El viaje del lehendakari Pradales al Vaticano ha servido para abrir un canal de relación con el nuevo Papa León XIV, que acaba de cumplir un año de pontificado y cuya voz se ha convertido en un contrapunto para desautorizar a los movimientos extremistas y le ha granjeado cierta popularidad más allá de las personas que practican el catolicismo. Y, para tender esos puentes con un Papa que ha condenado la escalada belicista de Estados Unidos o la violencia en Gaza, Pradales le ha traído a la memoria el sufrimiento del pueblo de Gernika durante el bombardeo perpetrado por las aviaciones nazi e italiana a las órdenes de Franco el 26 de abril de 1937. Tras participar en su audiencia general y reunirse con el secretario de Estado, el lehendakari ha invitado a León XIV a visitar Euskadi y, muy en concreto, visto el rol pacifista que ha asumido el Papa en tiempos revueltos, le ha planteado la posibilidad de que pueda hacer un "gesto" por el 90º aniversario de la masacre sobre la población civil en Gernika, que además es un símbolo universal contra la guerra que ha cobrado mayor vigencia si cabe en este contexto bélico internacional. El aniversario se cumple el año que viene, y Pradales le quiere otorgar el mayor simbolismo posible dentro de un ciclo de actos más amplio sobre el primer Gobierno Vasco, liderado por el lehendakari Aguirre. Pradales no ha querido ser tan osado como para generar expectativas o aventurar si el pontífice está sopesando hacer esa visita, pero sí se ha quedado con un detalle tras el breve intercambio de palabras que mantuvieron al término de la audiencia general del Papa en la plaza de San Pedro: cuando le entregó como regalo el libro de Juan Larrea sobre el Guernica de Picasso, tuvo "una reacción muy espontánea y lo situó rápidamente", un momento que, de hecho, fue captado por las cámaras aunque fue imposible escucharlo de primera mano por los cánticos religiosos que habían empezado en esos instantes.

Hay que tener en cuenta que, tras las audiencias generales, que son una especie de catequesis que el Papa ofrece a los peregrinos que se quieran acercar y a las autoridades políticas invitadas, el pontífice tiene que saludar a esos representantes, que hacen cola y le trasladan unas breves palabras por unos segundos o un par de minutos que tampoco dan demasiado de sí, pero sí se pudo observar cómo, más allá de los habituales gestos de asentimiento y apretones de manos, León XIV se salió del guion durante unos segundos para hacer unos comentarios en el momento en que recibía el libro. Antes de convertirse en León XIV, Robert Francis Prevost estuvo varias veces en Bilbao, conoce Gernika y tiene amistad con los agustinos y varios religiosos vascos. Pradales sí tuvo oportunidad de profundizar después, en privado, en una reunión de una hora con el cardenal Pietro Parolin, el secretario de Estado del Vaticano y encargado de fijar la posición sobre política exterior, lo que contribuyó a elevar el perfil de la jornada.

Pradales acudió a la audiencia general como invitado. La catequesis se ofició en un escenario central, una tarima delante de la basílica de San Pedro. Desde allí, León XIV, que es el jefe de Estado del Vaticano, habló para todos los presentes. Al terminar su intervención, los asistentes formaron una fila, empezando por los prelados y otros religiosos, entre los cuales se encontraba el arzobispo de Valencia, quien solicitó al Papa que se acerque a su comunidad autónoma en el marco del viaje al Estado español que llevará a cabo en junio y que lo llevará a Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. En cuanto a las autoridades, el lehendakari acudió acompañado por el secretario de Acción Exterior, Ander Caballero y, tras saludar al Papa y entregarle tres regalos relacionados con el Guernica y el euskera (con un guiño al quechua, que León XIV aprendió durante sus misiones en Perú), ambos recibieron unas pequeñas cajas blancas con un obsequio que el Vaticano estaba ofreciendo a las autoridades presentes.

Después de esa audiencia, Pradales mantuvo un encuentro privado, ya con mayor sosiego y profundidad, con el secretario de Estado, Pietro Parolin, que en su momento fue uno de los favoritos para ser Papa y ya era el encargado de las relaciones diplomáticas durante el pontificado de Francisco. De hecho, Iñigo Urkullu también se reunió con él durante su etapa como lehendakari, y participó en una de las audiencias del Papa Francisco. Pradales explicó tras el encuentro con Parolin que el Gobierno Vasco había llevado "una agenda de propuestas y valores" para que no fuera una mera "visita de cortesía".

"Brújula moral"

"En la conversación con el Papa, le he querido agradecer lo que está haciendo, los mensajes que está lanzando al mundo a favor de la paz, la justicia social o el cuidado del planeta. Es muy importante que en el actual mundo de totalitarismos haya voces con autoridad moral", dijo. Por ello, le pidió que siga siendo "brújula moral", y le mostró la disposición de Euskadi, "desde su tamaño y humildad", para hacer esfuerzos compartidos en ese sentido. El Papa le trasladó un mensaje para los vascos, "de paz y esperanza ante los desafíos". Pradales formalizó la invitación para que pueda visitar Euskadi "en algún momento", y añadió que León XIV "ha estado varias veces en Bilbao, conoce Gernika y tiene buenos amigos", como el Padre Chus, "que ha ayudado en esta visita", el Padre Martínez de Alegría de Gasteiz, o el ya fallecido Padre Olaortua, que fue vicario en Perú. "En abril del año que viene se cumplirán 90 años del bombardeo de Gernika, y el Papa conoce el significado del Guernica como símbolo de paz, denuncia de la barbarie y símbolo universal. Le he solicitado que la Santa Sede nos pueda acompañar en esta conmemoración el próximo año", expuso, no solo como gesto hacia los vascos, sino hacia todos los pueblos que sufren la barbarie.

A Pradales le preguntaron si había aprovechado su visita al Vaticano para pedir que el Guernica se traslade desde Madrid al museo Guggenheim de Bilbao, pero no era una cuestión que tuviera que tratar con el Papa. Sí se quedó con que su reacción al ver la portada del libro que le regaló fue "muy espontánea" y reconoció el valor del cuadro como símbolo universal. "Y lo ha situado en Euskadi porque había estado en Gernika. Por tanto, espero que el próximo año, en Gernika, nos pueda acompañar el Santo Padre de alguna manera", añadió. Cuando le preguntaron si le había dado esperanzas, aclaró que el Papa está "muy centrado" en la visita que tiene que hacer al Estado español en cuestión de semanas, y abril de 2027 queda "lejos", aunque al mismo tiempo queda "cerca" y la parte vasca seguirá haciendo esfuerzos diplomáticos para llevar a buen término este propósito y que el Vaticano pueda arropar de algún modo los actos del 90º aniversario. Habrá muchas miradas sobre Gernika ese día, un símbolo en tiempos de guerra que el propio presidente Zelenski también esgrimió como paralelismo con la Ucrania invadida por Putin.

Encuentros entre víctimas y presos y migración

Con el cardenal Parolin, el lehendakari habló "durante una hora" sobre "el momento que vive Europa, la necesidad de reforzar los valores humanistas y el proyecto europeo en sus valores fundacionales cuando hay fuerzas que combaten estos valores". Además, le trasladó dos temas de la agenda vasca que guardan relación con la convivencia y que, por tanto, pueden interesar más al Vaticano, como son el proyecto de ley que ultima el Gobierno Vasco sobre justicia restaurativa para "acercar a las víctimas y los victimarios" y regular los encuentros con los presos, y el modelo vasco de acogida de migrantes. El propio lehendakari ha citado textualmente las declaraciones del Papa en anteriores sesiones del Parlamento Vasco para tratar de combatir la xenofobia o los discursos de la extrema derecha. Con Parolin pudo compartir "la posibilidad de que el Santo Padre pueda hacer un gesto con el bombardeo el próximo año". Según dijo Pradales, las propuestas de Euskadi fueron "muy bien acogidas" y hubo una "sintonía enorme" entre él y Parolin a la hora de fortalecer los valores del proyecto europeo, los "80 años de paz y bienestar" frente a las "tentaciones y riesgos de caer en mensajes populistas que se han abierto camino de manera organizada". En este encuentro estuvo presente la embajadora ante la Santa Sede, la socialista vasca, exconsejera y exministra Isabel Celaá, con la que Pradales cruzó también algunas impresiones.