El Barakaldo cree de verdad en sus opciones de alcanzar puestos de play-off a falta de dos jornadas para la conclusión de la liga regular en el grupo 1 de Primera Federación. La victoria cosechada el pasado sábado ante el Mérida en Lasesarre (2-0), indispensable, mantiene al conjunto gualdinegro en la carrera por asaltar la cuarta o quinta posición de la clasificación, toda vez que las tres primeras plazas están ya fuera del alcance del equipo que dirige Imanol de la Sota.

El foco de la ilusión, así pues, apunta directamente al Pontevedra como cuarto clasificado con tres puntos más que los fabriles y a la quinta plaza que ocupa el Real Madrid Castilla, dos puntos por encima de un Barakaldo que figura en séptima posición con idéntica puntuación que la Ponferradina, sexta en la tabla al tener ganado el gol-average particular a los gualdinegros. En contra de los fabriles juega ese último factor, pues lo tienen también perdido con el Pontevedra y empatado con el filial madridista, que cierra unas posiciones de play-off por las que suspira un Barakaldo que se ve obligado a sacar adelante los dos compromisos que tiene por delante.

No cabe otra opción. Ganar los dos partidos y esperar. Esa es la hoja de ruta para los de Imanol de la Sota, que visitarán el domingo a partir de las 17.00 en horario unificado a un Avilés que asoma en decimocuarta posición con tres puntos de margen respecto a la zona de descenso. No le espera en consecuencia un partido cómodo ni mucho menos en la penúltima jornada al Barakaldo, que cerrará la liga regular en Lasesarre contra el Celta de Vigo B, segundo en la tabla con tres puntos más que un Zamora asentado en la tercera plaza.

Está por ver si defiende o tiene garantizado el filial celeste en la última jornada su segundo puesto de cara a un play-off en el que ansía estar presente el Barakaldo, que puede presumir de ser el mejor local del Grupo al adjudicarse 40 de los 54 puntos a los que ha opositado en Lasesarre con un saldo de 30 goles a favor y solo 12 en contra. Sexto peor visitante del grupo por el contrario, el cuadro gualdinegro tendrá que mirar de reojo lo que pase en otros campos con enfrentamientos favorables a priori en las dos últimas jornadas para Ponferradina, Real Madrid B y Pontevedra.

Ilusión y confianza

En el caso del Pontevedra, cuarto en cuestión, su primer compromiso será en feudo de un Tenerife ya ascendido a la Liga Hypermotion matemáticamente y el segundo y último, en casa frente al Avilés. El Real Madrid Castilla, por su parte, recibirá el domingo a un Arenas ya salvado y visitará después al Guadalajara, en puestos de descenso a un punto de la permanencia actualmente. La Ponferradina, por último, visitará primero al descendido Arenteiro y cerrará el campeonato como local contra un Bilbao Athletic que acaricia la permanencia.

El Barakaldo, con seis puntos en juego todavía, decidió creer con su victoria ante el Mérida en Lasesarre, donde Imanol de la Sota remarcó al término del encuentro que “estoy muy orgulloso del equipo, que se merece estar peleando hasta el final por cosas bonitas y ojalá se de ese sueño que todos tenemos ahora mismo”.

Calificó como “otra final” la visita de este domingo al Avilés el técnico gualdinegro, consciente de que “no dependemos de nosotros y lo que tenemos que hacer es descansar bien, poner mucha energía en la cabeza e ir a por otra final a ganarla". Subrayó asimismo Imanol de la Sota que “la gente de 35 años para abajo no ha visto al Barakaldo en Segunda División, es algo para lo que debemos empujar todos y nosotros nos vamos a dejar el alma”.

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Palabra del entrenador y líder del conjunto fabril, decidido a quemar todas las naves en la búsqueda de un play-off de ascenso que figura a dos puntos de distancia y que exigirá un óptimo cierre de curso. No piensa en otra cosa que en el choque dominical ante el Avilés una plantilla que se ha ganado el derecho a soñar con la consecución de un desafío de difícil ejecución, pero no imposible con una última jornada a la vista en Lasesarre que podría resultar decisiva.

Intentaría en tal caso el Barakaldo hacer valer su fortaleza en casa, donde ningún rival ha sido capaz de imponerse en 2026 a un equipo que buscará primero los tres puntos a costa del Avilés en una salida que emerge en el calendario como una nueva final.