Un anfitrión con hambre

La ‘marea negra’ vive una de las mejores entradas de su historia con 9.644 espectadores y lleva en volandas al Bilbao Basket hacia la Final Four de la semana que viene

09.02.2020 | 03:51
Los jugadores del Bilbao Basket, con Javi Salgado en primer plano, celebran su clasificación para la Final Four. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez y Oskar González

EL pase a la Final Four de la LEB Oro fue la gran noticia para el Bilbao Basket. Otro paso más en el reto a la Liga Endesa. Pero también fue importante la manera de conseguirlo. El efecto creado entre los aficionados bilbainos. Todo el play-off ante el Palencia fue un éxito de asistencia y en el quinto choque, el tercero en el Bilbao Arena, llegó la gran explosión. Ni la hora del partido, ni ser un día entre semana. Los hombres de negro pidieron que sus seguidores respondieran y estos no hicieron oídos sordos a la llamada. Todo lo contrario. El papel voló hasta colgarse el cartel de no hay billetes y Miribilla rozó el lleno, con solo unos pocos asientos libres debido a algunos socios que no acudieron. 9.644 espectadores y una entrada que rivalizó con aquella época en la que los mejores equipos de Europa venían a la capital vizcaina. El Bilbao Arena fue una fiesta. Fue aliento para los suyos y nervios para el rival. La marea negra fue ese sexto hombre tan necesario para el Bilbao Basket y llegó a provocar algún que otro nervio excesivo entre los jugadores rivales.

Una frase se repitió como una constante en la rampa que conecta el Casco Viejo con el Bilbao Arena. La gente quería saber dónde obtener las entradas para un partido que no solo atrajo a los aficionados más fieles, también despertó el interés de nuevos seguidores. El Bilbao Basket había logrado convencer a los socios que a pesar del descenso Miribilla iba a ser una plaza atractiva y ayer confirmó que había conseguido lo más difícil todavía, hacer que algunas personas descubrieran por primera vez la casa de los hombres de negro. Neófitos seguidores que seguro que confirmaron esos rumores que decían que en lo alto de la ciudad había una plaza que se convertía en infierno negro cada vez que el balón naranja volaba por el aire.

Desembarco palentino El partido era un cara o cruz. Vital para los dos clubes. Esa emoción del quinto partido no solo se vivió en Bilbao. Los aficionados del Palencia ya dejaron claro en los dos primeros partidos que no les costaba desplazarse, pero en el encuentro de ayer su desembarco fue masivo. Una llegada in crescendo. Los pequeños lunares morados del descorche del play-off pasaron a teñir todo un sector de las gradas de Miribilla. Cinco autobuses partieron desde la localidad castellana y unos 250 aficionados hicieron notar su presencia durante todo el choque. Todo con una buena cordialidad entre las aficiones y sin ningún incidente destacado. Solo el lógico pique causado por la tensión del partido. Dos aficiones con un mismo sueño que pusieron su pequeña aportación para desequilibrar la balanza hacia su lado. Aunque esta vez fue el Bilbao Basket el que salió victorioso y los aficionados del Palencia se quedaron sin poder realizar el 1 y el 2 de junio otro viaje al Bilbao Arena.

La afición palentina fue numerosa, pero sus ánimos quedaron acallados y sus gritos se oyeron con cuentagotas. El Efecto Miribilla era demasiado para luchar contra él. Ya, en plena puesta en escena de los hombres de negro, el ruido que llegó desde las gradas fue atronador. Los jugadores se sintieron arropados desde la propia presentación. Luces apagadas, linternas de los móviles a pleno rendimiento y efectos pirotécnicos para caldear el ambiente. Ingredientes que sirvieron para prender una mecha que no necesitaba más que una pequeña chispar para desplegar todo su potencial. Era un día especial y no se podía fallar. Ni en el campo ni en la grada.

Los minutos finales fueron una fiesta. Con el partido resuelto se vivieron pequeños momentos de calma. Fue una pequeña bajada de tensión en las gradas, coger aire para explotar de júbilo en los segundos finales y llegar al culmen con el último bocinazo. El Bilbao Arena pudo dedicar a los jugadores la despedida más deseada y estos lo agradecieron. "Éramos diez mil cinco personas en el campo. Diez mil personas empujándonos, dándonos alas y jugar en casa con esta afición es un gran honor", recalcó Álex Mumbrú.

Miribilla dijo hasta luego al Bilbao Basket y volverán a encontrarse la semana que viene en el mismo escenario pero con unas circunstancias muy diferentes. La Final Four espera al conjunto vizcainos y su afición demostró con creces que está preparada para apoyar a los suyos en el último obstáculo hacia la Liga Endesa.