Mikel Jauregi tomó posesión como consejero de Industria en junio de 2024. Dos años en los que la política industrial se ha convertido en uno de los vértices de acción del Ejecutivo en un contexto en el que las dificultades que llegan desde fuera en forma de aranceles, desaceleración europea o conflictos bélicos han trastocado el día a día de numerosas empresas dentro de un sector que aporta casi una tercera parte del PIB de Euskadi.

La legislatura alcanza el ecuador. ¿Qué balance hace desde su Departamento de estos dos años?

Han sido dos años muy intensos y enriquecedores tanto para mí como para mi equipo. Seguimos trabajando con la misma ilusión del primer día. Tenemos un Plan de Industria con tres ejes: más industria, mejor industria y menos emisiones. Hemos reaccionado a los shocks externos tanto por los aranceles de la Administración Trump como los derivados por el cierre del Estrecho de Ormuz, movilizando el Grupo de Defensa Industrial y con ayudas que superan los 3.200 millones de euros. También hemos activado la Alianza Financiera Vasca, que nos ha permitido realizar como país operaciones de arraigo como Talgo, Ayesa Digital y Uvesco. Además, hemos hecho una apuesta por los proyectos transformadores, liderados por agentes privados y con un salto cualitativo en la innovación. Ayudamos a transformar y diversificar las pymes, incrementando las ayudas en un 51% solamente en un año. En el apartado de las emisiones, es de destacar que en la planificación de las redes eléctricas hayamos logrado más de un 40% de inversión para Euskadi en los próximos cinco años, al igual que vamos a contar con el parque eólico de Labraza, el primero que se va a poner en marcha después de 20 años sin uno.

Hablaba antes de los proyectos transformadores. ¿Qué importancia pueden tener a corto plazo?

En total son 23 proyectos transformadores. Hay 12 liderados por el sector privado y el resto están encabezados por el sector público. Ya hemos anunciado cinco junto con los agentes privados en sectores como la aeronáutica, las energías renovables, la robótica o las redes eléctricas. Lo que nos gusta es que tienen una alta intensidad innovadora y tecnológica. Las empresas tractoras se apuntaron y estamos muy agradecidas a ellas. Están logrando traccionar no solamente a proveedores, muchos de ellos pymes, sino también a centros tecnológicos. Además, todos los proyectos los estamos haciendo en Euskadi. Aparte del orgullo de país, que lo debemos sentir, también supone un salto cualitativo en términos de innovación que arrastra a toda la cadena de valor y da ambición a todo esto. Todos estos campos son retos globales, donde empresas vascas, acompañadas por los centros tecnológicos, están intentando dar solución creando nuevas oportunidades de mercado. Los cinco proyectos transformadores suponen una inversión inicial de 642 millones de euros con la creación de 3.600 nuevos empleos. Además de traccionar la participación de 153 empresas, la mayoría pymes.

“La inversión extranjera que queremos captar para que venga es la de los grandes referentes tecnológicos a nivel mundial”

¿Cómo ha afectado a Euskadi el cierre del Estrecho de Ormuz?

El bloqueo del paso de Ormuz ha impactado especialmente a todo lo vinculado con la energía, con la subida tanto del gas como de la electricidad. Nosotros, con el escudo industrial, queríamos dar soporte a nuestro sector, sobre todo pidiendo que a nivel energético la industria electrointensiva no sufra tanto. El lehendakari envió al presidente Sánchez un decálogo de medidas energéticas para proteger no solamente el bolsillo de todas las personas sino también a la industria. El cálculo que hacemos es que a Euskadi el cierre del Estrecho le ha costado más de 200 millones. Y más de la mitad se concentra en la industria. Son medidas coyunturales, que ahora se están ampliando, pero hay también una medida muy importante y que es estructural. El impuesto a la generación eléctrica, del 7%, va a desaparecer en 18 meses. Eso supone una ganancia en competitividad para nuestra industria electrointensiva. Es un paso adelante positivo por parte del Estado, pero queremos más. Estamos en conversaciones con el Gobierno español para que la factura final que tiene que pagar nuestra industria sea la misma que en Francia o Alemania. No hay que olvidar que en el Estad la generación eléctrica es muy ventajosa en términos de precio, pero la factura final es más costosa que en esos países.

"A Euskadi el cierre del Estrecho de Ormuz le ha costado más de 200 millones"

"A Euskadi el cierre del Estrecho de Ormuz le ha costado más de 200 millones" Markel Fernández

¿Qué se busca con la implantación de la autopista regulatoria?

Hay dos leyes con medidas urgentes que se han tomado en esta legislatura. La primero es la de vivienda, que es un problema en el que, como Gobierno, se están dando muchos pasos. Y la segunda tiene que ver con la autopista regulatoria para proyectos empresariales. Se trata de agilizar y acelerar procesos. Esto no va de desregulación, porque mantenemos los mismos niveles de exigencia medioambientales y urbanísticos. Europa nos da el marco para hacer esta aceleración. Alemania es el primer país de la UE que ha utilizado las directivas europeas para agilizar proyectos, enfocando el trabajo en la infraestructura energética. La autopista permitirá acelerar los plazos y, en vez de estar 24 meses esperando un permiso, que sean 6 meses, porque nuestros grandes rivales, Estados Unidos y China, están acelerando mientras los europeos perdemos competitividad.

¿Nos estamos quedando atrás?

La industria ha sido el pasado en Euskadi, pero es también el presente y todos creemos que es asimismo el futuro. La industria es la que genera progreso, riqueza y bienestar en Euskadi. Y yo creo que lo que tenemos que hacer es, entre todos, es apoyar al sector sin complejos para que nuestras hijas e hijos tengan empleo de calidad. 

¿Se corre el riesgo de que las transiciones energética y tecnológica consoliden una economía de dos velocidades, con la gran empresa en un carril y las pymes en otro?

Sí, el riesgo es siempre que las pymes se queden descolgadas de los grandes cambios que se hacen. Por una parte, vivimos una gran transformación digital, sobre todo con la introducción de la Inteligencia Artificial, y por otra, la apuesta por la sostenibilidad, en la que las grandes empresas están exigiendo a los proveedores que estén en ella. Nuestra función como Gobierno Vasco es acompañar a las pymes para que sigan haciendo estas apuestas por la digitalización y la sostenibilidad. En ese sentido, las pymes también se tienen que diversificar hacia sectores de mayor crecimiento.

"La industria es la que genera progreso, riqueza y bienestar en Euskadi"

"La industria es la que genera progreso, riqueza y bienestar en Euskadi" Markel Fernández

Hace escasas semanas transmitió de nuevo a Beatriz Corredor, la presidenta de Red Eléctrica, su petición de mejorar e incrementar la potencia eléctrica con fines industriales. ¿En que situación está esa discusión?

Las conversaciones que tenemos ahora mismo con el Gobierno sobre este tema están muy dirigidas a las necesidades de la industria, tanto para la electrificación como para el nuevo sector que queremos crear, vinculado a los combustibles renovables y el hidrógeno verde. Creo que estamos en buena posición para que se plasme el compromiso, tanto por parte del Ministerio de Transición Ecológica como de Red Eléctrica, para que haya nuevas inversiones y mayor desarrollo en las redes. Tengo confianza. Y también tengo esperanza en que toda esa potencia eléctrica ahora bloqueada empiece a aflorar, porque eso nos dará un poco de oxígeno a la espera de que dispongamos de más capacidad en los próximos cinco años. Todo el mundo ha tomado nota de la importancia de este problema. Si se apuesta por la industria, la energía tiene que estar por detrás ayudando. Para descarbonizar nuestra industria, atraer nuevos proyectos y ampliar los que ya tenemos necesitamos más enchufes. Esos mensajes están calando, y también los hacen ya públicos tanto la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, como Beatriz Corredor.

“Todo el mundo ha tomado conciencia del problema que supone para los nuevos proyectos industriales la falta de enchufe eléctrico”

¿Por qué Euskadi no es capaz de captar más inversión extranjera?

Yo creo que este tema debemos enfocarlo desde la óptica de qué tipo de inversiones queremos atraer a Euskadi. En las estadísticas que se dan por parte del Estado se mezcla todo. Por una parte, están las compras de empresas vascas por fondos de inversión extranjeros foráneos, que han tenido un recorrido variopinto en Euskadi y han dejado después situaciones deficientes. Y luego hay inversión en nuevas implantaciones en Euskadi, es decir, creando nuevas capacidades productivas, industriales y tecnológicas. Y yo creo que esta es la inversión que queremos atraer. 

"La vivienda es un problema en el que, como Gobierno, se están dando muchos pasos"

"La vivienda es un problema en el que, como Gobierno, se están dando muchos pasos" Markel Fernández

¿Y se está logrando? 

La primera tarea es ganar músculo financiero para atraer grandes inversiones de referentes industriales y tecnológicos a nivel mundial. En Euskadi ese músculo lo perdimos por culpa de ETA. Ericsson fue la única multinacional de referencia mundial que vino a invertir, pero luego se marchó. ¿Quién iba a venir aquí a invertir? Es una asignatura pendiente. Para ello son elementos claves tanto la autopista regulatoria como el enchufe eléctrico.

El empleo industrial se mantiene plano y las empresas insisten en que, a pesar de que continúan en niveles aceptables de actividad, se están reduciendo sus márgenes de rentabilidad. ¿Le preocupa?

Pese a todas las incertidumbres y al hecho de que nuestros dos mercados fundamentales para la exportación, que son Francia y Alemania, no están creciendo, en los últimos años el empleo industrial en Euskadi ha subido en 3.000 puestos de trabajo netos. Aquí hay que agradecer la resiliencia de nuestra industria y la apuesta que está haciendo no solamente para mantener el talento, sino también para generar nuevas oportunidades. Respecto a los márgenes de rentabilidad, hay sectores más impactados por los shocks de los aranceles de Trump y la crisis energética derivada del cierre del Estrecho de Ormuz y eso está teniendo un impacto en su rentabilidad, mientras que hay otros sectores que no están siendo tan golpeados y están en mejor situación. Sobre todo, los relacionados con las redes eléctricas, que están funcionando muy bien. Lo que tenemos que hacer es apostar por la diversificación y apostar por sectores de alto crecimiento, como aeroespacial, energías renovables, servicios digitales avanzados o almacenamiento de energía, entre otros. Y así, de esa forma, no estar sobreexpuestos a sectores que no tienen el crecimiento de antes. 

“Tiene que haber un cambio de paradigma respecto a los grandes desarrollos de energías renovables como los parques eólicos”

¿La puesta en funcionamiento del parque eólico de Labraza puede suponer un punto de inflexión para que lleguen otros?

Tiene que haber un cambio de paradigma en todo lo vinculado a los grandes desarrollos de energías renovables. Ha habido mucho ruido y pocas nueces en términos renovables, porque ha habido muchos proyectos que se han presentado, pero que luego no han sido construidos. El de Labraza se está haciendo mediante la colaboración público-privada entre Iberdrola y EVE. A nosotros, como Gobierno, nos toca dar un empujón y coinvertir con la parte privada para sacar estos proyectos adelante. Eso lo hacemos mediante el mapa EVE, en el que hemos identificado áreas de oportunidad en Euskadi para que para el año 2030 tengamos 450 megavatios nuevos de generación nueva de energía renovables, tanto fotovoltaicas como eólicas. El modelo EVE implica que primero vemos dónde hay suficientes recursos de viento. En segundo lugar, dónde es aceptable en términos medioambientales y tiene el menor impacto posible. Tercero, que esté cercano a un enchufe. Si no hay enchufe, no puedes construir nada porque luego no puedes verter esa energía a la red. Y cuarto, que tenga un retorno comercial mínimo, porque es dinero público que estamos invirtiendo y no queremos perderlo. Y uniendo esos esas cuatro condiciones, hemos identificado varias áreas de oportunidad y estamos trabajando con los promotores privados para ver cómo impulsamos esos proyectos.