Todo parecía encaminado a que la afición del Athletic viviera una tarde tranquila en San Mamés, que ya tocaba. Expulsión tempranera de un rival, un Levante que acudía en puestos de descenso al encuentro y que para colmo tuvo que jugar con uno menos desde el minuto 17, dos goles de ventaja al descanso y la sensación de que todo estaba absolutamente bajo control. Pero claro, el Athletic de esta temporada vive empeñado en que a sus seguidores se les atragante el bocadillo mientras sufren pegados a su asiento y por ello decidió ponerle algo de tensión a la recta final de un partido que debió dejar visto para sentencia mucho antes. Pero como no lo hizo, los goles del vizcaino Unai Elgezabal, en su primera vez en San Mamés, y del guipuzcoano Jon Ander Olasagasti, le pusieron picante a los minutos finales. Sí, los rojiblancos reaccionaron con celeridad a cada uno de los tantos, primero con Nico Serrano, que volvió a dejar la ventaja en dos goles, y después con Robert Navarro, pero lo que debió ser una tarde tranquila lo fue a medias.
Habrá que entender que, al menos de momento, no hay manera de que el Athletic disfrute de una jornada redonda. Que quizá en un futuro, esperemos más cercano que lejano, sí estará en condiciones de brindarle a su afición un encuentro sin sobresaltos, pero que a día de hoy tiene que convivir con ello. Sea como fuere, debe darse por satisfecho, pues logró una victoria que se antojaba vital porque la clasificación le apretaba en liga y porque supone un refuerzo anímico de cara a lo que viene, que en lo más reciente es el partido de ida de las semifinales de Copa frente a la Real Sociedad de este próximo miércoles. Casi nada.
Dando por hecho que sus problemas no van a desaparecer de la noche a la mañana como por arte de magia, habrá que convivir con ellos. Especialmente preocupante es desde hace algún tiempo la facilidad con la que sus rivales le hacen gol, una circunstancia que se ha agravado en este 2026, como se pudo comprobar de nuevo ayer. Con un jugador menos el Levante le hizo dos goles al Athletic, que volvió a evidenciar cierta falta de contundencia en ambas acciones.
En su partido 250 con la camiseta del Athletic, Unai Simón encajó dos nuevos tantos, imparables ambos, que elevaron el listón hasta los 22 en los diez partidos que se han disputado en lo que va de año. Una sangría que ha condenado al equipo en varias ocasiones y que se ha traducido en que hasta siete de esos diez rivales le hayan marcado al menos dos goles. De hecho, solo Osasuna, Real Sociedad y Valencia no lo han logrado.
Asumiendo que recibir tanto dificulta la empresa de la victoria, habrá que quedarse con lo más positivo que dejó la tarde de ayer. Y es que después de cinco meses, que se dice pronto, el Athletic volvió a enlazar dos victorias consecutivas. Lo logró por última vez en agosto, cuando arrancó la liga con tres triunfos seguidos que dispararon la euforia.
Desde entonces había sido incapaz de encadenar dos victorias, ni siquiera cambiando de competición. Lo que ha sido un perfecto ejemplo de la irregularidad de la que ha venido haciendo gala el equipo a lo largo de toda la temporada. De hecho, en liga volvió a reencontrarse con el triunfo dos meses después –ganó por última vez al Atlético de Madrid el 6 de enero– tras firmar un pobre registro de 2 puntos sobre 18 posibles.
Con Gorka Guruzeta enchufado, con siete goles en sus últimos nueve partidos, Nico Serrano demostrando que puede ser una pieza muy útil e Iñaki Williams de vuelta a una gran versión, el Athletic debe coger el impulso definitivo y confirmar su mejoría, al menos en resultados, este miércoles ante la Real en Copa.
La cifra
250
Unai Simón disputó frente al Levante su partido número 250 con la camiseta del Athletic. El guardameta, que debutó el 20 de agosto de 2018 con el primer equipo, está ante su octava temporada como león. Suma 223 presencias en liga, 12 en Copa, 8 en Champions, 6 en Supercopa, y 1 en la Europa League.