bilbao. "¿Antes eras nadadora?". "¿No te sabes la historia?". Iris Fuentes Pila se sorprende ante la declaración de Irene Alfonso. Entre el murmullo sonoro del hall del hotel Nervión y el chocar de las tazas de café en la barra, las chicas del Atletismo Santutxu van corriendo hacia atrás en el tiempo. "Disputé una San Silvestre con el Club de Natación de Avilés, era una niña de nada y quedé tercera, y en natación era malísima así que ganar una copa era... ¡Madre mía del alma! Me apunté después en el colegio y cuando corría las carreras siempre quedaba bien, entre las tres primeras, y yo que me mataba nadando...", cuenta la atleta asturiana. "Yo también empecé por casualidad, porque jugaba al voleibol y era más mala que mala, estaba siempre en el banquillo, entonces me ponía a dar vueltas al colegio y cada día le daba más vueltas, hasta que dije: oye, pues me gusta esto", prosigue Dolores Pulido.
Las corredoras del equipo bilbaino descansan las piernas, destensan los nervios, relajan la cabeza con los codos apoyados en la barra del bar. Una tarde con el chándal de paseo. Con las zapatillas de correr aparcadas. Unas horas para disfrutar del tiempo libre que se escurre entre el ajetreo de los desplazamientos y la exigencia de la competición. "Al principio sí disfrutabas con tantos viajes. Ahora te llaman y piensas: otro fin de semana fuera", admite Pulido, con su imborrable y simpático acento menorquín. Cristina Petite y Leire Medina, las representantes vizcainas del Atletismo Santutxu, son las que más sufren cuando están fuera de casa. Son las dos amatxus que lloran a Unai, de cuatro años, y a Adiran, de dos. "Es un deporte muy sacrificado, aunque ahora me sacrifico menos porque tengo otras prioridades. Antes iba a entrenar a las once de la mañana y luego a las seis; no tenía responsabilidades y podía llegar a casa a las nueve de la noche. Ahora entreno muy temprano para poder tener tiempo por la tarde para estar con mi hijo", apunta Petite. "Es muy difícil hacer ese encaje de bolillos. Además se acabó la época de dedicarme sólo al atletismo porque también tengo que trabajar. Pero bueno, buscas tiempo y ganas porque lo que haces te gusta", añade Medina.
"Yo me agobio mucho en el avión", lamenta Fuentes Pila, vigente subcampeona de España de cross y dos veces ganadora del título estatal de 1.500 metros. "Pero cansan igual los aviones, a veces a lo mejor te tiras cinco horas entre el vuelo y los aeropuertos. Y luego la cosa está en que como tienes que competir tampoco disfrutas del sitio donde estás, vas el día antes al hotel y tienes que descansar para competir al día siguiente, no ves nada. Es lo que tiene", apunta Irene. "Yo es lo que peor llevo, más que entrenar, los viajes cuando tengo que salir fuera", recalca Iris. Y es que ambas coinciden con sus compañeras al afirmar que el atletismo es una pasión que te puede devorar. Pero es la parte gratificante la que asoma, es la que arrastra los agobios y el esfuerzo titánico. "Yo llevo 17 años, pero me siento una privilegiada, estoy haciendo lo que quiero desde los 12, con ello me estoy ganando la vida, me he comprado mi casa y mi coche y eso cualquier joven de mi edad no lo puede decir. Te tienes que privar de muchas cosas, pero luego te compensa, cualquier carrera buena o algo que te salga bien te compensa no para un año, sino para unos cuantos más moralmente porque económicamente no está demasiado valorado", comenta la santanderina. "No va relacionado el sacrificio con lo que te pagan, pero no nos podemos quejar porque hay deportes que están peor", intercepta Alfonso. "Pero es que es un deporte muy ingrato a veces porque estás sumamente dedicado y te llega el momento clave que tienes que estar bien y justo ese día no te encuentras bien o te lesionas a última hora", aporta otro punto de vista Dolores, que inmediatamente después destaca que la satisfacción personal no tiene precio, "no se puede explicar lo que sientes cuando obtienes un resultado por el que luchas".
Muchos momentos capturados en la cámara de la memoria, gratas instantáneas que impulsan a seguir cuando el marrón del barro puede engullir el verde del camino. Iris recoge muchos, su palmarés es propicio para ello. No en vano, la cántabra ha saboreado las mieles, el cosquilleo incomparable de unos Juegos Olímpicos. "El verano de 2004, el año olímpico de Atenas, estuve genial. Coincidimos mi hermana Zulema y yo haciendo la prueba de 1.500 y las dos queríamos una plaza para los Juegos y estuvimos todo el verano compitiendo juntas. Ese verano nos lo pasamos bomba, fuimos a Oslo, a París, a un montón de sitios... Lo disfruté muchísimo. Además, salíamos de cada carrera contentísimas. Ese verano fue inolvidable, lo único que falló es que en el Campeonato de España, ella se quedó fuera por un puesto y yo entré y ya me fui sola a los Juegos. Es el verano que mejor recuerdo", rescata risueña Fuentes Pila. "Yo me quedo cuando fui olímpica en Atenas en la maratón, porque aparte de todo fue donde nació esa disciplina. El llegar al estadio del Panathinaikos para mí fue un momento único y supergratificante, es un momento que no cambiaría por nada", confiesa Pulido, puro sentimiento. Es la maratón la modalidad amada de Dolores: "Tengo que mejorar mi marca, es una espina que tengo clavada". Irene también saca a relucir sus deberes, sus proyectos futuros, sus metas por cruzar: "Yo quiero ir a unos Juegos Olímpicos; me quedé a una décima para el 800 la anterior vez y ya si puedo pasar una ronda, mejor". A Iris es ese "4.4 de 1.500 que desde los 21 años no he bajado" el que le reconcome "y sé que me quedan un par de años o tres para explotar en el 1.500 porque luego te quedas más lenta". Petite, por su parte, mira al porvenir -"espero correr todavía un par de añitos más"- y ansía "recuperar el nivel de antes porque sé que superar mis marcas va a ser prácticamente imposible".
Y entre añoranzas, sueños y proyectos, en medio de la sucesión de marcas a superar, salta en la conversación el nombre de Usain Bolt, el hombre relámpago que ha reventado todos los registros. "Viendo eso, yo creo que el cuerpo humano no tiene límites", asegura tajante Dolores. "Siempre viene uno más alto, con piernas más largas, que da la zancada mejor, pero habrá un momento que llegue el límite", sostiene Iris, mientras que Irene argumenta que "el humano va evolucionando, cada vez con mejores condiciones de vida y genéticas, lo lógico sería que cada generación sea un poco más rápida".
optimistas para hoy Medina tiene sensaciones positivas de cara al Campeonato de Europa de Cross por Clubes que acoge hoy el parque Etxebarria. Ella personalmente se encuentra "en buen estado físico, pensé que iba a llegar más justita". Fuentes Pila es más dubitativa y comenta que "no sé en qué estado de forma vienen las rivales, porque muchas han preparado el Europeo individual y eso les puede haber pasado factura, de las portuguesas algunas estuvieron en el Europeo y son las que me despistan un poco, que son a priori las favoritas. Luego están las rusas que vienen con mucho nombre y con un palmarés muy grande, pero que son mayores. En la primera vuelta veremos por dónde se sitúa cada una". Alfonso comenta que el circuito "me gustó mucho". "Va a ser un espectáculo para la gente, se ve muy bien desde todos los ángulos. Está muy embarrado pero no hay ni mucha subida no mucha bajada y además en el centro de la ciudad".