Tras dos años de descanso y reflexión, el grupo mestizo catalán La Pegatina regresa a incendiar escenarios con su décimo primer disco, Fuegos de barrio (Calaverita Records), en el que regresa a su sonido orgánico y puro de los inicios ligado a su espíritu callejero. Con su mezcla particular de rumba y ska, esta vez emponzoñada del sabor y el ritmo de México, agitan cuerpos y mentes con su espíritu festivo no exento de crítica social. La banda, “internacional aunque tocamos en los barrios”, actuará el próximo 30 de mayo en el Aiara Fest de Amurrio, en el que colabora DEIA.

No solo Ayuso ha visitado México últimamente, también La Pegatina, aunque el grupo catalán sí ha logrado empaparse del espíritu y la cultura del país y forjado amistades tras noches de farra traducidas en influencias en su disco actual. Fuegos de barrio, su décimo primer trabajo en 23 años de trayectoria, llega tres años después de su Ep A medio camino y de un disco recopilatorio grabado en directo.

El octeto, autor de himnos como Y se fue, Y volar, Mari Carmen, Candela y Lloverá y yo veré, con la maleta a medio hacer siempre y partiendo de la rumba catalana, ha recorrido medio mundo con un repertorio que fusiona punk, rock, ska, reggae, folk y músicas del mundo. “Nosotros tenemos un punto folk, como de raíz, ligado a la rumba catalana; incluso a las músicas del mundo. Y tiramos del folclore de otras latitudes y las incorporamos a nuestra música. Eso es lo bonito del mestizaje, de la mezcla de culturas diferentes”, explicó a este diario el guitarrista y voz del grupo, Rubén Sierra.

Más puro y ‘mexicano’

Fuegos del barrio recupera su sonido más puro y reivindica la vuelta a las raíces de una banda a la que le ha sentado bien el descanso de dos años con un trabajo que combina la introspección con lo lúdico. El álbum, producido por Camilo Lara, tiene mucho de México, su segunda casa, y país en el que llevan tocando doce años. Se aprecia desde el diseño de su portada, con ilustraciones de Dr. Alderete con motivos del Día de muertos, hasta canciones como Todo el mundo pregunta por ti, un ska rancherizado en forma de carta de desamor tras una ruptura.

Además, el álbum se compuso y grabó desde la óptica del sonido que despliega la banda sobre los escenarios, dando la espalda a “la sobreproducción y mucha reverberación” de los últimos discos de los catalanes. Ahora apuestan por voces más puras y un sonido más orgánico porque, según defienden, han buscado mostrarse tal cual son, “sin maquillajes”, abrazando la imperfección.

Declaraciones de principios

“Volvemos más juguetones”, explica la banda de Montcada i Reixac, que abre y cierra el disco con sendas declaraciones de principios: Siempre nos tienes aquí y Del barrio soy. En la primera, a ritmo de ska y a modo de auto homenaje, se comprometen a seguir ahí, junto a sus seguidores, como “un timonel, un impulso, un tesón, una garra y una ilusión”, a pesar de los inevitables marrones, follones y desgastes.

Y en Del barrio soy, La Pegatina se escora hacia la cumbia y emula al Manu Chao más cercano en un tema que reivindica la guasa, la quiniela, el barro, el guiso, el tute y la brisca, el mercadillo, las pipas, la merienda con Nocilla, los tebeos y las canicas. Y entre ambas hay espacio para jugar con el reggae y la batucada en Con este fuego, donde ofrecen sencillez, sonrisas y cero pretensiones ante esas cosas que nos generan malestar o infelicidad; rescatar guitarras eléctricas en Rómpela o regresar a la rumba en La voltereta entre ecos de Estopa y un tumbao latino. “No vine a salvar a nadie, tampoco a salvar al mundo, aquí nadie va a morirse con el historial impoluto”, se oye a Adriá Salas entre invitaciones al baile.

México se cuela en Todo el mundo pregunta por ti y la frenética De lado a lado, una crónica de su vida entre maletas, peajes, controles de aeropuertos, furgonas, gasolineras y camas de hoteles de todo tipo y condición ubicados en diferentes continentes. El latido afrolatino se adivina en Lupita y Silvino, y en Impura, esta compartida con Eskorzo, mientras que La bioduille evoca a Mano Negra con el acordeonista y teclista, Romain Renard, al micrófono, y reivindican el catalán en Brinca!, una defensa de la mezcla de colores, culturas y bailes.

Parada en Euskadi

El grupo se ha embarcado en una ambiciosa gira internacional en 2026 que les llevará por Estados Unidos, México, Francia, Países Bajos y un amplio recorrido por el Estado. De momento, su única fecha vasca tendrá lugar el próximo 30 de mayo en el Aiara Fest de Amurrio. Su cartel incluye también a Su ta Gar, Sanguijuelas del Jarama, Süne, Mirua, Niña Coyote eta Chico Tornado, Janus Lester, Merina Gris… “Seguimos con ganas e inspiración, estamos vivos, pero el día que no disfrutemos, La Pegatina se parará. Ahora seguimos gozando de cada concierto, todos son imputs positivos. Esto es como la droga, no queremos dejar de viajar y tocar”, indican.