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The Daltonics, los auténticos reyes del rock and roll burlón e irreverente de Bilbao

La banda de rock and roll de Bilbao se distingue por su particular sentido del humor y por mezclar géneros y subgéneros musicales

The Daltonics, los auténticos reyes del rock and roll burlón e irreverente de BilbaoCedida

Con permiso de Santiago Delgado, The Daltonics son los auténticos reyes del rock and roll burlón e irreverente de Bilbao. El grupo capitaneado por el cantante y letrista Álex Ron recoge los ecos del momento, le añade una pizca de humor de sal gruesa y mezcla subgéneros como el pub rock, el garaje o el punk en sus canciones. Su último trabajo es el EP Hoy se sale, publicado a finales del año pasado, toda una declaración de intenciones de estos músicos gamberros y juerguistas que aún creen que la edad es un número. Álex avanza en esta entrevista que The Daltonics ya han grabado otros seis nuevos temas y que, junto a los cuatro anteriores del EP, previsiblemente verán la luz a finales de año en un nuevo álbum a través de la discográfica independiente Brixton Records.

The Daltonics en la grabación del videoclip 'Viudas de Epalza'.

En la primera canción del EP dice que solo sale de noche tres veces al año. Me parecen pocas para un rockero de pro. 

-Es una frase que tiene cola. En la canción (Tres veces al año) digo que salgo el día de mi cumpleaños, en fin de año y hoy, que se convierte en una broma muy recurrente cuando empiezas a salir mucho y te encuentras a la gente que te dice: “Oye, te veo mucho últimamente”. Y tú les dices que solo sales hoy, que al final viene a ser lo mismo que salir todos los días.  

¿Por edad The Daltonics estarían más para ir de tardeo que para cerrar bares? 

-Eso es lo que parece que se estila ahora. Nosotros nos movemos más con la gente que se mueve en el mundillo de los conciertos, principalmente de noche. Nos sigue gustando la noche y el rock and roll. El tardeo me parece que es una forma de querer aprovechar el día siguiente para ir al monte con los amigos, ir a correr o hacer lo que sea. No va conmigo. Yo si salgo, salgo. Soy un animal nocturno al que le sigue gustando abrir panaderías. De hecho, en el próximo disco hay una canción que se titula Tardeo tardeo en el que me meto un poco con todo esto. Hay gente que intenta cambiar de hábitos, cuando, realmente lo que siempre les ha gustado es salir por la noche.  

¿A dónde va en Bilbao para exprimir a tope la noche? 

-Normalmente tienes que buscarte mucho la vida. Desde hace cuatro o cinco años me he vuelto amante de la electrónica y suelo ir al Kremlim, a las pinchadas del Fever o incluso a algún sitio ilegal. Hay mucha gente que acaba yendo de vuelta a (la calle) Iturribide a ver si encuentra algún garito al que pueda entrar. Si lo que te gusta es el rock and roll es complicado alargar la noche. A mí la electrónica me ha enganchado más que, por ejemplo, el reggaetón. El mundo de la electrónica, sin tener que meterte bacalao a 200 BPM, me parece que es una manera muy buena de rejuvenecer con la música.  

Un rockero seducido por la electrónica. ¿Cómo le pilló el gustillo? 

-Sin ser yo para nada una persona a la que le guste el indie, un día me recomendaron un grupo que se llama León Benavente. Cuando los escuché, me quedé flipado porque vi que puedes meter electrónica y mezclarlo con guitarras estridentes y bajos molones. A partir de ahí, empecé a escuchar cosas que a ellos también les habían influenciado, bandas como Cycle, El Columpio Asesino o Prodigy, y me di cuenta de que era una forma de evolucionar partiendo de la música rock. Es algo que ya hicieron antes New Order, Depeche Mode, Kraftwerk o hasta Jamiroquai, que hace funky pero que también le mete sus bases electrónicas. Muchas veces estamos atados a un estilo de música, cuando es cuestión de abrirse un poco.  

The Daltonics llevan el sentido del humor por bandera.

¿Lo peor de los trabajos alimenticios es madrugar o no poder vivir de la música?  

-Un curro te tiene que gustar, da igual el curro que sea. A nosotros nos encantaría poder vivir de la música. Levantarte a las 10 de la mañana con la única obligación de ir al local, estar con tus amigos y ensayar para el siguiente bolo. Tiene que ser una gozada hacer algo que realmente te apasiona. Seríamos mucho mejores músicos, las canciones estarían más trabajadas y mejor producidas… Es el sueño de todos nosotros. Pero si mañana viene un cazatalentos y nos dice que tenemos que cambiar de letras o de estilo para poder llegar a más gente le daríamos un no rotundo. 

El Athletic, la Real y los segundos equipos

Hace unos años, The Daltonics participaron con la canción Se nace rojiblanco en un disco homenaje al Athletic Club tras haber ganado la Supercopa de España. La letra dice así: “Lo de ser de Bilbao es fenomenal, / se nace rojiblanco y no te importa nada más”. En realidad, el tema era una adaptación del She Does It Right de los ingleses Dr. Feelgood que ya habían versionado anteriormente con el título de Es lo que hay. Este año el conjunto rojiblanco no ha estado tan fino como en otras temporadas, reconoce Álex Ron, pero al menos ha servido “para que los más jóvenes se curtan en la Champions”. El cantante de The Daltonics se alegra de la victoria in extremis del club txuri-urdin en la final de Copa del Rey. “Yo siempre he dicho que no tengo segundo equipo salvo la Real”, afirma. Desencantado con la deriva turbocapitalista e individualista del fútbol moderno, se queda con la “alegría” que le sigue brindando el rock and roll.

Es fácil relacionar a The Daltonics con Siniestro Total por el sentido del humor de las letras. 

-Que nos relacionen con Siniestro me parece bien. Como culpable de las letras, me costaría hacer una canción en serio. Me identifico con el humor. La gente que me conoce sabe que siempre estoy bromeando y que es algo que va con mi forma de ser. Hay pocas bandas que metan humor en sus letras y creo que eso nos diferencia. Es uno de nuestros sellos distintivos. Cuando hacemos una versión de un tema en inglés, no traducimos las letras. Respetamos la fonética para que se asemeje al original, pero la letra es cosa nuestra y le damos nuestro toque. Parece que por cantar en inglés los grupos dicen cosas profundas, pero cuando analizas las letras muchas veces no dicen nada de nada. Nosotros tenemos esa cosa que encaja muy bien con el pub rock, que muchas veces habla de borracheras, juergas y tal.

¿Cómo le explicaría lo que es el pub rock a alguien que no está puesto en subgéneros musicales? 

-El pub rock viene a unificar un poco el rock and roll clásico, el denominado rockabilly, y el rhythm and blues acelerado con unas guitarras bastante machaconas que pueden recordar al garaje. Es una coctelera mezclada con letras punzantes que tienen un poco de guasa. Son canciones divertidas, con chispa y que meten algunas puyas. Muchas veces las letras de los grupos de pub rock hablaban de mujeres, pero como son en inglés la gente no las pilla. Lo que yo hago es reírme un poco de algunas situaciones y darles una vuelta de tuerca. La canción ‘Kebab’, por ejemplo, me vino a la cabeza con una historia en la que imaginaba que los dos hombres que habitualmente trabajan juntos en los kebabs (al menos es lo que yo veo en Bilbao) son pareja y se escapan de sus países de origen como refugiados sexuales para disfrutar de su libertad. 

La canción Zombie facha es otra vuelta de tuerca, esta vez del Dracula yeyé de Andrés Pajares, que entronca bastante con la actualidad. ¿Qué hacemos con los fachas? ¿Los combatimos o mejor ignorarlos? 

-Nosotros tratamos de reírnos de ellos, pero hay que combatirlos. Cuando vamos fuera de aquí y tocamos la canción, tengo la sensación de que a alguien del público le puede llegar a doler. Pero yo intento decir verdades y denunciar las atrocidades que cometen los fachas. Por una vez, además, hablo en serio al principio de Zombie facha, cuando digo lo de “cabalga en la penumbra de tu soledad”. Me acordaba del líder de Vox cabalgando en su caballo y comiéndole el tarro a la gente con sus mentiras.