Nacida en 2025, esta asociación llamada Batera reúne a seis cooperativas industriales alavesas —RPK, i+Med, Udapa, Loramendi, Aurrenak y Goros— con el objetivo de impulsar el modelo cooperativo y reforzar la intercooperación para afrontar los retos económicos y sociales. El proyecto ha contado desde sus inicios con el impulso de Konfekoop y Laboral Kutxa, que han acompañado su puesta en marcha. Su secretario, Raúl Etayo, asegura que "la unión hace la fuerza" y defiende que "caminando juntos vamos a llegar más lejos".

¿Qué es Batera y por qué era necesario crear esta asociación en este momento?

Batera es una asociación formada por seis cooperativas industriales alavesas que se ha creado con el principal objetivo de impulsar y poner en valor el modelo cooperativo ante las instituciones y la sociedad en general, para intentar construir un futuro más social, y generar así un impacto positivo y transformador en nuestro territorio histórico. Aunque llevaba varios años forjándose, la asociación finalmente se registró a principios de 2025, y las cooperativas que la componen son Aurrenak, Goros, I+Med, Loramendi, RPK y Udapa, y cuenta también con el apoyo incondicional de Konfekoop y Laboral Kutxa.

¿Qué tienen en común seis cooperativas de sectores tan distintos como para trabajar bajo un mismo paraguas?

El principal nexo que tenemos es que todas nosotras somos cooperativas y que vemos necesario impulsar este modelo empresarial. A pesar de que trabajamos en sectores muy diferentes, las problemáticas que nos afectan a diario son muy parecidas, así que compartir nuestras inquietudes y buscar soluciones en conjunto resulta muy enriquecedor. 

“Las cooperativas siempre hemos sabido tomar medidas a tiempo para paliar los efectos de las crisis, y hemos demostrado ser más resilientes que otras organizaciones”

¿Qué proyectos concretos están desarrollando en conjunto las cooperativas que integran Batera?

Por un lado, llevamos a cabo de manera interna un proyecto llamado ‘Sareak Indartzen’, el cual consiste en generar grupos de trabajo compuestos por personas que pertenecen a las mismas áreas de las diferentes cooperativas. Estas sesiones de trabajo tienen como fin crear una red de relaciones de valor que sirva para conocerse mejor, intercambiar experiencias, ofrecerse consejo y apoyo en las distintas problemáticas y retos que afecten a la actividad de cada empresa, así como fortalecer el sentimiento y el modelo cooperativo, e impulsar la intercooperación a todos los niveles.

Mientras que, por otro lado, está el denominado ‘Batera Gazte Bidaia’, un concurso dirigido a las y los estudiantes alaveses de 1º de Bachillerato, que tiene como objetivo acercar a los jóvenes al trabajo en equipo y al cooperativismo. Para participar en dicho certamen, cada pareja debe entregar un trabajo escrito acompañado de un breve audiovisual, reflexionando sobre aspectos relacionados con el cooperativismo. Este año hemos celebrado la segunda edición de este concurso, y durante la primera semana de junio los 48 premiados han podido disfrutar de un viaje de 6 días por Europa visitando empresas tan emblemáticas como son Airbus, la ciudad del espacio o el CERN. 

Según su criterio, ¿qué aporta la intercooperación que no puede conseguir una empresa actuando sola?

Nosotros tenemos claro que la unión hace la fuerza, y que caminando juntos vamos a llegar más lejos. Aunque cada una de las empresas que formamos Batera seamos referentes en nuestro sector, lo cierto es que si nos unimos somos capaces de impactar más. De hecho, si Batera fuera una cooperativa, daría empleo a más de 1.500 personas, y sería la tercera empresa más importante del territorio. Con todo esto pretendemos demostrar que gracias a la intercooperación se pueden liderar grandes retos de futuro, por lo queremos convertirnos en un espacio compartido en el que intercambiar experiencias, ideas y proponer acciones conjuntas para que el modelo cooperativo sea un referente para esas personas y organizaciones que buscan la transformación social.

¿Cree que el modelo cooperativo ofrece una mejor respuesta a la incertidumbre económica y geopolítica actual?

Sí, por supuesto. Las cooperativas siempre hemos sabido tomar medidas a tiempo para paliar los efectos de las crisis, y hemos demostrado ser más resilientes que otras organizaciones. En épocas de bonanza, además, parte de los excedentes logrados se quedan en los fondos de reserva o se reinvierten en la propia cooperativa, por lo que esta fórmula nos hace estar preparados para afrontar con éxito esos malos momentos que en ocasiones son imprevisibles. 

¿La industria vasca está preparada para seguir compitiendo en el contexto internacional o existe riesgo de que Euskadi pierda capacidad industrial en los próximos años?

Sí que está preparada, pero es muy importante que sigamos apostando por la innovación, el desarrollo y la especialización en todo lo que nos ha hecho fuertes. Perder tramos de la cadena de valor y convertirnos en meros fabricantes es una de las amenazas, sabemos que lo importante es la gestión integral del producto, por lo que deberíamos seguir trabajando en esa línea. 

“Tenemos que poner en valor nuestras fortalezas como cooperativas, ofreciendo empleo de calidad y formación continua, con la posibilidad de convertirse en socios”

¿Por qué muchos jóvenes no contemplan la industria como una opción profesional? ¿Cómo se puede hacer más atractivo el empleo industrial para los jóvenes?

Los valores de los jóvenes están cambiando y con ellos la manera de concebir el trabajo. Las generaciones actuales están desembarcando en un mundo laboral donde las empresas industriales como pueden ser las nuestras han perdido su encanto en favor de modelos de negocio más modernos y digitales, las grandes empresas internacionales, o las del sector público. En este marco es donde nosotros tenemos que poner en valor nuestras fortalezas como cooperativas, ofreciendo empleo de calidad y formación continua, con la posibilidad de convertirse en socios de la misma, y dándoles protagonismo real en la gestión y en los órganos de decisión. Sus valores han cambiado, pero eso no quiere decir que sean mejores ni peores, simplemente son diferentes, y es ahí donde tenemos que tratar de entenderlos y adaptarnos a ellos.

¿Qué tipo de perfiles son los más difíciles de encontrar hoy en día?

El gran problema al que nos enfrentamos es encontrar perfiles técnicos y mano de obra cualificada principalmente. Para paliar esa demanda tratamos de colaborar con universidades y centros de Formación Profesional en las diferentes modalidades que nos ofrecen; como son las prácticas, la formación dual… En muchos casos vemos que esa oferta la ocupa la población inmigrante y nuestras organizaciones se tienen que preparar para ese reto, en el que hay que tener en cuenta otros aspectos como puede ser la diversidad cultural, la formación, el idioma, el problema de la vivienda…