La situación en Tubos Reunidos ha dado el salto del plano económico al gubernamental. La compañía tubera alavesa tiene previsto un ERE para sus plantas en Amurrio y Trapagaran, que podría afectar a un mínimo de 130 trabajadores en una plantilla que, entre las dos factorías, ronda los 1.500 empleados. En el año 2021, y a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas creado a raíz de la crisis del covid, la empresa recibió un apoyo financiero temporal de la SEPI, configurado como un préstamo de naturaleza participativa por importe de 112,8 millones. Sin embargo, el balance de las cuentas de la empresa no ha mejorado, y a cierre de 2024 acumulaba una deuda de 286 millones de euros.
Ante este estado de cosas, y con motivo de la apertura ayer del Congreso Nacional de Industria en Bilbao, representantes de las administraciones de Euskadi y del Estado se pronunciaron sobre Tubos Reunidos. “Lo que en origen fueron salvavidas para rescatar a nuestra industria, se han convertido en anclas que están llevando a algunos proyectos al fondo del mar”, señaló el consejero de Industria, Mikel Jauregi, que horas antes, en una entrevista concedida a Radio Euskadi, abogó por buscar entre todas las instituciones un proyecto industrial “viable y sólido” y sin “falsos rescates o patadas hacia adelante”. Preguntado por la situación de la empresa, el ministro de Industria, Jordi Hereu, subrayó que intentarán ayudar “proactivamente” a mantener su capacidad productiva, aunque no concretó ninguna fórmula.
Tubos Reunidos arrastra desde hace años una crisis derivada de diversos factores. La demanda mundial de tubo sin soldadura ha caído drásticamente desde el año 2022, por circunstancias cíclicas del sector, pero también por otras externas, como el retraso en las decisiones de compra por la incertidumbre y la inestabilidad internacional, así como la fuerte competencia de países como China. Para rematar, la introducción de los aranceles en Estados Unidos también ha perjudicado de manera notoria a la compañía, que cuenta también con otras dos plantas de carácter industrial en Iruña de Oca y el estado de Texas, además de una delegación de carácter comercial en Houston.
En su entrevista en la radio pública, Mikel Jauregi señaló que, en estos momentos, según la capitalización que tiene en el mercado, Tubos Reunidos “vale 50 millones, pero tiene una deuda de casi 250 millones”, por lo que supone “un problema” y “un reto al que hay que dar salida”.
“Yo creo que tenemos que hacer un encaje de bolillos entre todos para ver cómo este proyecto de Tubos Reunidos, que es estratégico para el país, tenga un futuro viable, y que no hagamos rescates vacíos que luego no van a servir de mucho”, subrayó. Jauregi recordó que se hizo un rescate tras la pandemia, que impactó “en un montón de empresas”. “El Gobierno español anduvo muy ágil dando rescates. En el caso de Tubos Reunidos, se pidieron 112 millones de euros, que aguantan cuatro años la empresa, pero eso luego engorda la deuda, que sigue creciendo”, indicó. “La actividad industrial es lo que nos importa, pero tiene que ser de una manera que sea viable, que no sean falsos rescates o patadas para adelante”, remarcó Jauregi, que defendió un “modelo de colaboración público-privada” que pase por la aportación de inversiones “con un proyecto industrial claro a futuro y con dinero privado también”. “Nosotros no meteríamos dinero público solos”, puntualizó, en un llamamiento a la cooperación con las administraciones del Estado, puesto que, al fin y al cabo, el préstamo concedido en 2021 se hizo a través de la propia SEPI. “Tubos Reunidos va a necesitar nueva financiación”, y se debe ver cómo se hace para que “el proyecto sea interesante y que haya personas interesadas: si no son los accionistas actuales, los futuros”, apuntó Jauregi.
Por su parte, el titular de Industria recordó que el Ministerio tiene un comisionado para la reindustrialización, que lo que hace, en estos casos, es “sentarse con las empresas”, junto con los gobiernos de las comunidades, para abordar esta situaciones. Hereu precisó que, en primer lugar, intentan defender la capacidad productiva industrial de las compañías, y, si no es posible, buscar alternativas industriales para mantener esa capacidad. En el caso de Tubos Reunidos, afirmó que tienen que estar “a la espera de cuales son las decisiones que toma la empresa para abordar proactivamente la necesaria defensa de la capacidad productiva y del empleo” de la compañía. “Y, por tanto, esto es lo que tendremos que hacer: sentarnos a trabajar conjuntamente”, dijo. Jordi Hereu destacó que Tubos Reunidos es uno de los ejemplos de la existencia de “nuevos retos en la política comercial, la nueva geopolítica y los aranceles”. Cuestionado si estarían abiertos a una posible refinanciación o buscar otra fórmula de apoyo, el ministro insistió en que, desde el Ministerio “estarán para intentar ayudar proactivamente al mantenimiento de la capacidad productiva”, un propósito en el que Hereu se mostró a favor de mantener una postura de acuerdo con el Gobierno Vasco. “Ahora yo no puedo concretar nada más. Hace unos años, ya se hizo un apoyo importante”, señaló el ministro en referencia al rescate de la SEPI en 2021. También reiteró su idea de que, además de apoyo financiero, es importante apoyar a las empresas en la diversificación y en la transformación industrial. En este sentido, señaló que, en el caso de empresas que dependían de Estados Unidos, sería positivo abrir nuevas posibilidades comerciales con Mercosur o India.