El ilusionismo es un arte escénico por el que se pretende distraer la atención del espectador del foco principal para redirigirla al de menos relevancia, y así efectuar un truco de magia. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ha hecho honor a esta disciplina con sus recientes declaraciones públicas: en la mano derecha mostraba una supuesta campaña mediática contra su club, mientras que en la izquierda escondía el fracaso de su gestión deportiva tras certificar su segunda temporada sin títulos.

La convocatoria urgente de una rueda de prensa en Chamartín prometía un balance de la campaña 25/26 del club blanco; incluso hubo quien se aventuró a deslizar la posibilidad de una dimisión. Un medio que, por cierto, sería desprestigiado con firmeza minutos después.

"Dos temporadas sin ganar son inaceptables". Son palabras de Toni Kroos, emblema del Real Madrid, que realizaba una radiografía mucho más crítica que su presidente sobre la situación deportiva actual de los merengues.

El alemán comentaba en su canal Luppen la tremenda inferioridad con la que el Real Madrid saltaba al terreno de juego en el último Clásico: "La derrota ya estaba aceptada antes de empezar. Creo que firmaban ese resultado desde el vestuario".

El problema de fondo no es únicamente la ausencia de trofeos en las vitrinas; es la sensación generalizada de agotamiento, la falta de un plan de renovación claro y la evidencia de una plantilla que está mal compensada desde los despachos.

Una huida hacia delante

La estrategia de comunicación elegida por el palco fue de manual: echar balones fuera. Si no puedes defender el rendimiento de tu equipo sobre el césped, tienes que conseguir de manera urgente que nadie hable de él. Y ahí, Florentino se maneja como pez en el agua. El líder blanco ha conseguido monopolizar la agenda mediática, y ya nadie habla de la segunda temporada en blanco en la capital.

El primer cartucho que quemó para reventar el debate fue el anuncio sorpresa de un adelanto electoral. Nada más sentarse en la sala de prensa, espetó: "No voy a dimitir. Voy a convocar elecciones. Nos vamos a presentar esta junta directiva e invito a todos aquellos que quieran presentarse".

A simple vista, podría parecer un ejercicio democrático para refrendar la confianza de sus socios después de dos años de malos resultados. Sin embargo, en la realidad del Real Madrid actual, es otro truco. Los estatutos del club, endurecidos de forma sistemática durante el propio mandato de Pérez, exigen a cualquier candidato cumplir unos requisitos estrictos: veinte años de antigüedad ininterrumpida como socio, nacionalidad española y avalar personalmente, con patrimonio exclusivamente propio y desde una entidad bancaria española, el 15% del presupuesto total del club, lo que superaría ampliamente los cien millones de euros.

Puede haber oposición

Si bien estos detalles pueden hacer parecer imposible una alternativa, todo apunta a que este año sí la habrá. Enrique Riquelme, a quien Florentino definió como "ese hombre con acento mexicano", se perfila como el hombre que hará que se vote en la entidad madridista por primera vez en los últimos veinte años.

El alicantino ya avisó hace años en los micrófonos de la cadena COPE que cumple con las dos décadas exigidas de carnet de socio y que dispone del músculo financiero suficiente para presentar el aval.

Riquelme es un empresario español que, si bien pertenece a la tercera generación de una familia dedicada a la construcción y al sector inmobiliario, forjó su propio imperio a miles de kilómetros de nuestras fronteras. A partir de 2010, coincidiendo con la crisis española, el presunto candidato cruzó el charco hacia Panamá y pronto expandió sus operaciones por Brasil, Guatemala, Chile y México. Apostó de lleno por las infraestructuras y las energías renovables. Hoy es el fundador, presidente y máximo accionista del Grupo Cox.

El empresario escribió ha escrito hoy una carta dirigida a Florentino Pérez. Al principio, se deshizo en elogios hacia la figura histórica de Pérez, mostrándole su "más sincero respeto y agradecimiento" por su legado. Sin embargo, pasó rápidamente a la ofensiva para frenar las prisas de esta convocatoria sorpresa.

En su escrito, pone el dedo en la llaga sobre el déficit democrático de la entidad. Recuerda, de forma muy directa, que el Real Madrid lleva casi veinte años "sin un proceso electoral participativo" y exige un diálogo para evitar arrastrar al madridismo a un escenario de "ruptura, polarización y tensión interna". No se queda ahí; el candidato señala directamente a las históricas zonas grises de las elecciones blancas, reclamando que se corrijan las "eternas lagunas" del voto por correo y exigiendo un acceso transparente para poder contactar con los socios con derecho a voto.

La prensa, en la diana

En lugar de ofrecer un diagnóstico sobre las graves carencias de la plantilla, el presidente personalizó su enfado y anunció, en pleno directo, su decisión de cancelar su suscripción al diario ABC.

Sus palabras obviaron cualquier autocrítica para atacar directamente al redactor: "Mi padre me hizo la suscripción hace 40 o 50 años... Le honro mejor si me doy de baja porque mi padre no podría entender que usted escribiera en el ABC".

Un día más tarde, durante la entrevista realizada en La Sexta junto al periodista Josep Pedrerol, volvió a denunciar "una campaña orquestada". Sobre el plano deportivo, se limitó a decir que le parecía mal que se pite a sus jugadores "jueguen bien o mal", y volvió a insistir en que la pelea entre futbolistas del mismo equipo es algo habitual. Más allá de eso, achacó al Mundial de Clubes el declive de esta temporada, excusándose en la falta de preparación física derivada de esa competición, y comentó que Kylian Mbappé es "el mejor jugador que tiene el Madrid.

Durante la charla en Atresmedia, Florentino admitió que el del otro día "era otro Florentino" y que lo hizo en defensa de los socios, "harto de esa desestabilización".

"Ellos quieren influir en el Real Madrid, y conmigo no lo van a hacer. Hay gente que quiere que los socios no manden. Cuando me presenté hice todo el esfuerzo para ello", comentó Florentino sobre el objetivo que, según él, persigue la prensa. "Van todos contra nosotros, a los enemigos del Madrid hay que señalarlos", añadió.

Con esto se cierra una semana negra en la que el conjunto capitalino ha dicho adiós a todos los títulos de la temporada; un fracaso del que apenas se habla gracias a la maniobra de su presidente.