Viaje literario y musical por la historia del Guggenheim en su 25 aniversario

Este jueves se celebrará un concierto singular en el atrio con Kirmen Uribe, la Coral de Bilbao y Euskadi Brass

09.05.2022 | 00:23
Imagen de archivo de un actuación de la Sociedad Coral de Bilbao en el exterior del Guggenheim Bilbao.

El Guggenheim Bilbao sigue celebrando sus 25 años de éxito y para ello está llevando a cabo varios actos, como el singular concierto que tendrá lugar este próximo jueves en el atrio. Creado específicamente para el 25º aniversario del museo, comenzará a partir de las 20 horas y estará abierto al público en general.

Bajo el título El mundo es un museo, confluirán la música, la literatura, el arte y la arquitectura. Se trata de un viaje literario y musical en el que al relato creado por Kirmen Uribe para la ocasión se sumará la fusión de la arquitectura del museo con la música de la Sociedad Coral de Bilbao y de la orquesta de metales Euskadi Brass.

Según informan desde el Guggenheim, "el viaje recorrerá diferentes etapas de la historia del museo, abordando su origen, su vocación y la sociedad que lo hacen posible, y teniendo asimismo en cuenta temas ligados a su nacimiento, recorrido y sus exposiciones, como su enclave, la naviera Euskalduna, la industria, París, Rusia o Nueva York. En su dimensión musical, las voces de la Sociedad Coral de Bilbao se unirán a los metales de la Euskadi Brass, que resonarán junto a las palabras de Kirmen Uribe en el atrio del museo".

El escritor vasco ha compaginado la promoción de su última novela, La vida anterior de los delfines, en la que aborda temas como el feminismo, su vida en Nueva York y cómo se ve Euskadi en la distancia con la creación de este viaje literario tan especial, un viaje que según confesaba recientemente a este periódico, le hace especial ilusión.

Los versos de Kirmen Uribe ya se han podido leer en el Guggenheim, cuando la creadora norteamericana Jenny Holzer eligió un fragmento de sus poemas para proyectarlo sobre las capas de titanio del museo, junto a la de otros poetas y poetisas internacionales.

programación especial


El arte inspira futuro es el concepto que preside la celebración de los primeros 25 años del museo. Bajo ese lema, el Guggenheim ha elaborado un programa de exposiciones y varios eventos repartidos durante el año para "agradecer, compartir y conmemorar con la ciudadanía". En octubre y noviembre, por ejemplo, tendrá lugar la campaña Apertura al territorio, una iniciativa a través de la cual todos los ciudadanos y las ciudadanas de Euskadi podrán visitar la pinacoteca sin pagar entrada entre el 19 de octubre y el 30 de noviembre.

En el ámbito musical, el museo ha preparado cinco actuaciones: Hamar, de Gabriel Erkoreka, que se celebró el 30 de abril y el 1 de mayo; El mundo es un museo, relato de Kirmen Uribe junto a la Sociedad Coral de Bilbao y la orquesta de metales Euskadi Brass; Concierto para dos aniversarios con la BOS, el 18 de junio; la Sinfonía n.º 3 (Sinfonía Mítica) de Francisco Escudero interpretada por el Coro infantil de la Sociedad Coral de Bilbao y Ensemble Kuraia y narrado por Andoni Alemán, el 1 de octubre, y un recital del maestro Joaquín Achúcarro el 3 de noviembre.

Además, el 16 de octubre se podrá disfrutar en el atrio del museo del espectáculo The Missing Element, que introduce en el museo y su arquitectura disciplinas como el rap, el beatbox y el breakdance; el 24 de junio el grupo Deabru Beltzak ofrecerá el espectáculo Symfeuny en la explanada del museo; y entre el 11 y 13 de octubre se repetirá sobre la fachada del museo el espectáculo de música, luz y sonido Reflections.

25 años de éxito


El Guggenheim Bilbao abrió sus puertas el 17 de octubre de 1997. Ahora se celebran los 25 años del museo, pero hubo muchas reuniones y encuentros previos. "No fue una decisión tomada a la ligera, había un plan de viabilidad que lo avalaba. Se perseveró porque se creía en él", ha apuntado en muchas ocasiones el director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte.

Desde que abriera sus puertas, se dijo que no se podía construir, que iba a servir de almacén para el arte que no quería Nueva York, que era una concesión al imperialismo americano, el Hiroshima cultural... Hoy nadie discute su éxito, pero no hace falta más que tirar de hemeroteca para comprobar que fue un proyecto muy contestado, muy criticado por casi todo el mundo, por todos los partidos a excepción del PNV, por fuerzas sociales, sindicatos, patronal y por supuesto, por artistas y galerías.

Casi todas las voces que entonces clamaron al cielo, pensando que se estaba tirando el dinero a manos llenas, lo alaban en la actualidad.

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