TRAS MÁS DE 13 MESES EN PRISIÓN

Rodrigo Rato pide el tercer grado por el caso de las visas de Bankia

El exvicepresidente del PP es el único condenado por las tarjetas ‘black’ que no goza del régimen de semilibertad

17.12.2019 | 21:14
Rodrigo Rato.

El exvicepresidente del PP es el único condenado por las tarjetas ‘black’ que no goza del régimen de semilibertad

MADRID - Tras completar un cuarto de su pena de prisión, el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato es el único condenado por el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid que aún no goza del tercer grado, régimen de semilibertad que ha solicitado formalmente, según fuentes próximas.

El pasado 8 de diciembre se cumplieron trece meses y medio desde que el también exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ingresó en la cárcel madrileña de Soto del Real después de que el Tribunal Supremo confirmara su condena a cuatro años y medio de prisión por apropiación indebida.

Un caso por el que entraron además otros catorce antiguos consejeros y altos cargos de Caja Madrid, aquellos a los que la Audiencia Nacional impuso castigos superiores a los dos años de cárcel por usar el "caudal" de la entidad para gastos personales como viajes, comidas, ropa, compras o retiradas de efectivo por valor de casi 2,9 millones de euros.

Transcurrido el tiempo, ya desde principios de agosto no tenían que acudir a su centro penitenciario más que a dormir los exconsejeros a propuesta del PSOE Antonio Romero y Jorge Gómez, condenados ambos a tres años y dos meses de cárcel. Y a lo largo de las siguientes semanas, lo mismo pasó con otros nueve.

Meses más tarde, el 8 de noviembre, fue el turno del exvicepresidente de Caja Madrid José Antonio Moral Santín, el segundo de los usuarios de las tarjetas con la pena más elevada, que salió de Soto del Real tras cumplir poco más de un año de los cuatro a los que fue condenado como cooperador del delito.

Sin embargo, Rato aún continúa a la espera de que se le conceda el tercer grado o régimen que se aplica a quienes, por sus circunstancias personales o penitenciarias, estén capacitados para vivir en semilibertad.

Por lo general, se suele conceder a los reos que, como el exministro, hayan cumplido al menos un cuarto de su condena, aunque también puede decretarse a tenor de otros aspectos como la personalidad y el historial individual, familiar, social y delictivo del interno, la duración de las penas o el medio al que retorna. 

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