirando al fondo de la carretera para detectarlos.

- No usar el control de crucero con lluvia intensa, porque puede dificultar la reacción ante una pérdida de adherencia.

Cómo reaccionar ante un aquaplaning

Por muchas precauciones que se tomen, nadie está exento de sufrir un aquaplaning, aunque los vehículos con tracción delantera y total ofrecen más seguridad al tender a seguir recto, mientras que en los de tracción trasera se puede descolocar la parte posterior. En cualquier caso, si nos encontramos ante este fenómeno debemos mantener la calma y evitar los volantazos y los frenazos.

La forma correcta de actuar pasa por mantener el volante recto sujetándolo con firmeza, levantar suavemente el pie del acelerador y no frenar bruscamente, sino esperar a hacerlo a que el vehículo atraviese la zona con agua y los neumáticos recuperen el contacto con el asfalto y por tanto la adherencia. En caso de que el aquaplaning provoque un derrape debemos corregir la trayectoria de forma progresiva y con suavidad.

Mucho más riesgo en moto

Las motos también pueden sufrir aquaplaning y el riesgo que entraña es mucho mayor, porque a todo lo que vive un coche hay que sumarle la posible pérdida de equilibrio. Al contar con sólo dos ruedas se reduce la adherencia y cualquier pérdida de tracción puede provocar una caída. De ahí la importancia de reducir la velocidad antes de atravesar balsas de agua.