Los fotogramas vascos de la Vuelta

18.10.2020 | 08:49
Los corredores del Caja Rural, durante el reconocimiento de la etapa que acaba en Arrate.

Xabier Muriel, director del Caja Rural, radiografía para DEIA los entresijos de las tres jornadas que se posan en Euskal Herria de la carrera que levanta el vuelo con la etapa entre Irun y Arrate

Nos toca aislarnos del mundo", dice Xabier Muriel, director del Caja Rural. En ese mundo cabe Euskal Herria, que se tachonará al recorrido de la Vuelta con tres etapas: Irun-Arrate, Iruñea-Lekunberri y Gasteiz-Gaubea. Otros tres mundos. "Cada etapa tiene sus propias características por recorrido y también sus secretos", reconoce el técnico guipuzcoano cuando repasa para DEIA los entresijos de un recorrido que alterará el tiempo. La Vuelta se sentía confortable en agosto, pero la pandemia del coronavirus ha empujado la carrera al otoño de la incertidumbre. "Eso lo cambia todo", sugiere Muriel. "De hecho la configuración de nuestro equipo la hemos hecho pensando en corredores que se manejan mejor con el frío y la lluvia". Enclaustrada en el norte, a merced de los temporales y las borrascas, el mal tiempo puede ser un factor determinante. "Si llueve y hace frío será otra Vuelta a la que podría ser en agosto. De eso no hay duda", expone el director del Caja Rural cuando observa el paisaje de prueba, que amanecerá en Euskal Herria. Irun será el punto de ignición de la etapa inaugural que desembocará en Arrate. Muriel tiene el trazado de las tres jornadas de Euskal Herria cincelado en la mente. Lo escaneó con su equipo meses atrás. Entonces brillaba el sol y el cielo no dejaba de ser un lienzo azul. Ahora las nubes son un techo gris que lagrimea constantemente. Así son los fotogramas vascos de la Vuelta.

1ª etapa: Irun-Arrate: 173 kilómetros

La carrera despierta en Irun, una vez que la pandemia borró la opción de los Países Bajos como rampa de lanzamiento de la Vuelta. La etapa tiene como punto de fuga el santuario de Arrate, lugar santo del ciclismo vasco, una de sus cimas más veneradas, una de las cumbres clásicas, donde se impone la liturgia en una ascensión que todos conocen. "En ese aspecto, el final de Arrate no es novedoso, pero sí que la primera etapa de una Vuelta concluya en un alto, eso siempre supone un aliciente y le otorga mayor importancia a la etapa. Estamos ante una jornada en la que los gallos de la general deberán estar delante. Arrate, en sí, no es un puerto para hacer muchas diferencias, menos en un pelotón del WorldTour, pero nadie se puede despistar. Jumbo, Ineos y Movistar querrán tener a sus líderes delante para que no empiecen con desventaja la carrera", expone Muriel, que considera que en el trayecto hacia la cima que mece Eibar, "hay que prestar atención. Se cruza Donostia y las ciudades siempre resultan problemáticas para los pelotones", describe el técnico del Caja Rural. Además, el encadenado de Elgeta, Karabieta y el enlace con Arrate, puede marcar la etapa.

"Elgeta es un puerto corto, pero duro y habrá que ver qué tiempo hace, porque como llueva todo se va a complicar mucho. Los descensos serán peligrosos y eso puede determinar qué pase en la carrera. La bajada de Elgeta a Eibar tiene miga y una vez cruzado Eibar se tira hacia Arrate. Los de la general estarán delante. Creo que se la jugarán en un grupo de 20 o 25 corredores. Es una etapa sin secretos, pero lo que pase dependerá en gran medida de la lluvia".

2ª etapa: Iruñea-Lekunberri: 151,6 kilómetros

Probablemente Arrate realice la primera criba en la Vuelta, no la definitiva, pero servirá para trazar las líneas maestras por donde transitará la carrera en las siguientes jornadas. En Nafarroa, el Caja Rural juega en casa. "Tenemos la etapa marcada con un equis. Es una etapa en la que creo que sí puede llegar una fuga", analiza Muriel. "La primera parte del recorrido es una zona repechera. Mucho sube y baja, no hay un metro llano", destaca el director de la escuadra navarra, que mantiene que la zona que pisa Urbasa tocará las piernas. Un puerto de 9 kilómetros, aunque con una pendiente media ligera, del 4 %. Una vez se salve ese alto, entre Altsasu y Huarte da para que los equipos puedan trabajar. La jornada por tierras de Nafarroa confluye en la ascensión a San Miguel de Aralar, una subida muy exigente, que doblará hacia Lekunberri. El primer puerto de gran entidad de la Vuelta. "Hablamos de un puerto que exige media hora de subida. Por ejemplo, para subir a Arrate se necesita menos de la mitad.

Subiendo a tope, Aralar necesitará unos 27 minutos. Eso significa que muchos sufrirán". Se trata de una montaña dura, que se sube en escalones. "Es como subir a un octavo sin ascensor. Rampa, descansillo, rampa, descansillo. Se hace muy duro. Poca broma. Además los últimos tres kilómetros son constantes y con rampas muy duras que no bajan del 10%", disecciona Muriel. Aralar despliega sus encantos sobre una moqueta de hormigón, otro factor que dificulta la subida. A la bici le cuesta más avanzar. "En Aralar puede haber diferencias entre los de la general. Llegarán los más fuertes destacados arriba. Será un grupo muy reducido. Es una subida que se adapta mejor a los escaladores puros. Hay que subir muy bien", subraya el director del Caja Rural sobre una cima en la que vive la niebla. Es su morada. "En Aralar, casi seguro, entrará la niebla. Es otro factor a tener en cuenta". Una vez coronado el puerto un descenso fugaz ira a parar a Lekunberri. "Si alguien corona en Aralar con diez segundos, incluso con menos, puede ganar la etapa. No hay terreno para corregir errores", desgrana Muriel.

7ª etapa: Gasteiz-Gaubea: 159,7 kilómetros

La Vuelta regresa a Euskal Herria en la séptima etapa para concentrarse en territorio alavés si bien el emblemático puerto de Orduña, la ciudad vizcaina, asoma en la hoja de ruta como la llave de paso de una etapa que conviene tener en cuenta. El vínculo entre Gasteiz y Gaubea se producirá después del primer día de descanso y de haber ascendido el Tourmalet, uno de los puntos de inflexión de la Vuelta, siempre que el coloso francés sea transitable. "Espero y deseo que sea un día para la fuga", constata Muriel.

El técnico guipuzcoano calcula que los favoritos se lo tomen con cierta calma a la espera de las etapas venideras. Ocurre que la irrupción de la subida al alto de Orduña, uno de los iconos del ciclismo vasco, obligará a no perder detalle a quienes quieran lucir de rojo en Madrid. La ascensión al puerto vizcaino, 7,8 kilómetro con una pendiente próxima al 8% y con rampas del 14% obligará a un gran esfuerzo al pelotón. "Hablamos de un puerto duro, que requerirá 19-20 minutos de esfuerzo. Y son dos pasadas. La fatiga se acumulará en la segunda ascensión". La etapa exigirá dos subidas a la montaña. La primera se producirá en el tercio inicial del recorrido, pero la segunda, la que puede condicionar la general, coronará la montaña, a 18 kilómetros de la conclusión de la etapa en Gaubea, ya en Araba. El descenso y el terreno que resta hasta la llegada se antojan ideales para seguir haciendo hueco si se obtiene cierta renta en la cima. Por eso, los de la general no deberán perder pie. "Si hay una fuga, será con hombres de calidad. Orduña es un puerto para escaladores puros y más teniendo en cuenta que se sube dos veces", cierra Xabier Muriel sobre el recorrido de los tres fotogramas vascos de la Vuelta.

El mal tiempo puede ser un factor todavía más determinante que el propio recorrido estima el director del Caja Rural